el candidato demócrata parte con ventaja, según las encuestas
Obama y McCain, ante un segundo cara a cara decisivo
martes 07 de octubre de 2008, 17:07h
Los aspirantes a la Presidencia de Estados Unidos, Barack Obama y John McCain, tienen una cita esta noche en su segundo y penúltimo debate en la Universidad de Belmont, en Nashville (Tennesse). El nuevo cara a cara entre los candidatos viene precedido de los ataques incisivos para persuadir a los votantes indecisos, que no fueron convencidos en su primer encuentro, en el que ninguno logró convencer.
Un día antes del encuentro de esta noche en Tennesse, los aspirantes continuaban intentando reabrir viejas heridas sobre su pasado. La campaña de McCain acusó al demócrata de asociarse con William Ayers, ex militante y fundador del grupo radical Weathermen, que en los años 60 se atribuyó atentados contra el Pentágono y el Capitolio. Pero la respuesta de Obama no se hizo esperar. El demócrata divulgó un documental de 13 minutos en el que destacó los vínculos de McCain con el banquero Charles Keating, que fue declarado culpable de fraude financiero a principios de los 90 y pasó cinco años en prisión.
El fantasma de la crisis
El tiempo pasa y las ideas para convencer a los electores se agotan. Con el trasfondo de la crisis financiera y el reciente plan de rescate, los candidatos tendrán que evitar los ataques para aportar respuestas. Esta noche más que nunca, ya que los votantes tienen la posibilidad de plantear sus preguntas a los candidatos. Pero no es tan fácil, si la idea de McCain es sembrar la duda sobre Obama, y la del senador de Illinois es seguir pintando a su rival como un calcado del presidente George W. Bush; un asunto que, al parecer, está surtiendo efecto en estados clave.
Tanto es así que una encuesta nacional de la cadena CNN indicó, horas antes del debate, que Obama está ampliando su ventaja con McCain, en un momento en que el país atraviesa una gran ansiedad por la crisis financiera y la popularidad del presidente George W. Bush se sitúa en el 24 por ciento.
De cualquier forma, será la prensa y los analistas políticos los que mañana martes vuelvan a comentar los aciertos, pormenores y sinsabores del encuentro. Pese a que algunos se fijarán en el uso reiterativo de frases de uno –McCain repitió en el primer debate “no entiende” varias veces-, y otros matizarán que Obama abusa de vincular en exceso al republicano con Bush, lo cierto es que el fantasma de la crisis económica será el centro de todas las miradas.