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DESDE ULTRAMAR

México cancela el horario de verano

Marcos Marín Amezcua
jueves 06 de abril de 2023, 19:59h

Para un Jueves Santo en una semana cuajada de noticias trascendentales tan aparentemente incompatibles con un periodo con pretensiones vacacionales –muy aparte de su raigambre religiosa– la agenda informativa apela a sobriedad y, así, me decanto por abordar un asunto puntual y, al final, hay dos post scríptum.

Luego entonces, resulta que México ha cancelado el horario de verano desde octubre pasado. En consecuencia, por primera vez desde 1996 ya esta primavera no lo adoptamos. Yo no me ocupé de adelantar manecillas el pasado fin de semana. Por primera vez en este periodo de horario de verano cancelado en México, Madrid y Ciudad de México están ya a 8 horas de distancia y no a 7, como era lo habitual, dado que España sí lo adoptó. México de todas formas sostiene 3 husos horarios en verano, lo que implica que Tijuana o Cancún están a una hora –antes o después, respectivamente– de Ciudad de México. Para mí, son demasiados husos horarios. En invierno hay 4. Y también lamento la supresión del horario de verano. Yo lo hubiera sostenido.

No puede negarse que adoptar el horario de verano nunca fue una decisión al cien popular. Tampoco hubo un ahorro de energía sustancial como se suponía que ocurriría y, desde luego, aún gente opositora a López Obrador y al actual gobierno federal, ha pedido a gritos que se eliminara y ha celebrado su cancelación. A mí me agradaba y creo que daba más beneficios que solo centrarnos en si nos ahorrábamos o no, energía.

De por sí, en 1996 el PRI actuó de manera abusiva –no conoce otra– cuando impuso el cambio de horario arguyendo aprovechar la luz del sol, pero el argumentillo fue soso desde un inicio; acoplar horarios con Nueva York acercando las bolsas de valores de Manhattan a la mexicana, era el móvil real y no la argucia lumínica aducida. Las mentiras priistas de siempre, ya se sabe. El presidente priista que lo impuso lo hizo sin facultades legales. Le enmendaron la plana los legisladores cinco años después, pero ya con una ley y no por un simple decreto, se mantuvo tal horario de verano verificándose hasta 2022.

Desde la izquierda, el tema de eliminarlo fue bandera electoral prometiendo que el día que alcanzara el gobierno nacional, lo extinguiría. Lo tiene ahora y cumplió. Para tal efecto, el argumento ha sido médico: que si causa malestar, envejecimiento prematuro, cansancio y somnolencia e insondables posteriores secuelas y tal. Mas, con ese mismo argumento del actual gobierno de la República, la pregunta obligada es: al mantenerse vigente la medida de adoptarlo en la franja fronteriza con Estados Unidos, ¿la gente de la frontera norte –3 mil kilómetros compartidos con aquel país– no enferma por su causa? ¿es que allá no sucede lo que sí al resto del país? De no suceder, no lo abandonemos. Basta mejor, y como lo han hecho, con solo admitir que se queda para no producir un desfase en su interacción económica fronteriza. Digo, porque la gente de la frontera ha de ser una suerte de superhombres para excluirlos de la medida eliminatoria como sí se hizo con el resto del país. Al permitirles utilizar el horario de verano, se demuestra la relatividad de la validez del argumento médico argüido para cancelarlo al resto del país. Y eso sí, no obstante que el debate existe desde 1996, porque siempre existió y de manera recurrente, y ¡por fin! se ha aplicado la medida. No se ha prolongado el debate ad infinitum.

Ahora bien, para sostenerlo considero oportuno esgrimir otra clase de razones: lo mismo mujeres que prefieren salir de laborar con luz de día, que igual los servicios hoteleros en piscinas y playas en centros vacacionales extendían su prestación, asistencia y beneficios aprovechando la largueza de las horas de luz. Es verdad que vivir un verano con luz acortada al filo del reloj, acaso acarree nuevos debates sobre la conveniencia de retomar al horario de verano. Es posible que suceda solo con un cambio de gobierno. A saber.

Los jóvenes, un amplio sector poblacional que promedian de 30 años hacia abajo, no recuerdan cómo era un verano antes de aquel horario de verano. Ante la duda de su conveniencia, merecen vivir la experiencia sin modificar el reloj. Cuando su día de verano acabe a las 7 de la noche pasadas y no casi a las 9, entonces tal vez podrían ser un amplio sector que pida y busque la reposición del horario de verano. Pero tienen que vivirlo. En una se de esas, podría ser como sucedió con los británicos jóvenes que se oponían al bréxit. Tal vez, y yo no lo descartaría.

Cabe apuntar que en México, a lo más se ganaba menos de dos horas de luz extra por adelantar los relojes una hora. Nuestra latitud nunca supuso ganar 5 o 6 horas más de luz al día, como sí sucede en otras partes. Eso también debe de tomarse en cuenta.

Total, que solo el devenir de los acontecimientos nos dirá si algún día regresará o no esa modalidad. Los partidos opositores no han hecho mucho por revivirlo, pues saben que la medida de imponerlo nunca cuajó del todo y la inutilidad en el ahorro de energía como acicate para sostenerlo, resultó un verdadero fiasco. Y saben que un amplio sector de la ciudadanía sí aplaude la eliminación. Los muchos bemoles del tema ya harán su parte para incluir o no en manejo a futuro. Al tiempo.

Post scríptum 1: Iberdrola ha vendido al gobierno de México 13 plantas. No se retira del mercado mexicano. Sería un error mayúsculo replegarse, considerando a casi 130 millones de consumidores cautivos. Y tampoco permanecen en México en las leoninas condiciones legales en que se vio favorecida por las reformas vendepatrias del PRI en tiempos de Peña Nieto. Fue causa de que López Obrador señalara una sugerencia de pausa en la relación bilateral México-España. Supongo y lo dejo en eso, que aunque la pausa no se había dado (que se sepa) se liman asperezas y se mitigan resquemores. El acuerdo deja satisfechos a todos, todo indica si ya no es atractiva la política energética actual.

Post scríptum 2: Llega a ultramar la nota de que la Puerta del Sol en Madrid, estrena una nueva referencia para ser el kilómetro cero, renovando la previa existente, ya muy estropeada por quienes hemos pasado por allí. A juzgar por las imágenes, luce más sofisticado ese señalamiento, más referencial, más incluyente, a la altura de la Villa y Corte como capital de España y, por lo tanto, refrenda ser el punto de partida de sus inmemorables caminos. Enhorabuena. Solo puedo desear que, parafraseando a la excelsa cupletista Olga Ramos, ese nuevo aporte cumpla con lo madrileño de cepa antiguo, decía jocoseria la Ramos, siendo castizo, pinturero y fino. ¿Qué sí? entonces, reciban allá mis parabienes. Es cuanto.

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