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DESDE ULTRAMAR

México, el litio y un globo chino espía

Marcos Marín Amezcua
jueves 09 de febrero de 2023, 20:10h

La semana transcurrida nos deja dos notas notables. Por un lado, retomar el asunto del litio, que México posee y es una apuesta energética para el futuro inmediato. La otra, el escándalo por un globo chino acusado –chinos y globo– de espiarnos.

Al litio (Li) lo recuerdo de siempre colocado en la tabla periódica. Tan ausente, tan revuelto y discreto situado entre los demás elementos. Inutilizado para simples ejercicios de clase, ni en la mía ni en la de otros. Y ¡de repente! como la canción ochentera aquella, parafraseando su estribillo, "hace ¡chas! y aparece a nuestro lado". Resulta que es el no va más de los elementos quimicos. Que sin él simplemente no, no hay mundo conocido y que quien lo posea, liderará al mundo. Así de puntual el asuntillo y acaeció con una rapidez tan vertiginosa que marea.

Quién lo diría. Y cobra especial importancia saber cuáles países lo poseen. No para sesudos análisis de geopolítica resultantes per se, sino para conocer justamente qué fichas, qué utilidad les puede redituar poseerlo como llave para alcanzar otros beneficios. Yo no sé si sería oportuno plasmar aquí esa frase que oí cuando era niño, supongo que repetida con cierto deje de chauvinismo: “México es el país donde encontrarás todos los elementos de la tabla periódica”. Deduzco, imagino que no todos. Verbigracia, el uranio, por ejemplo, porque de haberlo por estos pagos ya tendríamos a las potencias nucleares encima queriendo traernos democracia, o sea, sus invasiones ladronescas de siempre a lo "petróleo iraquí 2003", o ya nos hubieran ofrecido el oro y el moro para poseerlo ellas. Mas el litio no es cosa menor. Porque algo es verdad: quien posea litio será cortejado por naciones poderosas que no lo posean o requieren más, casi, gastarse el litio ajeno, antes que agotar el propio, como suelen hacer con el petróleo o con el agua.

A raíz de que se ha revalorado o redescubierto su importancia, al litio se le mima y se le muestra como una promesa de progreso, desarrollo y bienestar. Lo menos, eso. No falta compatriota que se enrolla en la bandera y clama a los cuatro vientos, más por corazonada que por datos fidedignos, que México es el primer poseedor de litio del mundo. Vamos, qué digo del mundo, del mundo mundial y del extranjero. ¡Faltaba más! Así como se lo digo. Exagera. El litio es un detonador de la electromovilidad y, por lo tanto, del futuro inmediato y de la fabricación de baterías que la garanticen. El litio mexicano, se afirma, es de una calidad notable, no obstante que no se le considere el primer productor del mundo.

Ya una postura mesurada y sensata describe que hay que distinguir entre países poseedores y extractores. Desconozco si la palabra correcta sea productores. Así, Australia es el país que más produce, pero China es la que más reservas posee. El Servicio Geológico de los EE.UU. –mira quién lleva la cuenta– informa que para 2021 Australia extrajo 55 mil toneladas y Chile ocupó el segundo puesto, 26 mil, siendo el país poseedor de la mayor cantidad del metal aludido. Hay contradicción.                  

Un paréntesis. Como otros países, México ha debatido cómo buscarse la energía que requiere. De la tradicional a las nuevas modalidades. El sexenio pasado, luego de sexenios de debate, reformó su legislación de manera descuidada permitiendo el PRI que se impulsara en plan vendepatrias, que la soberanía energética nacional quedase bajo intereses que no la procuran. Un crimen priista en toda regla. El actual gobierno frenó concesiones, replanteó estrategias, redefine que el T-MEC sí permite (y lo hace) retener el 46 % del millonario mercado mexicano de generación eléctrica (132 millones de usuarios o consumidores cautivos) en manos de empresas estatales y ha reformulado que se hangan contratos proponiendo ganar-ganar tanto para empresarios como para México cuando se trata de generar energías limpias. Sin contratos sucios. No todos los empresarios están de acuerdo en esa fórmula. Qué pena, porque están encontrando la puerta cerrada. Qué lástima dejarse ir un mercado tan apetitoso.

