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Obama-McCain, otra ocasión perdida

miércoles 08 de octubre de 2008, 05:39h
A menos de un mes de las elecciones presidenciales, los candidatos a ocupar la Casa Blanca John McCain y Barack Obama midieron sus aspiraciones en el segundo debate de los tres que tienen previstos. En la Universidad de Belmont, en Nashville (Tennessee), el candidato demócrata y el republicano se enfrentaron en un cara a cara de un formato diferente al anterior, respondiendo a preguntas de 80 votantes indecisos.

Los dos candidatos se presentaban al encuentro con posturas y objetivos diferentes: mientras Obama llegaba al debate con la misión de consolidar la ventaja que mantiene sobre McCain en las encuestas de opinión, el senador republicano se encontraba frente a una de las últimas posibilidades de cambiar la dinámica electoral, recuperando la desventaja y sembrando la duda sobre la capacidad de liderazgo de su rival.

A pesar de que el formato invitaba a la espontaneidad, una vez más ha prevalecido el tecnicismo y la prudencia, dando vida a un debate muy parecido al primero, con dos terceras partes del encuentro protagonizado por la crisis económica y el restante tiempo por la política exterior. Así que mientras Obama ha brillado más que su oponente en economía, McCain se ha mostrado más seguro en política exterior. Los intercambios fueron más contundentes pero sin aportaciones sustanciales o nuevos factores inéditos en la campaña electoral. Los ataques pueden incluirse en los estereotipos ya conocidos y pertenecientes a los guiones de los equipos de campaña.

Los candidatos han mostrado, una vez más, su mayor preocupación por las palabras del adversario que por mostrar políticas e ideas nuevas. Mejor no perder que intentar ganar. Sólo pocas veces se ha asistido a la confrontación directa entre los dos aspirantes, mientras en la mayoría de los casos los candidatos han vuelto a recurrir a las propuestas electorales, repetidas una y otra vez a lo largo de la larga campaña electoral. De hecho, no ha habido grandes novedades sino una especie de repetición del temario del primer debate

A lo largo de este segundo cara a cara, Obama ha intentado presentarse como el “defensor de la clase media”, acusando el candidato republicano de representar la continuidad con Bush. Por su parte, McCain ha vuelto a apostar sobre los tópicos republicanos y su mayor experiencia en política (exterior). Demasiado poco considerando que se acerca el cierre de la campaña y que es legítimo esperarse propuestas activas ya que la crisis y la ralentización económica estadounidense no pueden quedar en un limbo programático.

El cara a cara representaba una “cita con los indecisos”, donde a preguntas abiertas se esperaban respuestas especificas. Por esa razón, cabía esperar la presentación de propuestas e ideas concretas para superar la crisis económica y aclarar el papel de los EEUU frente a los desafíos internacionales. Lamentablemente, McCain y Obama se han limitado otra vez a subrayar errores y omitir propuestas de corto-mediano plazo. De esa manera, Obama presenta un perfil presidencial más sólido (y creciente), aunque el resultado depende sobre todo de los deméritos del contrincante.

Finalmente, no sólo el tipo de debate desarrollado cuanto el resultado se presenta muy parecido al del primero, no alterando fundamentalmente el panorama político. Esta vez no ha salido España entre los temas abordados, pero tampoco ideas nuevas. La impresión final es que el debate se podría convertir en una ocasión más desaprovechada por los aspirantes a la presidencia para ganar consensos, mostrar su solidez política y capacidad para gobernar uno de los países más importantes del mundo. Les queda sólo otro disparo el próximo 15 de octubre.
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