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DESTITUIDA POR SU INCAPACIDAD, NO POR SER MUJER

viernes 21 de octubre de 2022, 11:49h
Actualizado el: 21/10/2022 12:05h
He repasado los digitales británicos para comprobar si algún periódico, si alguna asociación feminista...

He repasado los digitales británicos para comprobar si algún periódico, si alguna asociación feminista, habían achacado la destitución de Liz Truss a su condición de mujer. No he encontrado ninguno. Paso a la mujer que se abre paso. La que carece del relieve necesario que se quede en el sitio que le corresponde. Margaret Thatcher fue una extraordinaria premier y figura en la historia británica entre los más destacados jefes de Gobierno de los últimos dos siglos. No necesitó de cuotas que a muchos nos parecen humillantes para la mujer.

Liz Truss no molestaba a nadie y se alzó como primera ministra aprovechando la circunstancia de las payasadas de Johnson que indignaban la seriedad de la mayoría parlamentaria conservadora, siempre seria y consecuente. Pero durante seis semanas ha demostrado su incapacidad para asumir el decisivo cargo en el que se había encaramado. Un error tras otro, una rectificación tras otra, una debilidad tras otra, hicieron comprender a la mayoría de su partido responsable y bicentenario el error que habían cometido al proponerla a la Reina Isabel II como primera ministra.

De sabios es rectificar. Y el partido conservador, los históricos tories han sabido hacerlo, si bien dejando desgarrados muchos vestidos en las alambradas del poder. Los laboralistas se frotan las manos. Las encuestas vaticinan cambios espectaculares. Pero son muchos los lideres conservadores que confían en reconducir las cosas con un primer ministro que haga olvidar a la incapaz Liz Truss. Incapaz y desdeñosa porque se ha esforzado en disimular sus torpezas con una actitud de suficiencia y agresividad impropias de una política seria.

Son muchas las mujeres que ha escalado el poder ejecutivo en Europa o que están a punto de hacerlo, casi todas con notas sobresalientes. El éxito de la mujer en la vida política es un hecho y desde la reflexión serena habrá que elogiar a las que lo hagan bien, criticar a las que cometan errores y denunciar a las que abusen del poder. Igual que se hace con los hombres porque, por fortuna, se ha superado ya, en gran parte, la desigualdad de género.