Lo que es verdad es que el litio sí es un complemento básico del futuro inmediato. Países que lo posean podrían jugar mejor sus cartas geopolíticas, ya le decía. Ciertamente, si se conducen con inteligencia, que no está peleada con impedir el malbaratar sus recursos o ser solo comparsa de ciertos agentes económicos o políticos. En una reciente presentación del Plan Sonora de energía que apuesta en México por generación voltáica y en recurrir ya al litio, el gobernador de Sonora, Alfonso Durazo, recalcó los precios internacionales del elemento que nos congrega: 80 mil dólares la tonelada. Ahí, es nada.

Así de importante resulta el litio, cabeza de los metales alcalinos. Según la empresa VYMSA, México tiene 18 yacimientos, de los cuales 12 están sin desarrollar. El más grande del mundo, La ventana, en Sonora, precisamente, tiene unas reservas potenciales de 243 millones de toneladas.

Por mientras, el litio está nacionalizado y el Estado mexicano fundó una empresa explotadora: LitioMX. Pues bien, la pregunta obligada es si se podrá transitar entre un modelo estatista recalcitrante y uno de concesiones vigiladas en pro de México. Sin duda, merecería México contar con un bien que le reditúe beneficios y mayúsculos. No un modelo de explotación solo en manos privadas al cien, que eso ya vimos que tampoco nos funciona ni un modelo estatista en manos de políticos ladrones a lo corte priista, que se eternizan en direcciones de empresa o sindicatos dizque protegiendo los bienes del pueblo y los recursos nacionales de todos, mientras engrosan sus bolsillos personales, a lo líder sindical priista Romero Deschamps. Esta vez, estamos viendo el nacimiento de una nueva oportunidad. Merecemos que reluzca para la Patria.

Lo que ni relució ni mereció mayor atención de la estrictamente necesaria, fue el derribo del globo chino espía. Bueno, así de espía lo calificaron los yanquis. Es verdad que parecía de ciencia ficción. Cuando vi la nota se me figuró que era una chorrada hollywoodesca. Nos enteramos de que eran dos globos, dos. Valiente cosa. Yo me quedé patidifuso y ojiplático al saberlo por los yanquis, porque los chinos, hasta eso, si bien no van calladitos como una tumba ni mustios, si van simulando. Ya luego, indagando como corresponde, me topé con la versión china, que distaba de la yanqui, como era de esperarse. Y, encima, supe que eran dos cacharros. El de inicios de febrero era el segundo. Pues ¿cuándo sobrevoló el primero? Esto ya era muy provocador. Ese primero anda sobrevolando Latinoamérica dijeron en Pekín, y que el derribado era un artefacto desviado de su ruta por el clima. Al que anda merodeando por acá, nadie lo ha derribado como el que Estados Unidios sí, acusándolo de espionaje. ¿Qué por el derribo del mentado globo, ya se tensaron las relaciones sino-estadounidenses? ¡qué novedad! como si les faltara gurupera a ese par de potencias nucleares, que de por sí andan a la greña, para que eso suceda. Pretextos es lo que pone ese par de dos, uno a no bajarse del podio y el otro a no querer ser segundo, que se lo tengo dicho a usted amigo lector en ambos hemisferios, desde tiempo atrás. Y lo que nadie responde es ¿qué nos espiarán los chinos a los latinoamericanos? ¿recetas secretas? ¿el secreto de nuestro salero y carnavalesca manía? ¿buscar en qué radica el éxito de nuestras lacrimógenas telenovelas? a saber. Son tan misteriosos, como siempre lo han sido.

El que busca, encuentra y la curiosidad mató al gato. Yo por si las dudas, ya me peiné y antes de salir de casa miro al cielo. No sea que vengan otros globos y otros espías y si se han pensado hacer foto, siquiera salir bien plantado y de 21 botones. La percha, ante todo, la percha. Tan espías aquellos y tan fijado, yo.

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