Me decía hace tiempo un buen amigo que es desolador darse cuenta de que cuando pensamos que ya no se puede caer más bajo nos equivocamos porque, efectivamente, siempre se puede caer más bajo. Es lo que le pasa al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, al que hay que reconocer la capacidad que tiene para sorprendernos y superarse... para desgracia de España.
Pensábamos todos que después de los indultos a los condenados por el procés era imposible hacer más por los que menos quieren a España, pero el jefe del Ejecutivo y líder del PSOE ha demostrado, una vez más, que no tiene límites, que no va a parar, que lo más importante es seguir atornillado a la poltrona y que el precio para ello no le importa porque lo va a pagar usted.
Las reacciones políticas han sido constantes e intensas y las redes sociales se han llenado de mensajes contra Pedro Sánchez, al que llaman “traidor” por trabajar por cambiar la ley y hacer desaparecer el delito de sedición para beneficiar a los únicos que han pecado de ello y que han tratado de subvertir el orden constitucional. Parecía que el pago para un país atónito era imposible de asumir y cuando creíamos que no sería capaz de hacerlo multiplicó la afrenta a todos los españoles y su equipo de Gobierno anunciaba que, además, modificará el delito de malversación.
Es evidente que la sedición no se parece nada al desorden público, pero los huidos de la Justicia podrán volver "de rositas" y los que han pagado aquí podrán seguir intentando desde dentro de las instituciones aquello por lo que se les condenó, aunque ahora “gratis total”. Hasta algún expresidente de la Junta de Andalucía condenado por desviar fondos podría “librarse” de la cárcel.
Parecía imposible ser más ruin y Sánchez se ha superado en su mezquindad. Hasta el socialista más sectario se tapa la nariz y con un mínimo de sentido común reconoce que no pensaba jamás que “su jefe” pudiera llegar tan lejos y lo ha hecho.
¿Por qué tiene tan mala imagen un político? Por esto, porque Sánchez demuestra que los valores no importan, ni siquiera la criticada ideología. Cuando el único objetivo es permanecer en el poder cueste lo que cueste pasa esto y la ciudadanía pierde la fe en el gobernante, con razón.
La vergüenza alcanza también a los miembros de su propio partido. Muchos por lo bajo y otros, los menos, de forma pública, pero el malestar del militante, simpatizante y el votante socialista tiene ahora mismo serias dudas sobre el rumbo que toma el PSOE y tiene muy claro que las próximas elecciones van a ser muy difíciles.
Obviamente, no hay ética ni moral. Pedro Sánchez, presidente del Gobierno nos ha vuelto a mentir a todos los españoles. Reincide. Nos dijo una cosa e hizo, como ya sabe todo el mundo, nuevamente, la contraria. Sin remordimiento alguno, lo peor es que tiene intención de seguir haciéndolo. Y digo yo:
¿Qué se puede hacer cuando al que gobierna un país no le importa el ciudadano que le ha votado?
¿Qué se puede hacer cuando la mentira es el único argumento del presidente de tu país?
¿Qué se puede hacer cuando dar un golpe de Estado a tu país es simplemente un delito de orden público?
¿Qué se puede hacer cuando el presidente del Gobierno apoya y defiende a los que quieren romper el país que gobierna?
¿Qué puede hacer un país cuando comprueba una vez y otra y otra y otra... que los intereses de ese mismo país son secundarios para su presidente?
¿Qué puede hacer el PSOE cuando se le termine de caer la venda de los ojos y compruebe el daño irreparable que está haciendo Sánchez al partido?
¿Qué pueden hacer todos los candidatos socialistas que en mayo tienen que dar explicaciones de lo que hace su jefe?
¿Qué se puede hacer cuando seis meses más en el poder son más importantes que la dignidad del Gobierno de un país?
Al margen de las excusas que Sánchez obliga a explicar a sus ministros, salta a la vista que la operación que está llevando a cabo el Gobierno está encaminada única y exclusivamente a dejar sin efecto jurídico y penal el intento de declaración de independencia en Cataluña en 2017. Es decir, perdonar a los independentistas para asegurarse su mayoría parlamentaria hasta donde pueda.
Coincidente en el tiempo, una vez aprobados los cambios en el Código Penal, se aprobarán los Presupuestos Generales del Estado y, en contra de lo que nos quería hacer creer la ministra de Hacienda, que decía que podían haberlos prorrogado perfectamente, esta cuentas incluirán los miles de millones de euros que nos regala Europa.
Lo siento, pero pensar otra cosa o lo contrario es de género tonto.
Con el dinero de los españoles y sin dignidad se puede llegar hasta donde los españoles te dejen, que puede ser muy lejos, como estamos viendo. ¿Hasta cuándo y hasta dónde le van a dejar los españoles? ¿Cuánto tiempo va a tardar el electorado en asimilar que con la rebaja en las penas de malversación Pedro Sánchez suaviza el castigo a la corrupción?
Primero mesa de negociación, luego los indultos, ahora sedición y la malversación... ¿y después, qué? Después, como el propio presidente de la Generalitat ha dicho, “amnistía y referéndum de autodeterminación”.
¿Y después, qué?