La empresa Pagés recibió al mediodía un parte médico de El Fandi: se veía indispuesto a torear a los Miuras por un dolor lumbar. Antonio Ferrera y Manuel Escribano recibían de esta manera un regalo de su compañero: un miureño más por barba. Los miuras: grandes, entipados, de distintas camadas, pero de armónicas hechuras. Las cuadrillas se esmeraron: las lidias han sido rápidas y eficaces. Nada que ver con las tardes pasadas. Todos sabían lo que hacían. La presidencia, hoy representada por Fernando Fernández-Figuero Guerrero, mostró su desconocimiento adobado, posiblemente, con una pizca de vileza: se negó a conceder un trofeo a Manuel Escribano. El diestro de Gerena salió andando de la plaza, en vez de por la Puerta del Principe. Ojalá se le haya removido la conciencia al de la presidencia. Se cerró una feria de toros caídos y toreros pintureros.
Antonio Ferrera y Triguero (1º 01/19), abanto y avisor, se acoplaron en el capote. Brindó la faena al cielo, mas el morlaco no tuvo el termino medio entre buscar los tobillos o pegar gañafones. La obra basada en el pitón derecho, fue coronada por una estocada entera y caída. Charrano (3º 02/19) no resultó más fácil: con genio pero sin fuerza. Esta mezcla en un toro de Miura puede ser dinamita. Llevado a tirones, en el terreno que marcaba el cárdeno, la faena no tuvo repercusión en el respetable. La muerte alcanzó al toro en el segundo intento. Torrealta (5º 02/18) el más regordio lució 625 kilos y cinco años cumplidos. Remataba en los burladeros con fuerza, pero carecía de patas fuertes. Se resbalaba al perseguir la veloz muleta del diestro. Calculado el tiempo para que se refresque el bicho, ni así salían las series aseadas, sino de permanente ajuste. La estocada entera tumbó al miureño.
Manuel Escribano decidió que hoy iba a ser su tarde. Y lo fue. Con diferencia. Pisó el arbero con el paso firme del que sabe lo que se juega una tarde de Miuras en la Maestranza. Nueve pares de banderillas y dos “portas gayola” Con su primero, Yegüerizo (2º 03/18), la faena consistió en resistir el cabeceo y otras “caricias” que llevaba preparadas el toro resabiado. Una estocada tendida. Descabelló a la segunda.
Choricero (4º 03/19) y Amargoso (6, 02/18) dieron para mucho más. Tomaron las varas desde los medios. El saludo capotero de Choricero, encelado desde la porta gayola, fue aplaudido de pie. La faena planteada en los medios, de pies bien clavados en el suelo, sin perder ni un paso ni ceder un solo palmo del terreno. Estocada tan entera que no se veía ni la bola del estoque. Una oreja y la petición no atendido de la segunda. Una soberana bronca al palco. Amargoso se llevó en el pescuezo uno de los mejores pares: el tercero, sentado en el estribo y al quiebro tierra adentro. Escalofriante recuerdo de Sánchez Mejías. La faena con sazón, sin agobiar al miureño, no tenía los remos fuertes. Las series ligadas de muletazos firmes, evitando las miradas y acecho del burel. La estocada entera, pero el público ya miraba al otro lado, desalentada por la presidencia. No hubo ni petición.