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Novela

Cristina Sandu: El equipo de natación sincronizada

domingo 09 de octubre de 2022, 22:41h
Cristina Sandu: El equipo de natación sincronizada

Traducción de Ainize Salaberri. Tres Hermanas. Madrid, 2022. 96 páginas. 17 €.

Por Agustina Atrio

Un río fluye ignorando el ser frontera. Su agua corre entre las márgenes, una llamada el Lado Cercano del Río, el cual no pertenece a ningún país, y la otra el Lado Lejano del Río, que “intentó retener al Lado Cercano del Río, pero a día de hoy este último sigue negándose a pertenecer a nadie y, por lo tanto, no existe realmente.” (p. 23) Entre un lado y el otro, un grupo de chicas del Lado Cercano aprende de forma autodidacta la danza conjunta de la natación sincronizada. Su baile genera movimiento en sus cuerpos, en el agua, en su pueblo, y en su vida. El deporte será el vehículo para marcharse de esa tierra abandonada y migrar hacia otros destinos.

En este breve libro, la autora Cristina Sandu, nacida en Helsinki en una familia rumano-finlandesa, teje la historia de estas chicas como grupo, en el cual la individualidad parece apenas perceptible, con escenas de cada una de las seis en el extranjero. Fuera de su equipo de natación sincronizada, fracasan en camuflarse en su nuevo entorno. Ya no logran pasar desapercibidas como lo hacían en su grupo de natación, en el que nadie podía distinguir a una de la otra cuando aparecían en trajes de baño y maquilladas. Una vez fuera del agua, en el mundo exterior, son evidentes. Son extranjeras.

“Llevaban tanto maquillaje que si mirabas rápidamente, las caras parecían idénticas, pero si observabas con detenimiento, podías ver que cada una de ellas estaba aterrorizada a su modo.” (p.50). En Los Pirineos, en Roma, California o Helsinki, las chicas se encuentran solas y extrañas. La distancia con los otros es una distancia insalvable, que sufren separadas de las demás.

Ambientados en distintas geografías y con distintos estilos, en cada episodio encontramos también otras continuidades. Por un lado, el agua las conecta. El recuerdo de un río, una reflexión sobre el mar, una chica que nada o pesca. Por otro, en todas ellas se hace presente el tema de ser extranjero; el sentirse diferente en un contexto que no es propio, y la intención, nunca lograda del todo, de volverlo propio. Por último, un asunto que aparece en todos ellos es el idioma, el materno y el adoptivo. La lengua nueva viene acompañada de incomprensión, burlas y silencio. La lengua materna es muchas veces escondida y disimulada.

“Por dentro me crece la necesidad de hablar, pero guardo silencio y observo las relucientes hojas verdes alzándose contra el cielo.” (p. 18). En pocas páginas, Sandu nos llena de imágenes, especialmente de aquellas de las chicas en el río. Intercalándose entre las historias individuales, la narración sobre el equipo de natación me pareció lo más bello del libro. Es solo allí, nadando y bailando en el agua, mezcladas e indistinguibles, donde este pequeño grupo de mujeres encuentra un territorio propio, en el que no necesitan de un país, ni de los otros, ni de un idioma que no sea el de su cuerpo golpeando con el agua.

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