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Memorias

Hans Magnus Enzensberger: Un puñado de anécdotas

domingo 27 de noviembre de 2022, 19:51h
Hans Magnus Enzensberger: Un puñado de anécdotas

Traducción de Eva García Pinos. Anagrama. Barcelona, 2021. 240 páginas. 19, 90 €. Libro electrónico: 11,99 €. El último libro publicado en España del gran escritor alemana recientemente fallecido es una singular autobiografía, centrada en su infancia y adolescencia, que nos permite conocer mejor su fértil trayectoria, a la vez que una de las épocas más convulsas de Alemania y Europa. Por Adrián Sanmartín

La desaparición de Hans Magnus Enzensberger nos deja huérfanos de una de las voces más lúcidas e incisivas de la Europa del siglo XX. La afortunadamente longeva vida del escritor y traductor alemán -ha muerto a los noventa y tres años Múnich -, le ha permitido atravesar momentos decisivos, y convulsos, del Viejo Continente. Nacido en Kaufbeuren, Baviera, en 1929, en el seno de una familia burguesa, estudió Germanística, Literatura y Filosofía en varias universidades germanas y completó su formación en la Sorbona de París, donde se doctoró con una tesis sobre el escritor del romanticismo alemán Clemens Maria Brentano. Personalidad polifacética, fundó revistas y editoriales, ejercicio la docencia y el periodismo y cultivó prácticamente todos los géneros. Se alzó con varios galardones, como el Georg Büchner, el Heinrich Böll, el Erich Maria Remarque, y en 2002 el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades.

Enzensberger tuvo una especial relación con España. Hablaba nuestro idioma, nos visitaba con frecuencia, impartió conferencias e impulsó la difusión de la literatura en español. Por ejemplo, tradujo a César Vallejo, Rafael Alberti y García Lorca.

“Es difícil deshacerse de la fecha de nacimiento de uno mismo. M. también la arrastra consigo. ¡Si solo fueran los registros parroquiales y el registro civil los que se empeñaran en documentar ese detalle! Pero no, es una carga que, como todo el mundo, llevas toda la vida.

El 24 de octubre de 1929 estalló el pánico en la Bolsa de Nueva York. A las doce del mediodía, once capitalistas se habían suicidado. La galería de visitantes estaba cerrada. Entre los invitados se encontraba el señor Churchill, un inglés, del que M. no supo nada hasta mucho después, cuando lo vio en una foto en un periódico alemán con el nombre de Sir Winston, con una ametralladora en la mano, un sombrero de copa en la cabeza y un cigarro en la boca.

El padre de M. visitó a los parientes de su esposa en 1929 en K., una pequeña ciudad de la Suabia bávara que vivía de la producción de cerveza, la industria textil y una «galería de arte» de litografías. En una habitación de papel pintado verde, junto a una estufa cerámica blanca, se enteró por el periódico Allgäuer de que en América un Jueves Negro acababa de llegar a su fin. Pocos días después, M. nació y lo bautizaron según los ritos católicos. Las cotizaciones en la Bolsa de Nueva York cayeron un promedio de cincuenta puntos ese mismo día.

Su padre no tenía acciones. En ese momento era funcionario superior de Correos, después lo trasladaron a Núremberg y lo ascendieron a director de Telégrafos, aunque, a pesar del buen nombre de ese cargo, solo ganaba 450 marcos alemanes al mes. Llevaba gafas de montura dorada y una corbata fina. Si en esa época votaba y, en caso afirmativo, a quién, M. no lo sabe”. Así arranca Un puñado de anécdotas, su último libro publicado en España, en Anagrama, sello que tiene en su catálogo prácticamente toda la obra de Enzensberger. En Un puñado de anécdotas. Opus incertum estamos ante una singular autobiografía, unas particulares memorias, protagonizadas por M. –la inicial de Magnus-, y escritas en tercera persona.

El autor de Perspectivas de guerra civil, El perdedor radical. Ensayo sobre los hombres del terror, y En el laberinto de la inteligencia, entre muchos otros títulos, nos sumerge en su existencia, sobre todo en sus años de infancia, adolescencia y juventud, a través de breves textos, en una suerte de flashback , donde brilla la capacidad de observación. La evocación es fragmentaria, quizá porquela memoria humana es un órgano misterioso”, y elegí lo que le parece. Anécdotas, escenas..., algunas muy variopintas, como su dedicación al estraperlo, y por las que transita también su familia, y multitud de objetos que han tenido para él una especial significación, como esa cámara Leica que activó su interés por la fotografía. Fichado por las Juventudes hitlerianas, pronto las abandona, a la par que manifiesta su deseo de conocer mundo. Así viajaría -Noruega, Italia, Estados Unidos, España, Cuba... y pasaría estancias en algunos de ellos. Atraído en un principio por el castrismo, pronto se desengañó. Amigo de Heberto Padilla, exigió, junto a otros intelectuales, su libertad. Enzensberger cuenta su experiencia en la Unión Soviética y Cuba en Tumulto.

Igualmente, junto a sus recuerdos personales, la obra realiza un recorrido por la historia colectiva de esos convulsos años en su país y en Europa, con el ascenso del nazismo, el estallido de la II Guerra Mundial y la postguerra.

Pese a lo dramático de algunas situaciones, la ironía y el sentido del humor, que Enzensberger maneja con pericia, no están ausentes en Un puñado de anécdotas, que es un trozo de vida de una personalidad extraordinaria.

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