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SEMINCI

Iñaki Arteta documenta la desmemoria social sobre las víctimas de ETA

Efe
miércoles 26 de octubre de 2022, 11:20h

Una suerte de "desmemoria" se ha cernido sobre las víctimas de ETA más de cincuenta años después del primer asesinato de su historial sangriento, mientras el entorno político y social que la ha sustentado sigue latente: "el mundo al revés", ha analizado el director y guionista Iñaki Arteta.

"El mundo abertzale que ha defendido a ETA sigue tan vivo como siempre, ocupando las instituciones y cada vez le vota más gente", ha explicado Arteta (Bilbao, 1959) a EFE antes de estrenar en el festival de cine de Valladolid (Seminci) su último documental, "Sin libertad. 20 años después", una puesta al día de la cuestión.

Esas dos décadas son el tiempo transcurrido entre "Sin libertad" (2001) y "Sin libertad, 20 años después" (2022), éste último eslabón de un alegato cinematográfico en clave documental sobre la violencia terrorista en el País Vasco, y en otros puntos de España, que Arteta siempre ha analizado desde el punto de las víctimas.

"Lo que está pasando son cosas del mundo al revés y vuelve a causar perplejidad cómo en una sociedad que ha sufrido intensamente no sólo no se ha castigado al brazo político de ETA, sino que se apoya. Resulta algo muy difícil de explicar en un país democrático como España", ha lamentado.

El olvido, el miedo, el exilio, la amenaza, la extorsión y la muerte alevosa rebosan una filmografía en títulos como "El infierno vasco" (2008), "Contra la impunidad" (2016) y "Bajo el silencio" (2020), todos ellos estrenados en el festival de cine de Valladolid, dentro de la sección Tiempo de Historia.

Con el paso del tiempo, ha analizado, "da la impresión de que la ciudadanía asume como que las víctimas ya han sido compensadas o, simplemente, que no se puede hacer nada por ellas, lo cual favorece la desmemoria" y las condena "a sufrir en silencio".

"Una de las quejas de las víctimas que hemos entrevistado es precisamente esa sensación de que lo prudente, o más bien lo que queremos la sociedad, es que sufran en silencio, como si lo que les ha pasado fuera una cuestión personal cuando en realidad fue una cuestión política que se mantiene en auge y está más viva que nunca", ha agregado.

Esa corriente, la de relegar el asunto a un "aspecto emocional" o personal de las víctimas, "ha tenido mucha influencia en el Gobierno de la nación, en el País Vasco y Navarra", con el resultado de "una cultura supremacista, me atrevo a decir mafiosa, del mundo abertzale", ha considerado.

Esta es la razón por la cual Arteta, fotógrafo, publicista y arquitecto de formación, haya entendido esta parte de su trayectoria como una denuncia pero también como una forma de aprendizaje "para ver qué cosas no se deben hacer", y al mismo tiempo invitar a la reflexión del espectador.

En todo caso, ha añadido, puede quedar para la historia el testimonio de "demasiada gente que en nuestro país denunció algo que en el presente cae en saco roto, pero la historia da muchas vueltas y las cosas tienen que estar documentadas para que se conozcan en el futuro, para que los jóvenes puedan acudir a ella, conozcan y puedan entender muchos aspectos contradictorios de la situación vivida".

No entiende Iñaki Arteta, por otra parte, que el terrorismo no forme parte del denominado "cine social" junto a otras temáticas como la pobreza, cuestiones médicas o climáticas, ha puesto como ejemplos.

"Reivindico como cine social lo que hago con el máximo pudor, esmero y honestidad, no como negocio sino para entender una parte de la historia de nuestro país", ha finalizado.

En "Sin libertad. 20 años después", Arteta ha vuelto a reunir a la mayoría de las víctimas con las que conversó hace cuatro lustros en "Sin libertad" (2001): viudas, padres, madres e hijos de ertzainas y policías nacionales asesinados que en este caso son entrevistados por cinco estudiantes de Periodismo.

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