El aumento de la factura energética de los panaderos franceses, que protagonizan protestas para alertar de su situación, ha puesto bajo presión al Gobierno, que a su vez amenaza a las compañías energéticas y tiene prisa para reformar el mercado eléctrico europeo.
La primera ministra, Elisabeth Borne, ha anunciado este martes que los panaderos en dificultades podrán aplazar los pagos de impuestos y de las cotizaciones sociales, un dispositivo que se suma a las ayudas públicas que se han prolongado para ayudar a las pequeñas y medianas empresas (pymes) a moderar la escalada de la energía.
En una conferencia de prensa, los titulares de Economía y Finanzas, Bruno Le Maire, y de Comercio y Pymes, Olivia Grégoire, han explicado que van a escribir esta semana a los 33.000 panaderos del país para precisarles de forma pormenorizada los dispositivos de los que se pueden beneficiar.
Le Maire ha destacado que si se suma el mecanismo de "amortiguación" de la escalada del precio de la energía para las pymes que puede rebajar la factura en un 20 % con la "ventanilla" que se ha abierto para aquellos para los que la energía suponga más del 3 % de la facturación, el ahorro total puede llegar al 40 %.
Tanto él como Grégoire reciben este martes a los dirigentes de los proveedores de energía para llamarles la atención porque el Ejecutivo considera que algunos no están respetando los compromisos que asumieron en la "carta" de buenas prácticas que firmaron a comienzos de octubre.
Con esa "carta" se trataba, entre otras cosas, de advertir con dos meses de antelación a las empresas clientes antes de la renovación de los contratos de aprovisionamiento, que acostumbran a implicar fuertes subidas de tarifas.
El ministro de Economía ha dicho estar "enfadado" al constatar que eso no se respeta y ha advertido de que tienen "instrumentos para que se respeten esos compromisos". Ha dado a entender que dará los nombres de los grupos energéticos incumplidores.
Otro de los frentes abiertos para el Gobierno del presidente de Emmanuel Macron es el de desvincular los precios de la electricidad del gas, algo que no es posible actualmente dentro del mercado europeo a menos que haya una reforma que París querría sacar adelante de forma rápida, pero que se enfrenta a la oposición de países como Alemania o Países Bajos.
Un frente que ha sido aprovechado por Jordan Bardella, el presidente de la Agrupación Nacional (RN), el partido de Marine Le Pen, tradicionalmente euroescéptico.
En una "Carta a los panaderos de Francia" publicada este martes, Bardella ha recordado que desde hace más de un año su partido propone abandonar las reglas europeas que fijan el precio de la electricidad porque "al indexar la factura de electricidad con los precios del gas, ese mecanismo absurdo ha conducido directamente al encarecimiento insoportable de las facturas de energía".
Para el líder ultraderechista, es posible abandonar ese mecanismo sin tener que prescindir de los intercambios de electricidad con otros países y la prueba es que "Portugal y España lo han hecho", en alusión al mecanismo de la llamada "excepción ibérica".
La respuesta de Le Maire a Bardella es que salir del mercado europeo "sería una locura" porque "cómo habríamos funcionado si no hubiéramos tenido electricidad de los países vecinos" en las últimas semanas cuando Francia ha tenido que importar de forma masiva corriente de países como Alemania o España a causa del parón de muchos de los reactores nucleares franceses.
"La solidaridad europea funciona en todo momento", ha insistido el ministro, que ha reconocido su urgencia: "Nuestro objetivo es una reforma en profundidad del mercado europeo que nos permita desacoplar" el precio de la electricidad del gas.