Para permanecer en el poder, Pedro Sánchez necesita los escaños de comunistas...
Para permanecer en el poder, Pedro Sánchez necesita los escaños de comunistas y podemitas; para aprobar proyectos de ley en el Congreso de los Diputados debe sumar además los de separatistas y bilduetarras. A eso se reduce la situación, que no puede estar más clara. Observadores sagaces opinaron en 2019 que un Gobierno en tales condiciones no duraría ni cuatro meses. Algunos escribimos que Pedro Sánchez agotaría la legislatura. Y así ha sido.
Pablo Casado se convirtió en un excelente orador parlamentario con una dialéctica que arrollaba a Pedro Sánchez. Ausente el antiguo dirigente del PP, ni Núñez Feijóo en el Senado ni Cuca Gamarra en el Congreso pueden con el presidente del Gobierno, a pesar de los numerosos errores que comete, si bien habrá que reconocer también sus aciertos.
Y los debates parlamentarios resultan reiterados y estériles. Pedro Sánchez sale indemne de ellos e incluso favorecido. Félix Bolaños ha puesto en marcha una larga campaña electoral y el presidente no está vacilante sino crecido. La situación internacional es grave, pero beneficiosa para él que enmascara los males propios con los ajenos. Y la opinión pública española se aburre en los debates parlamentarios, sintoniza otro canal de televisión u otra cadena de radio y el tiempo transcurre mientras Alberto Núñez Feijóo, que es hombre inteligente y constructivo, se adocena, sin embargo, en el desdén y la suficiencia. Y se equivoca. En los dos últimos meses, Pedro Sánchez no ha retrocedido. Por el contrario, ha recuperado una parte del terreno perdido.