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TOROS

La crónica taurina | San Martín de Valdeiglesias, Copa Chenel

La crónica taurina | San Martín de Valdeiglesias, Copa Chenel
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domingo 23 de abril de 2023, 09:58h

La tarde de la segunda semifinal de la Copa Chenel contó con la presencia de toros cuajados: serios, armados y muchos con edad (2017/2018), pertenecían a Castillejo de Huebra y a Salvador Gavira-García. La altura de las reses les permitía asomarse al burladero sin estirar el cuello. Vamos que representaban bien a lo que se llama ahora con palabreja de moda los “encastes minoritarios”. Es decir, a lo que proponen eliminar de las plazas importantes por “ilidiables”. O esto quieren que creamos. En fin, Sevilla ya lo está experimentando. A ver si les sale bien la jugada.

La tarde en San Martín de Valdeiglesias fue todo, menos sosa. Juan del Álamo con Altivo (1º, Gavira-García, enero 2018) lució por verónicas y chicuelinas, abrochando el conjunto con una larga. Comienza la faena en los medios: le cita sin asperezas, ni exageraciones, aprovecha la franqueza del animal al máximo. El bocidorado no lo aprecia, puntea y cabecea cada vez más. Juan del Álamo insiste y encuentra el terreno para aquilatar los muletazos limpios, adornados con afarolados y un desplante caro. Una faena complicada, para estudiar y admirar los detalles de dominio. Una media tendida que hace daño. Una oreja. Labrador (4ª, Castillejo de Huebra, 2017) se llevó una ovación nada más salir. Serio y bien comido. Aguanta dos puyas de Bernal, la primera de consideración. El morlaco llegó a la franela sabiendo álgebra. A pesar de esto, del Álamo logra emocionar al público, aunque perdiendo numerosos pases, aprovechó la movilidad del toro. Al natural llegaron los mejores muletazos, largos y bajos, rematados con uno de pecho, rodilla en tierra. Mientras el diestro cambiaba la espada, el toro se recuperó y complicó la suerte suprema. Le desarmó . Finalmente, cobró una entera, tendida. Dos orejas. Vuelta al ruedo al toro.

Mario Palacios, todo ánimo, se fue a porta gayola y aguantó al distraído de Castillejo de Huebra, grande, negro y astifino. Colombino (2º, nov. 2017) avistó el coso, saludó a los mayorales, a los de la barrera y sólo después se fijó en el torero que le esperaba de rodillas. Mario silueteó una una bella larga cambiada y lo enceló con el capote. Sin embargo, el morlaco seguía con un ojo mirando al tendido. Mario Palacios se situó en los medios, esperando la arrancada. Esta fue veloz, alegre. Comenzó con los pases cambiados por la espalda, pero uno de pecho le hizo perder las manos. Palacios logró sacarle una tanda de siete pases sin dejarse enganchar la muleta. A partir de aquí, el toro flaquea y el diestro cede su terreno. Por el pitón izquierdo con la mano baja se destacaron unos pases aislados, pero el conjunto quedó emborronado por enganchones. Más peligro todavía le daba al terreno una media docena de banderillas tiradas. Cierre por manoletinas y una media algo atravesada, pero en buen sitio. Una oreja. La porta gayola de Tomatero (5º, abr. 2019, Gavira-García), salió menos vistosa, pero el diestro la cerró con una revolera bien trazada. El colorado lucía el velamen, andando con cabeza alta. Mario Palacios comenzó con los estatuarios, pero su contrario le ofrecía un ramillete de dificultades por vencer: andaba ágil, humillando a veces, a veces cabeceando, otras zigzagueando para luego ceñirse. Al rematar un pase de pecho el bicho le puso la cara en en el pecho; al final, el colorado le gana el terreno al diestro: le desarma y se pone la muleta de capa. Literalmente. Aquí se acabó la faena. Muy complicado para fijar en el último tercio: un pinchazo agarrado y una estocada trasera. Ovación con saludo.

Calerito veroniqueó a Fisgón (3º, oct. 2017, Castillejo de Huebra) muy de cerca. El toro, alto, anduvo buscando la querencia. Calerito, haciendo alarde de su valentía, le citó de rodillas y el animal arrancó con fuerza, pero incierto. Juan Pedro se la jugó. Toda la faena buscó ahormar la cabeza indómita del bruto. Lo intentó por abajo, sin perder ni un palmo de su terreno, pero el toro comenzó a gazapear y esto no tiene más remedio que la muerte. Complicado para poner en suerte suprema, se distraía con cualquier cosa, al final, Calerito le administró una buena media estocada. Ovación con saludo. Especial (6º, Gavira-García, enero 19) protestado por el público casi desde su salida, saludado con los lances muy ceñidos, por lo cual emborronados por la cabeza sin ahormar. Calerito lo puso en suerte con chicuelinas de paso y el toro derribó aparatosamente al picador. No había manera de levantar al caballo blindado con petos. La faena se avistaba difícil: el bicho entraba cabeceando, pero pase a pase el torero le embarcó y enganchó su hocico de los vuelos de la muleta. Nos brindó una faena más redonda, ligada y templada de la tarde. Llegó a trazar unos circulares por la espalda a un toro por el cual nadie de la plaza hubiera dado un comino al principio. Se quedó entre la cuerna, desprendiéndose del engaño en un desplante. Un pinchazo y una estocada entera, pero baja. Lastima, que el público se hizo distraído, pensando en el camino de regreso y no hubo petición a una obra tan bien hecha.

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