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EN LA FRONTERA

Perdónalos, aunque sí saben lo que hacen

sábado 15 de abril de 2023, 19:10h

Han pasado ya unos días desde el escándalo desatado por TV-3 con su burla a la Virgen del Rocío. Un tiempo, creo yo, razonable para escribir con cierto reposo sobre ese, llamémosle, “desafortunado incidente”, por no calificarlo de otra forma.

Lo cierto es que los protagonistas del hecho saben y sabían muy bien lo que hacían, como afirmaba Tony Soler, hacedor del invento, que justificaba la befa y la burla en los programas “Polini” y “Està passant” de la Televisión pública catalana y en particular, el trato que recibía en el primero de los espacios el fallecido Papa Benedicto XVI. Una justificación basada en la consabida frase: “subir la audiencia”.

Recuerdo perfectamente las palabras de San Juan Pablo II durante el jubileo de los periodistas del año 2000: “No se puede escribir o transmitir sólo en función del índice de audiencia, en detrimento de servicios verdaderamente formativos. Tampoco se puede recurrir indiscriminadamente al derecho a la información, sin tener en cuenta otros derechos de la persona. Ninguna libertad, ni siquiera la libertad de expresión, es absoluta, pues encuentra su límite en el deber de respetar la dignidad y la legítima libertad de los demás. Nada, por más fascinante que sea, puede escribirse, realizarse o transmitirse en perjuicio de la verdad. Aquí no sólo pienso en la verdad de los hechos que referís, sino también en la "verdad del hombre", en la dignidad de la persona humana en todas sus dimensiones”. Y por eso, muchos nos hemos preguntado, si para que suba la audiencia ¿vale todo?, como burlarse de nuestra fe y de los que intentamos vivir con ella y con el Evangelio.

No entiendo que alguien que no es católico o cristiano sea capaz de hablar con desprecio de algo o de alguien en quien no cree, o sí, porque mientras unos, nosotros, somos capaces de poner la otra mejilla, a otros, estos “valientes” serían incapaces de una mofa o burla a otra creencia o religión, no sea que el cuello les vaya en ello.

Así son estos valientes, por eso me ha interesado mucho lo que ha escrito Antoni Puigverd en La Vanguardia, el pasado 12 de abril, en el que bajo el título “Reírse sin riesgo”, decía:

“¿Alguien se imagina un programa donde Toni Soler y Jair Domínguez tuviesen, con sus madres o con sus hijas, un diálogo parecido al que tuvieron con la Virgen del Rocío?. ¿Alguien se imagina que, para aumentar la audiencia, un programa hiciese burla de los miles de hombres, mujeres y niños asesinados por los nazis en las cámaras de gas?. Y es que hay temas y colectivos que son sagrados y no pueden ser utilizados para la burla ni para hacer subir la audiencia. Nuestros humoristas tienen un problema cuando utilizan el desprecio y la burla hacia la religión católica, para de esta manera aumentar la audiencia. Estos periodistas que hacen burla de la religión, habrían de recordar que la ética es más importante que la audiencia. Pero hay algunos periodistas que sacrifican la ética por la audiencia y por la fama, un hecho que es muy lamentable y muy triste en una sociedad democrática, que ha de respetar las creencias y la fe de todos los creyentes”.

TV-3 es una Televisión pública que no solo pagan los catalanes, sino todos los españoles con nuestros impuestos. No creo, sinceramente, que un medio privado, hubiese llegado a los extremos de esa televisión. Es más, estarían ya fuera de la programación y las autoridades de esa autonomía habrían tomado cartas sobre un asunto muy grave, hecho con todas las consecuencias y sabiendo perfectamente lo que se hacía. Por eso y pesar de ello, perdónalos.

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