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El oficialismo se robustece

Lula sale fortalecido en la primera vuelta de las municipales en Brasil

lunes 06 de octubre de 2008, 06:53h
En las dos principales metrópolis, Sao Paulo y Río de Janeiro, dominadas hasta hoy por adversarios de Lula, aún no hay un ganador claro, ya que ningún candidato ha obtenido la mayoría absoluta y será necesaria una segunda vuelta, el 26 de este mismo mes para conocer las nuevas alcaldías. La ley electoral establece que en las ciudades con más de 200.000 electores, como es el caso de Río y Sao Paulo, habrá segunda vuelta si ninguno de los aspirantes obtiene la mayoría absoluta. La mayor sorpresa fue representada por la ciudad de Sao Paulo, capital financiera del país donde la candidata Marta Suplicy del PT (Partido de los Trabajadores) obtuvo el 31% de los votos, superada por el actual alcalde del partido conservador DEM (Demócratas) Gilberto Kassab, candidato a la reelección. A pesar de no contar con el apoyo directo de Lula, en Río de Janeiro, el candidato Eduardo Paes, del PMDB, se enfrentará en la segunda vuelta a Fernando Gabeira del Partido Verde.

En Belo Horizonte, capital de Minas Gerais, será necesaria una segunda vuelta: Marcio Lacerda del Partido Socialista Brasileño (PSB) y con el apoyo del PT y del opositor PSDB no obtuvo la mayoría sino sólo un 43% de votos. En la segunda vuelta concurrirá con Leonardo Quintao del PMDB. En Porto Alegre, capital del Estado de Río Grande do Sul, el actual alcalde José Fogaça del PMDB llegaría alrededor del 45% de votos y por lo tanto será necesaria una segunda vuelta.

Sin embargo, en capitales como Curitiba, Vitoria y Joao Pessoa no será necesaria una segunda vuelta. Con el 100% escrutado, Carlos Alberto "Beto" Richa, del PSDB, fue reelegido como alcalde de Curitiba, capital de Paraná, con el 77,1%, mientras que Gleisi Hoffmann, del PT obtuvo el 18,3%. También se completó el recuento en Vitoria, capital de Espíritu Santo, donde fue reelegido Joao Coser, del PT, con el 65%, contra el 31% de Luciano Rezende del Partido Popular Socialista (PPS). Como alcalde de Aracajú, capital de Sergipe, fue elegido Edvaldo Nogueira, del Partido Comunista de Brasil (PCdoB) con el 51%.



Análisis del voto
El actual presidente de Brasil goza de una popularidad cercana al 80% y por eso su apoyo ha resultado tan decisivo en apoyar los candidatos. Debido a su popularidad, a lo largo de la campaña electoral, ningún candidato de los partidos opositores se atrevió a criticarlo, por miedo a perder el favor de los electores y que las palabras resultasen como un boomerang. El pragmatismo político e ideológico de Lula se ha profundizado en su segundo mandato, en el que dejó en segundo plano a su histórico Partido de los Trabajadores (PT), cuyos candidatos se perfilan como ganadores en un tercio de las 30 mayores ciudades del país, número similar al del Partido Movimiento Democrático Brasileño (PMDB). El PMDB consigue confirmarse como la principal fuerza opositora nacional. Otra fuerza que sale reforzada del día electoral es el Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) del ex presidente Fernando Cardoso, que ha conseguido un importante número de electos.

A pesar que la segunda vuelta será necesaria en varias ciudades, el Gobierno federal sale reforzado de las urnas y promete aumentar el número de ciudades administradas por hombres de su partido. De momento ha empezado la “caza” a los votos huérfanos de los candidatos perdedores. Los analistas estiman que si bien el oficialismo lograría imponerse en al menos 15 de las 26 capitales de estado, buena parte de las alcaldías correspondientes quedarían en manos de fuerzas aliadas al gobierno y no del Partido de Lula que ha sido su principal sostén.

Sin embargo, el resultado de la contienda parece no responder a las expectativas del presidente brasileño: sobre todo el resultado de Sao Paulo, el mayor distrito electoral de Brasil, podría representar un duro golpe por Lula ya que el presidente, a pesar de la precaución que lo caracteriza, había apoyado abiertamente a Marta Suplicy, asistiendo al inicio y cierre de su campaña.

La situación de Sao Paulo resulta algo compleja: Kassab, candidato del Partido Demócratas y otras organizaciones de derecha, cuenta también con el apoyo del PMDB, principal partido aliado de Lula en el Congreso –el PMDB maneja algunos ministerios claves como Minas y Energía, Agricultura, Defensa, Integración Nacional, Salud y Comunicaciones- y su opositora, del PT, cuenta con el apoyo de Lula, dotando la carrera electoral de un interés añadido. En la compleja política brasileña no existe un modelo de fidelidad partidaria, por lo que fuerzas que son amigas o aliadas a escala nacional pueden ser encarnizadas rivales en estados y municipios, o viceversa. La correlación de fuerzas entre partidos y su capacidad de tejer alianzas para elecciones de presidente y de gobernadores puede depender de resultados en ciudades y municipios.

Durante la campaña electoral a lo largo y ancho del país Lula fue el principal propagandista de los candidatos de la docena de partidos pertenecientes a la variopinta coalición de centro, derecha e izquierda que sirve de sustento a su Gobierno y le da mayoría al oficialismo en el Congreso. El esfuerzo del Presidente y de los liderazgos regionales y locales de candidatos que se desvivían por su apoyo se vio recompensado este domingo con los votos en unos comicios donde casi 129 millones de brasileños estaban obligados a sufragar. La ministra de la Casa Civil (Presidencia), Dilma Rousseff, posible elegida de Lula para la sucesión presidencial, defendió "el mantenimiento de la base aliada y la constitución de una alianza de centro izquierda para las próximas elecciones presidenciales". Sin esa base, dijo, es imposible gobernar Brasil "y ejecutar un programa de transformación como el nuestro".

Las elecciones representaban también un test para el PT: se ponía a prueba su capacidad de sostenerse teniendo en cuenta que para las elecciones presidenciales del 2010 ya no contará con un candidato de la talla de Lula. A la luz de este resultado, el partido deberá replantearse un cambio de estrategia y la elección de un candidato fuerte, capaz de convencer la gente de la continuidad del proyecto del actual mandatario.