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DESDE ULTRAMAR

Matos Moctezuma, premio Princesa de Asturias 2022

Marcos Marín Amezcua
jueves 27 de octubre de 2022, 19:47h

La designación del arqueólogo mexicano Eduardo Matos Moctezuma como ganador del premio Princesa de Asturias 2022, en la categoría de Ciencias Sociales, reviste un significado múltiple. Así, a una extraordinaria trayectoria en pro del conocimiento del México prehispánico, suma para sí un galardón más que nos recuerda que su área de estudio desarrolla investigaciones de acontecimientos que involucran a la dilatada historia de España.

A la bonhomía del personaje que, reconózcase, hace del conocimiento una herramienta del saber y no un escalón para la petulancia o fatuos engreimientos que tanto matan a la Ciencia, no puede sino aplaudírsele obtenerlo y, además, –sin tener la menor duda de que también ello ha movido a postular su candidatura y ulterior premiación– es un reconocimiento a su ingente labor por acercar a dos países apelando al entendimiento serio y, por demás, mutuo, como el que merecen gozar entre sí España y México mirando a su pasado común, porque la conquista de Tenochtitlan, hecatombe del Imperio mexica, es un episodio histórico iberoamericano y mundial por demás trascendental, sin el cual no se entendería el poderío del Imperio español ni el México moderno. Ese poderío que España no lo hallará en estudios sobre Cuba o la Guinea. Solo por eso amerita reconocerse su trascendencia y estudiarse la Historia tomando como ejemplo a Matos Moctezuma, con la objetividad, el desapego a chauvinismos o a leyendas negras o rosas –igual de perjudiciales– que describen su prolífica labor académica y de notabilísima investigación.

Y, justamente, centrándonos es su biografía académica, la Fundación ha precisado en la cartela que describe al laureado, que extiende el prestigiado reconocimiento debido “al extraordinario rigor intelectual del premiado para reconstruir las civilizaciones de México y Mesoamérica, y para hacer que dicha herencia se incorpore con objetividad y libre de cualquier mito”.

Entiendo que cualquier mito, es en cualquier sentido, ya sea leyenda negra o leyenda rosa. Entre lo mucho que puedo reconocer en el insigne arqueólogo mexicano que pasará a la Historia por haber desarrollado magistralmente el proyecto de desenterrar el Templo Mayor mexica –una vez que fuera descubierto en 1978– es su facilidad y pedagogía innata para explicar cada elemento de aquella cultura nahua. Y su siempre inmarcesible disposición para conseguirlo. El afamado estudioso ha contado con una prudente actitud al expresar su sentir narrando la historia tan compleja per se que, siempre soportado en información fidedigna, supone ser la etapa de la conquista española de aquel imperio mesoamericano y de todo cuánto lo rodea. Matos Moctezuma lo hace a partir del estudio, de la información, sin atavismos ni exaltaciones en un sentido u otro. No puede sino reconocerse su valía, su aporte y esa reconocible capacidad de explicar los sucesos con una vehemencia loable y sumamente necesaria, siempre requerida y jamás inoportuna, para abordar tales acaecimientos tan intrínsecamente perturbadores como lo fue aquella epopeya de 1521, que cimbró los cimientos del cielo, tal y como consignaron sus más connotados cronistas.

Para esta significativa ocasión que redondea muy puntual a las conmemoraciones que en cascada de reflexiones de ida y vuelta, ha generado el V centenario de la conquista de Tenochtitlan, me remito al reconocido arqueólogo Dr. Marco Antonio Cervera Obregón, nuevamente con nosotros para fortuna de los lectores de El Imparcial. Egresado de la Escuela Nacional de Antropología e Historia del Instituto Nacional de Antropología e Historia, es investigador del Centro de Investigación de Culturas de la Antigüedad de la Universidad Anáhuac México, siendo especialista en historia y cultura mexica, quien además ostenta un doctorado en Arqueología Clásica por la Universitat Rovira o Virgili, de España. Así, el doctor Cervera, con una mirada a caballo entre dos mundos, apunta con motivo de esta designación a Matos Moctezuma: “A partir del descubrimiento del Templo Mayor de Tenochtitlan en 1978, el conocimiento sobre el mundo azteca-mexica que se tenía hasta ese momento, representó una notable revolución en los estudios de esta civilización mesoamericana del Posclásico Tardío. Y es que, hasta entonces, si bien se tenía información de las fuentes históricas, documentos pictográficos y algunos estudios arqueológicos fortuitos, la sistematización de los restos materiales mexicas estaba a punto de cambiar significativamente, la historia de ese pueblo.

Esto no hubiera sido posible sin el liderazgo académico del maestro Eduardo Matos Moctezuma, quien, a partir del desarrollo de uno de los esfuerzos de arqueología mexicana más fructíferos del país, el Proyecto Templo Mayor –iniciativa que nos acercó a los restos materiales de una civilización por descubrir más a fondo– supuso ser un plan de trabajo en el cual muchas de las generaciones posteriores de arqueólogos, participamos y nos formamos.

La obra de Eduardo Matos Moctezuma es hoy en día indispensable para conocer la historia, arte y cosmovisión de los mexicas, dando un especial énfasis al estudio de los restos materiales de dicha civilización. El conocimiento sobre la religión, el arte, el urbanismo, los cultos funerarios y la muerte, los rituales y ceremonias, son algunos de los temas que el profesor Matos ha cultivado en su carrera profesional, plasmándolas en las decenas de publicaciones que tiene en su haber, de entre las que destacamos libros tales como Muerte al filo de obsidiana, Trabajos arqueológicos en el Centro de la Ciudad de México, Obras maestras del Templo Mayor, por citar algunos.

Quienes hemos seguido su trayectoria desde hace ya algunos años, nos hemos visto enriquecidos por su escuela académica en materia del mundo mexica y su liderazgo en la materia, incorporando muchas de sus obras e investigaciones en las propias. Sin duda alguna, Eduardo Matos Moctezuma consolida los estudios mexicas al interior de la antropología mexicana, siendo su labor una herramienta epistemológica fundamental para un acercamiento mucho más mesoamericano y menos eurocéntrico, cuando se aborda fenómenos históricos como la llamada ‘Conquista de México’”.

Así, con la autoridad que reviste al Dr. Cervera Obregón, a quien mucho agradezco su pronunciamiento, yo no puedo sino suscribir sus palabras, que delinean de manera acertada la meritoria distinción a entregarse en Oviedo, con el lucimiento y la gala que reviste a tan significativos premios. Matos Moctezuma, quien ha tenido bajo su resguardo zonas arqueológicas, ha aprovechado su paso por la capital asturiana para condenar, y me sumo a su protesta, las agresiones a destacadas pinturas universales con líquidos, so pretexto de defender otras causas.

Que esta respetable condecoración sirva no solo como venera, sino también para acercar ambas historiografías, mexicana y española, alcanzando una narrativa científica que merece conciliar todas las versiones posibles existentes sobre el momento histórico aludido en esta entrega, para, así, entresacar una que se apegue con rigor a los hechos históricos que enuncia y nos son comunes a España y a México. Es un gran paso lo hasta ahora conseguido y hay tanto más por hacer.

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