«El neoliberalismo nos propone todo el tiempo un régimen de visibilidad y transparencia en el que todo está a la vista y es accesible. Un régimen de goce: si tenemos buenas terapias, si hacemos yoga, si estamos relajados y flexibles, si estamos saludables y con buena presencia, el mundo es nuestro: ¡a disfrutar! El síntoma no entra dentro de ese mundo de visibilidades y goces, sino que está en otro plano de escucha y atención. Es todo lo que no encaja con el imperativo de la productividad, del goce, del disfrute, tal como el neoliberalismo lo propone».
Estas palabras que el profesor y politólogo argentino Diego Sztulwark pronunció ante Amador Fernández-Savater en una entrevista entre ambos en 2019 están cargadas, más allá de posiciones ideológicas, de un latente y constante sentir que acompaña la vida, que es el afán de mejora. Quienes adolezcan de un cariz más pesimista dirán, quizá, que es la insatisfacción la que nos define. Pero, al menos desde mi perspectiva filosófica, la búsqueda de una capacidad de acción cada vez más representativa con la realidad, esto es, con lo que es justo, con lo que corresponde en la ética, es el impulso que hace posible el afán de progreso. Ya cómo se manifieste este avance es otra cuestión.
Acerca de cómo concebimos el progreso y del papel que como seres individuales y como colectivo social, representamos abarca El eclipse de la atención, ensayo coordinado por Amador Fernández-Savater y Oier Etxeberria en el que reúnen textos y entrevistas de una docena de estudiosos y filósofos, hombres y mujeres por igual, que han explorado diversas aristas de este caminar en conjunto que es el muy humano afán de mejora.
A lo largo de las páginas del libro, los coordinadores nos impulsan a sumergirnos en las problemáticas de nuestro tiempo bajo un prisma que me parece interesante, precisamente, porque es atemporal. ¿Recuerdan la imagen literaria, ya convertida en tópico cursi, de la hoguera del conocimiento, la tribu que escucha y los contadores de historias, a veces vividos viajeros, otras veces incansables tejedoras en sus reuniones diarias? Es el diálogo, la conversación, el que hace que este libro destaque en una sencillez comunicativa que permite penetrar en una multitud de ideas y referencias con naturalidad. La lectura se hace cómoda y apetecible. Cada nueva página presenta una continuidad que varía bajo un nuevo contexto y un autor o autora renovado. Entre los problemas de nuestro tiempo y al que este ensayo dedica una meticulosa atención se encuentran la dispersión o disminución de la capacidad de concentración, la ausencia habitual de la persona de a pie del espacio público, también del político, la necesidad para rehabilitar el peso de los cuidados en la generación de comunidad y civilización, sin olvidar, entre otros asuntos que pululan a lo largo de las breves secciones, los automatismos a los que nos encontramos sometidos.
Desde Simone Weil hasta Santiago Alba, Isabelle Stengers, José Ramón Ubieto o Andrea Soto, entre otros. Más allá del valor intrínseco de cada conversación y entrevista, la polifonía de ideas y de distintas perspectivas consigue que el lector repiense su propio estar en el momento histórico que le ha tocado en suerte habitar. La crisis del neocapitalismo, la ausencia de una intelectualidad fuerte que presente oposición a los grupos de poder circunstanciales o nuestro lugar en el cosmos más allá de la idiosincrasia de una cultura y de un tiempo determinados son algunos de los retos a los que debemos enfrentarnos en este siglo que no hace mucho inauguramos.
NED Ediciones publica El eclipse de la atención para el deleite del lector que guste de libros filosóficos y de quien los prefiera de mayor liviandad. Les invito a descubrir un ensayo que les deleitará y les hará pensar con idéntica intensidad.