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el chivato

Chupar de las arcas del Estado para estrenar en el Canal

lunes 06 de octubre de 2008, 11:20h
Ocurrió en la radio, durante la emisión del programa “Al Sur de la semana”, en su edición dominical. El premiado director Juan Carlos Pérez de la Fuente, recién llegado de Berlín, tras comentar la puesta en escena de “La fierecilla domada”, de William Shakespeare, en el Teatro Albéniz, describió la emoción que causaron en él los muchos teatros de la capital alemana –todos llenos-; su estreno de “La vida es sueño”, de Calderón, (dentro del programa “Made in mad” auspiciado por la Comunidad de Madrid), en el Volksbühne de la céntrica “Rosa Luxemburg Platz”. Un teatro de 800 localidades, fundado por un movimiento popular, en 1814, al que acudieron solo cien invitados y setecientos aficionados de pago; entre nosotros nadie paga en los estrenos que, además, casi nunca se llenan.

Tanto se emocionó el director del reciente montaje de “Puerta del Sol” que, inesperadamente, se le entrecortó la voz… Pérez de la Fuente lloraba de emoción, recordando su éxito en Berlín y el día en que los teatros estaban llenos, como siempre en Berlín. A todos cuantos amamos al teatro, también nos lloraron los celos. Y suspiraron en la calle Broadway de Nueva York, hasta la Times Square, miles de aficionados, cuando todos los teatros apagaron, durante unos instantes, los deslumbrantes luminosos de la calle más teatral del mundo; era la cortesía neoyorquina hacia el desaparecido Paul Newman, casi setenta años después de su debut en una compañía de teatro de Illinois, "Woodstock Player's” y antes de consolidar sus estudios de interpretación en la Universidad de Yale y en el mítico “Actor's Studio” de Lee Strasberg en Nueva York, donde obtuvo su primer éxito escénico con la comedia “Picnic” que se mantuvo catorce meses en cartel.

Instantes henchidos de sensibilidad y plenos de concurrencia, bien diferentes a los que no llegaron a emocionar a ninguno de los asistentes a la inauguración de los Teatros del Canal, a cuyo festejo, organizado por “Canal de Isabel II” y no por la Comunidad de Madrid, apenas asistieron aficionados ni profesionales del teatro –tan solo los comparsas de la compañía de Nacho Cano-. Dicen que la fiesta costó cerca de millón y medio de euros, de los que la comunidad ha pagado (o pagará) cerca de medio millón y el resto algunos patrocinadores. Y muchos nos preguntamos: ¿Dónde ha ido a parar tal cantidad de euros? Si la organización era de Canal de Isabel II… ¿Por qué paga la Comunidad? Los canapés y bebidas, tras la representación del musical “A”, fueron abundantes y de primera calidad y estuvieron bien servidos por numeroso y amable personal de hostelería. Si el músico Nacho Cano y su incompleta –y falta de ensayos- compañía presentaba una promoción ¿publicitaria? de su espectáculo ¿Cuál es la razón de que paguemos todos los madrileños una cuchipanda, donde ni siquiera estaba la Pilar consejera del presidente Rodríguez?

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