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EN LA FRONTERA

Un obispo a la cárcel

sábado 11 de febrero de 2023, 20:08h

El obispo nicaragüense Rolando José Álvarez Lagos, muy crítico con el Gobierno del presidente Daniel Ortega, ha sido condenado este viernes a 26 años y 4 de meses de prisión tras ser declarado culpable por delitos considerados “traición a la patria"”, y además fue despojado de su nacionalidad.

Monseñor Álvarez Lagos se negó a subir en un avión privado junto a 222 prisioneros nicaragüenses que fueron excarcelados y enviados a Estados Unidos, situación que aprovechó el dictador Daniel Ortega para anunciar que el obispo había sido trasladado desde su residencia, donde guardaba prisión domiciliar desde el pasado mes de agosto, al Sistema Penitenciario Nacional, conocido como la cárcel Modelo de Nicaragua.

Álvarez, de 56 años, es el primer obispo arrestado, acusado y condenado desde que Ortega retornó al poder en Nicaragua en 2007. El 19 de agosto de 2022, fue detenido por la Policía de su residencia, en la diócesis de Matagalpa, junto a cuatro sacerdotes, dos seminaristas y un camarógrafo, después de haber estado 15 días confinados, y ahora, como hemos dicho, ha sido declarado, en un juicio farsa, “traidor a la patria” y autor de los delitos de menoscabo a la integridad nacional, propagación de noticias falsas a través de la tecnologías de la información y la comunicación, obstrucción de funciones agravada, desobediencia o desacato a la autoridad, todo ello cometido en concurso real y en perjuicio de la sociedad nicaragüense y el Estado de Nicaragua. Además, el obispo nicaragüense ha sido “inhabilitado de forma perpetua para ejercer la función pública en nombre o al servicio del Estado de Nicaragua, así como ejercer cargos de elección popular y la pérdida de los derechos ciudadanos del condenado, que tendrá carácter perpetuo, todo esto por ser autor del delito de menoscabo de la integridad nacional en perjuicio del Estado y la sociedad nicaragüense”.

Se abre así una grave e importante crisis en las relaciones entre Nicaragua y el Vaticano, que a pesar de las negociaciones llevadas en secreto, no han podido evitar esta nueva salida de pata de banco del dictador nicaragüense, que ha llegado a calificar a Monseñor Álvarez de “tener un comportamiento de soberbia y de considerarse el líder la Iglesia latinoamericana y de pensar incluso en ocupar el cargo del Papa”.

Daniel Ortega, con esta arbitraria decisión, demuestra una vez más la grave crisis interna que sufre su país y su interés en querer ser, él sí, líder de los mandatarios de las naciones latinoamericanas que siguen la estela venezolana.

Ahora muchos católicos nicaragüenses tendrán que volver al silencio impuesto, tan añorado por muchos incluso en nuestro país y que recuerda tristes historias del pasado. Por eso, esperamos y deseamos, que la diplomacia vaticana ayudada por la de otros países con gran influencia en la zona, como por ejemplo España, se pongan las pilas y logren la libertad de Monseñor Álvarez.

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