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Y DIGO YO

La sedición también entra en campaña

Javier Cámara
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javiercamaraelimparciales/12/12/24
martes 25 de octubre de 2022, 20:25h

¡Todo son elecciones ya! Qué nadie tenga la menor duda, cualquier anuncio que se haga ahora, por nimio o intrascendente que parezca, tiene una intencionalidad política poco transparente y una repercusión electoral, para bien o para mal. La reforma del delito de sedición para -dicen- homologarlo a los parámetros de lo que hacen los países de nuestro entorno, como todo el mundo sabe, busca el calorcito de los socios republicanos de Pedro Sánchez para que le echen una mano, un año más, con la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado.

Pero lo que parece ser el tradicional y casi obligatorio masaje institucional a base de frotamientos torpes con ERC en el único y evidente objetivo de sacar las cuentas para 2023 adelante, se topa esta vez de bruces con los famosos barones del PSOE, que ven que las próximas elecciones municipales autonómicas van a tener que dar más explicaciones de las que les gustaría y, lo peor, sin un argumentario convincente. Tan poco convincente como que no se lo creen ni ellos.

Y es que, ¿a quién le importa que se modifique el delito de sedición? ¿Quién no consigue dormir pensando si en este país vecino o en este otro hay menos pena para los condenados sediciosos? Esta reforma para equiparar años de cárcel con los países que menos castigo infligen (que digo yo que por qué no se han comparado con los que redondean por arriba, que también los hay) no le interesa a nadie, no se debate en la barra de un bar, ni siquiera en el Metro de Madrid, acostumbrados sus usuarios como están a disertaciones de altos vuelos a cuenta del Consejo General del Poder Judicial.

No, el tema de reducir años de prisión a los condenados por sedición solo le interesa, como ya sabe, a Pedro Sánchez y a ERC.

La idea está clara, pero no parece que todos en el PSOE estén de acuerdo. Más concesiones a los independentistas a pocos meses de una campaña electoral que se presenta ya de por si complicada por los desmanes, excesos y tropelías que se vienen arrastrando desde el comienzo de la legislatura, puede resultar casi imposible en algunos de los bastiones del partido socialista. Para evitar esa coincidencia en el tiempo de ambos acontecimientos, todo apunta a que se podría tramitar en el Congreso de los Diputados, como viene siendo habitual, como una proposición de ley urgente, aunque desde el Gobierno se insista en que no cuenta con mayoría parlamentaria para aprobarla.

Y no hacemos demasiado hincapié en que, además de incumplir un compromiso de legislatura, también puede influir en las negociaciones que el partido que sostiene el Gobierno mantiene con el PP para la renovación del Consejo General del Poder Judicial, que tanta preocupación y expectación levanta entre la chavalería del suburbano madrileño.

Todo el mundo pidiendo que los políticos no metan la mano en la Justicia y el Gobierno promoviendo cambios en las figuras penales que afectan a sus socios parlamentarios… Queda feo, ¿no?

El caso es que Pedro Sánchez, para seguir presumiendo de persona dialogante con los separatistas golpistas y de paso seguir un año más en la poltrona de poder, está dispuesto a volver a bajarse los pantalones y modificar el texto, especialmente en la parte de la rebaja de penas, de la Ley de Sedición, que, hay que recordar, contempla penas de 8 a 10 años de prisión para las personas que dirijan la sedición, pero de hasta 15 años si se tratara de personas con autoridad.

Según los mentideros radiofónicos y escritos de los medios de comunicación, se estudia una rebaja en el tipo penal de hasta la mitad de la condena. Desde ERC ya se han apresurado a decir que les parece buena idea, pero dejan claro que “no soluciona el conflicto”.

Con estas, sinceramente, no sé si la reforma del delito de sedición supondría “el mayor atentado a la igualdad y la libertad en España”, como advierten desde el PP, pero lo que parece claro es que Sánchez y todo el Consejo de Ministros va a tener que aguantar muchas presiones político-electorales de aquí a Primavera.

Lo que sí tengo claro es que a Sánchez le debe importar ya bien poco que una decisión para beneficiar a los que con su sí a los Presupuestos le permitirán terminar su último año de legislatura perjudicará a los candidatos socialistas en las próximas elecciones municipales y autonómicas. Hace pensar en que quizá ya tenga asumida la derrota en las generales, pero podría echar una mano a sus compañeros y ponerles las cosas más difíciles. ¡El coste electoral que lo paguen otros!

Javier Cámara

Periodista

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