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El coñazo de Rajoy

Joaquín Vila
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directorelimparciales/8/8/20
domingo 12 de octubre de 2008, 21:16h
Es verdad que en Madrid, este domingo por la mañana, tan frío, ventoso, incómodo, había un buen puñado de planes mejores que el de pasar unas cuantas horas, sentado en una de las gradas del Paseo de La Castellana para ver pasar soldados, carros de combate, camiones y demás. Ya ni la cabra de la Legión hace gracia. Seguro que Rajoy hubiera preferido desayunar en familia y darse luego un garbeo por el pueblo en bici.

Pero la Fiesta nacional es mucha fiesta y más para el líder de la derecha. Hasta ahora, se pensaba que Rajoy iba emocionado, henchido de sentimiento patrio, a celebrar el acontecimiento oficial. Y como el público vota en un 9 a 1 a favor del PP, Rajoy, tampoco es que sea vitoreado, pero suele recoger sus buenos aplausos. Aunque disfruta aún más, cuando escucha el estruendo de los abucheos que anuncian la llegada de Zapatero. Auténticos abucheos.

El plan, pues, no es tan malo para el líder del PP. Pero resulta que a Rajoy le parece un coñazo. Y va y lo dice sin cortarse un pelo de la barba al lado de un maldito micrófono. Minutos después ya circulaban por esta red la gracieta de Rajoy y al poco se convertía en la noticia más leída de los periódicos de Internet, entre ellos EL IMPARCIAL.

No ha debido de pasar una buena noche Rajoy. Su mayor pesadilla era imaginar a José Blanco mandado la cinta del desliz a todas las cadenas de radio y televisión nacionales, autonómicas, provinciales, locales, de pueblo y de barrio. Un pellizco del presupuesto para poner en su sitio al presidente del PP. Y es posible que los tentáculos de Ferraz sean tan ágiles, porque lo cierto es que minutos después de soltarlo, el “coñazo” de Rajoy volaba por todos los vericuetos de los medios de comunicación.

Pero llegó el día y el presidente del PP se presentó relajado. Sonrisas saludos, buena cara. Cumplió a la perfección el protocolo. El coñazo terminó y Rajoy cumplió. Al abandonar el acto, el presidente del PP volvió a recoger algunos aplausos y el presidente del Gobierno se llevó una buena pitada. El abucheo de esos miles de personas que, a pesar del día frío, gris, ventoso, incómodo, se agolpaban para aplaudir a sus soldados, a su Ejército. Y para abuchear al presidente del Gobierno por maltratar a esos soldados y a ese Ejército. Así, al final, lo de menos fue el coñazo de Rajoy.

Joaquín Vila

Director de EL IMPARCIAL

JOAQUÍN VILA es director de EL IMPARCIAL

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