www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

TAUROMAQUIA

Crónica Taurina. La corrida Lepantina: toda la terna sale a hombros

Crónica Taurina. La corrida Lepantina: toda la terna sale a hombros
Ampliar
(Foto: Efe)
domingo 09 de octubre de 2022, 09:11h
Actualizado el: 09 de octubre de 2022, 09:20h

Luis de Requesens y Zúñiga, el mentor y la mano derecha de Juan de Austria, se encomendó a la Virgen de la Victoria el día de la batalla de Lepanto y le prometió construir un convento en Villarejo de Salvanés. Ganada la batalla, el pueblo hoy disfruta del Santuario dedicado a la Virgen y de la segunda tarde de toros lepantina. Antonio Ferrera, Javier Cortés y Álvaro Lorenzo, ataviados con los trajes de la época, se enfrentaron con los astados de Lagunajanda.

Antonio Ferrera abordó la embestida veloz de Atolondrado (1º) con los vuelos verdes de su capote. El toro va con decisión, remata en todo lo que se le ponga por delante. El matador atempera la embestida y le lleva al caballo paso a paso. El tercio de banderillas salió redondo: José Chacón y Alberto Carrero, casi fue alcanzado, y Javier Valdeoro en brega. Una ovación. Ferrera brindó al público y sacó al bicho a los medios. Éste acude al cite. El torero le da distancia, la acota y plantea una faena de geometría afiligranada. La primera tanda fue rematada con el cambio de mano y un soberbio natural. Las siguientes fluían como un pasodoble, adornado con los circulares al natural. El diestro pidió silencio y la obra adquirió solemnidad. Sin ayuda y la muleta al hombro, desaparecen las distancias. Los naturales de cierre fueron ovacionados. El abaniqueo y la estocada entera, algo delantera. Se dobla enseguida. El palco concede dos orejas. Navegador (4º), siguió el capote de Antonio Ferrera por ambos pitones, pero pisó la seda al acabar un afarolado y desarmó. El diestro comenzó con pases altos, el toro, igual de veloz que los congéneres, planteó más dificultades: el embroque carecía de ritmo y regularidad. El espada le ahormó la cabeza con la mano derecha, pero al natural el astado seguía andando a saltos. A pesar de perseguir y acechar, la faena adquiere fondo. La suerte suprema complicada por la dificultad a la hora de cuadrarlo. La estocada entera, desprendida, fue precedida por varios pinchazos. Un aviso. Descabello. Una ovación.

Bauxito (2º) para Javier Cortés, recorrió el ruedo a gusto antes de ser veroniqueado con estilo. Lo pone en suerte a una mano, con largas, el picador se limita a señalar la puya sin más. El quite por afarolados deja al bicho tendido en el albero. Voluntarioso, pero falto de fuerza, el toro recibe las banderillas. Acude rápido, humilla y sigue la franela. Los tendidos responden con aplausos a las tandas ligadas y ceñidas. A la tercera, yendo al natural, el morlaco decide recordar que va armado y se cuela por el costado de Cortés quien sale ileso por milímetros. Resuelto el aprieto con un molinete y alarga la faena con otras series de mano baja y pases en redondo. Un pinchazo y una estocada entera. Una oreja. Triunfador (5º), alto y con mucho cuerpo, respondió a las verónicas de Cortés, pero se retiró hacia las tablas. Pases a pies juntos y ayudados para alejarlo de la querencia. Cita a distancia, las mejores tandas llegan cuando el diestro baja la mano, pero el torete se aploma. Cortés aguantó un parón y respondió con desplantes. Tres pinchazos y dos tercios del acero hicieron doblar los remos. Una oreja.

Supervisor (3º), con el morrillo alto, acudió al capote de Álvaro Lorenzo. Curro Javier y Fernando Sánchez fueron aplaudidos al poner los rehiletes. Lorenzo domina desde los primeros pases y el toro sucumbe, pero se repone. La faena aseada, larga y ceñida. Celebrada por los tendidos. La suerte suprema ejecutada con precisión. Rueda sin puntilla. Dos orejas. El sexto fue sustituido por sus raros andares, tenía las patas dañadas. El sobrero Portero (6ºbis), con volumen y nervio, apretó hacia las tablas. Andrés Revuelta y Fernando Sánchez pusieron buenos pares. Lorenzo comenzó por flexionados, encontró la distancia justa y cambió el dominio por el temple. La faena larga, aprovechando hasta las últimas embestidas, rematada por luquesinas y circulares inversos. Se perfila y pincha sin soltar. Un aviso. La estocada caída. Una oreja.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (2)    No(0)

+
0 comentarios