Partido muy disputado en el Bernabéu que se llevaron los merengues (3-1) con una puntería extraordinaria. El equipo de Xavi volvió a sufrir en defensa.
Se calcula que el Clásico atrae la atención de en torno a 600 millones de espectadores en todo el mundo. Pocos escaparates mejores hay, por tanto, en el deporte internacional para reivindicarse. Y esa fue la motivación que emanó el partido que disputaron este domingo el Real Madrid y el Barcelona. Los locales querían vengarse de la afrenta del pasado curso -cayeron por 0-4 en el último cruce registrado entre estos dos gigantes- y recuperar el liderato de LaLiga; los visitantes llegaban tras padecer una catástrofe que casi les aboca a la depresiva Europa League y necesitaban regar la convicción en el proyecto. Y el Santiago Bernabéu también se sumó, a esa voluntad de autoafirmación global, como templo bendecido para su club. De eso fue este encuentro y cantaron victoria los merengues.
Dijo Carlo Ancelotti en la previa que le parecía mejor disponer de variedad de estilos a la hora de competir, sugiriendo que el adn que pregona Xavi Hernández carece de soluciones alternativas. El técnico transalpino conoce que su bloque ha crecido tanto que sabe ganar -o no perder- aunque se lleve mal con la pelota. En los mecanismos de su sistema brillan tanto la posesión como el achique y contragolpe. Ese poliédrico funcionamiento le ha proporcionado un doblete hace meses y sigue aferrado a él. Por eso volvió en esta fecha al 4-4-2, con Fede Valverde como todoterreno. Es conocedor de la potencialidad doble de su paleta y sacaría jugo de ella en un primer tiempo que se extinguió con 2-0 a su favor. Con presión alta hasta que abrieron brecha y repliegue astuto a partir de entonces.

En el carrusel de reivindicaciones emergió Karim Benzema como benefactor. El francés arrastraba cinco partidos sin marcar desde que volvió de la lesión y anotó el primer tanto -minuto 12-. En una transición en la que Toni Kroos -faro absoluto de su escuadrón- aguantó el cuerpeo con Busquets y puso en vuelo a Vinicius, el brasileño abrasó a la carrera a Sergi Roberto y a Koundé -falto de ritmo- y se presentó ante Ter Stegen. El meta paró el intento de 'Vini' y ahí apareció el favorito a alzarse con el Balón de Oro para embocar el rechace. Este festejo madridista sería acompañado por el latigazo de Fede Valverde, ajustado a la cepa del palo, que desató la euforia en la tribuna -minuto 35-. En esta ocasión bastó un pelotazo apurado de Carvajal, y un mal despeje de Eric García -que le quitó el rechace a Kounde-, para que Vinicius controlara en la frontal y aglutinara rivales antes de ceder al pase atrás de Mendy que el uruguayo transformó en diana.
El Madrid se concentró en ajustar sus líneas y en su seriedad táctica para que la puntería le colocase en ventaja. De hecho, cuando el Barça mejoró sus prestaciones, a partir del minuto 25, le cayó el segundo golpe a los culés. El veneno del ataque merengue volvió a florecer antes que su finura combinativa. Y a los catalanes les volvió a perseguir su endeblez defensiva y de mandíbula, de encaje ante los imprevistos. Xavi confió en Sergi Roberto para parar a Vinicius y dio la alternativa al canterano Alejandro Balde en el carril izquierdo, siendo que la amenaza de los capitanos fluye de forma especial a través de sus extremos. Arriesgó y por ahí se filtraría el desequilibrio de su planteamiento. Y cuando quedaron dos goles por debajo en el marcador se les desinflaría el brío, en un síntoma preocupante que se agudizaría en la reanudación.
'Carletto' dispuso una vigilancia especial sobre Ousmane Dembèlè, el verdadero peligro culé. Con ese recurso taponado tomaría la palabra Raphinha. El ex del Leeds, colocado en la diestra, su posición más cómoda, supo fluctuar a una mediapunta a la que se incorporaba Frenkie De Jong, con Pedri retrasado hacia el rol de organizador. Esa modificación, con respecto al libreto que venía jugando su entrenador, le entregó a los barceloneses el dominio claro de la posesión (60%). Pero les costó, una vez más, mantener a Lewandowski alimentado. El polaco, presa de su sombra Militao -imperial-, viró alguna vez hacia el papel de pivote y desencadenó buenas llegadas de sus compañeros. Solución alternativa y con Raphinha como protagonista. El brasileño chutó y puso en centro venenoso que 'Lewy' mandó alto casi sobre la línea de gol -minuto 25-.

Sin embargo, esa armonía no viene siendo consistente en Can Barça y esta tarde no fue una excepción. En el segundo acto tardaron mucho en despertar la presión alta y por el camino cedieron un gol a Benzema, que fue anulado por fuera de juego. Los merengues, con más espacios para jugar, se ciñeron a tejer asociaciones controladoras y horizontales. A quemar el minutaje. Y disfrutaron en este largo intervalo Modric y compañía. Hasta que Xavi leyó el declive y metió en cancha a Jordi Alba, Ferrán Torres, Gavi -se marchó Busquets y aumentó el tempo de su equipo- y Ansu Fati, consiguiendo retomar el timón y reactivar el ardor físico. Y Camavinga compareció en un intento local de contener el arreón postrero visitante. Es decir, volvían a su faceta defensiva los capitalinos. Pero sobresaldría la mejor noticia azulgrana: Fati entró en ebullición para asustar a Lunin con un cañonazo que lamió la madera, dar a Ferrán un gol -minuto 84- y volver a rematar muy cerca del objetivo.
Se rompió el guión en el tramo final. Sobrevino el ida y vuelta, con el electrónico apretado. Se marcharon los grisáceos Pedri y Vinicius, y Ancelotti recurrió al enmascarado Rüdiger para tapar la fuga provocada por Ansu. Pero es que, además, el italiano confió en Rodrygo, ese jugador que se maneja en una eterna -y justificada- reclamación de titularidad. El brasileño remató a los azulgranas al regatear a Eric García y provocar el penalti del central -pisotón, en el minuto 91-. Reclamó tirar la pena máxima -Benzema ya estaba en la banca- y atinó (3-1). Más puntería, más versatilidad madrileña para encumbrar a un Fede Valverde inasumible por pura exhuberancia y preocupar a un Barça que cede el liderato. Y que completa una semana abrasiva para su ecosistema. Por paradigmático que parezca, los catalanes siguen sin poder poner el lazo a los partidos por medio del balón.
Ficha técnica
3- Real Madrid: Lunin; Mendy, Alaba, Militao, Carvajal (Rüdiger, min. 88); Tchouaméni, Kroos, Modric (Camavinga, min. 78), Fede Valverde; Vinicius (Rodrygo, min. 85) y Benzema (Asensio, min. 88).
1- Barcelona: Ter Stegen; Balde (Jordi Alba, min. 60), Eric García, Koundé, Sergi Roberto; Busquets (Gavi, min. 60), De Jong, Pedri (Kessie, min. 83); Dembèlè (Ansu Fati, min. 73), Raphinha (Ferrán Torres, min. 60) y Lewandowski.
Goles: 1-0, min. 12: Benzema.; 2-0, min. 35: Fede Valverde; 2-1, min. 84: Ferrán Torres; 3-1, min. 91: Rodrygo.
Árbitro: José María Sánchez Martínez. Amonestó a Vinicius, Modric, Gavi y a Kessie.
Incidencias: partido correspondiente a la 9ª jornada de LaLiga, disputado en el estadio Santiago Bernabéu.