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Jornada 22

El Atletico de Madrid sigue con su particular caída libre

domingo 03 de febrero de 2008, 21:50h
Partido soso, disperso y de pocos quilates. El partido entre el Atlético de Madrid y Murcia se resume en el resultado: empate.

Los primeros compases del encuentro estuvieron del lado “colchonero”. Raúl García se hizo con el peso del centro del campo y movió la manija de los locales a su antojo, eso sí, sin profundidad. Cansada de tantos disgustos, la grada del Calderón no estaba dispuesta a ver a “su Atleti” en otra encrucijada más, y la tomaron con Eller y Pablo, que se llevaron broncas, en ocasiones injustificadas.

Con Agüero y Forlán en tierra de nadie, las bandas se convirtieron en el único pozo explorable para los de Aguirre. Simao supo aprovecharse de esto y en una buena combinación con Pernía, dejó al Kun mano a mano, pero éste no aprovechó la ocasión.

Los murcianos no inquietaban la portería de Abbiati, y sólo Goitom al contragolpe hacía temer a la defensa atlética. El técnico pimentonero, Lucas Alcaraz, diseñó un entramado defensivo en el que los atléticos caían una y otra vez. Los de Aguirre no encontraban la forma de traspasar la “tela de araña”, pero Simao al borde del descanso se sacó de la chistera una genial jugada que Agüero cabeceó con mala fortuna. Antes de que finalizara el primer tiempo, Goitom pudo adelantar al Murcia con un disparo que entre el poste y Abbiati se encargaron de repeler.

Jofre marcó de penalti
Tras la reanudación, los de Alcaraz se encontraron más a gusto y se liberaron ligeramente de su esquema defensivo para buscar un gol. Cuando corría el minuto cuatro, un claro agarrón de Eller a Iván Alonso, llevó a los visitantes a disponer de un lanzamiento de penalti que Jofre no desaprovechó.

Con el 0-1, Aguirre se quitó el lastre defensivo de Eller y metió en el campo a Luis García, que le dio otro aire al equipo rojiblanco. En el único despiste de la zaga pimentonera, el recién incorporado Luis García se encargó de transformar un contra golpe bien llevado por los de Aguirre.

Cuando Agüero comenzaba a tener presencia, se lesionó. En un encontronazo con el murciano De Coz, éste le propinó un pisotón involuntario, que obligó al joven argentino a dejar el terreno de juego.

El partido se convirtió en un quiero y no puedo del Atleti. La incapacidad ofensiva pasó factura a los de Aguirre, que se tuvieron que conformar con el 1-1. El punto cosechado en la capital deja a los murcianos con un buen sabor de boca que tendrán que refrendar ante el Villarreal la próxima semana en La Nueva Condomina. Los rojiblancos, por su parte, siguen con su particular caída libre y si quieren seguir pensado en puestos de Champions deberán romper esta racha de resultados negativos.


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