www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

TRIBUNA

Sobre velos y velas

lunes 27 de febrero de 2023, 20:24h

Habla la Culpa: “En nombre de la culpa, serán cómplices quienes permitan cualquier retroceso femenino, por mucho que se vistan de moderación, o se crean muy distintos a los ultras”. ¡Amárrame los pavos! La prensa del “global” diario El País ha descubierto el filón y difunde a toda plana el ideolecto de las neoprincesas. Que nadie abra la puerta al Mío Cid desterrado so pena de excomunión, a los perdedores, ni agua. Anatema sit, excomunión contra el enemigo; a las puertas del círculo del infierno destinado a los réprobos machos -alfa, beta, gamma o delta- vuelve a leerse: “Abandonen toda esperanza quienes aquí entran”. Que nadie se atreva, pues, a criticar, cuestionar, o disidir de la Afirmación, o caerá sobre su espalda el látigo rabioso de la jefa de rancho a lomos de su caballo. Para las doctas teólogas del saber absoluto el hombre, identificado como machomán, es homicida desde el inicio, como Satanás. El satanizador Magisterio Pontificio de las reinonas culturales funge cual nueva ley divina, eterna, natural y positiva dictada desde su Santa Sede por las nuevas diosas, las Sumas Sacerdotisas.

Las amazonas vengadoras, con su único pecho y sus flechas de reconquista, conforman una auténtica (la auténtica) cruzada de liberación, como si el haber nacido –según su propio Catecismo- en un “cuerpo equivocado” sirviese para garantir su omnisciencia, cuando ocurre lo contrario, mens sana in corpore sano, pues el cuerpo sano pide una mente sana, y un cuerpo equivocado pide una mente equivocada.

Empero, siguiendo su divina enseñanza, la letra con sangre entra, y así ha de indoctrinarse al sexo masculino. Según la Nueva Pedagogía Milagrosa Feminista necesita escatologías pandemónicas a palos, así como de liturgias condenatorias y leyes que francamente son cagadas.

Con todo respeto, las amazonas de la culpabilización a ultranza deberían aprender a mejor amamantar a sus hijas, pero sobre todo a sus pobres hijos varones. Mientras tanto, en su nefasta orwelliana neolengua, que no pasa de ser jerga homicida, su eslogan “mi cuerpo es mío” significa que el cuerpo del inocente ajeno es propiedad de la abortadora, haciendo creer por consiguiente que al abortar mueren madre y nascituro a la vez. ¿Hay una falacia más absurda y atroz? Por lo demás, ¿cómo cabría una ética de la compasión y del cuidado en un mundo criminal de lesa humanidad?

Pobre escuela de género, un auténtico caso, quitando velos y poniendo velas. Contra el facilismo y la carencia de esfuerzo, aprender a escandir un soneto nuevo no es mejor que no aprender, pero cuando ya se ha llegado al “un soneto me manda hacer Violante y estoy a la mitad de otro cuarteto, catorce versos dicen que es soneto”, no cabe posibilidad de idear otras versificaciones, fuera del pobre tetrástrofo monorrimo del eterno mester de clerecía. ¿Para qué una escuela en la cual no cabe quien osa discrepar, por mor del jarabe de palo de la maestra Quiñones, que no sabe leer y da lecciones, y de cuya raída levita cultural y doctrinaria no puede salir ninguna posibilidad regeneracionista, porque además la libertad brilla por su ausencia?

Habló la ideología feminista, punto redondo. Irremisiblemente condenados al infierno quedan los otros, precisamente porque el infierno son “los otros”, en masculino, no las otras, que son la gloria. Con estos “novísimos” de la teología del género manejado por las generalas se nos cocerá en las calderas de aceite hirviendo de Pedro Botero, o más exactamente de Petra Botera, por aquello de la nueva redefinición gramatical del los/las. Y al final de los tiempos, el universo escatológico queda donde siempre: los malos al infierno, las buenas al cielo.

En el remodelado Paraíso de las Huríes para siempre vetado a los zafios y machistas que pretendían servirse de la mujer como descanso del guerrero, la entrada queda reservada a los ángeles alegres del arco iris, con sus cabalgatas lúdicas donde retozan cual ángeles, arcángeles, serafines, querubines, potestades, dominaciones y tronos, ya estamos todas, ¡viva la madre superiora!

Por lo demás, ¿para qué molestarse en juzgar al reo, si su pecado original le convierte inapelablemente en merecedor de las penas del Orco? Por real decreto queda establecida la condena sin previo juicio a los cuatro infiernos budistas, donde no pisará ninguna feminista, por supuesto, pues ellas juegan en otra liga y celan en otros cielos.

En resumen, quien no comparte la famosa ideología universal de género es un degenerado desde la eternidad. Semejante (a)teología pone de relieve la incapacidad para decir y al mismo tiempo la hiperbólica afirmación del nosotras: la ideología de género es, por lo mismo, el epiciclo de la gramática sin lógica, como si se pudiese abominar de una parte de la humanidad, la masculina, y luego gobernarla.

La Sección Femenina de Pilar Primo de Rivera la dirigen hoy las Selectas Minorías Empoderadas. Ya no hay ninguna revolución pendiente, pues con la guillotina queda decapitado todo lo humano en el hombre; es la democracia de las nuevas ñoñas con piel de lobo, prepagada precisamente por los estigmatizados, los papahuevos, en cuyo menú se olvida que el postre no debe sustituir a la comida principal.

Finalmente osaré musitar que no basta con quitarse el velo islámico, señoras y señores, hay que dejar de ser ayatolás empoderadas. Y, por supuesto, abandonar el Olimpo de las mansiones sumergibles de cuarenta millones de euros, coño.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (4)    No(0)

+
0 comentarios