Desde que publiqué en 1968 mi libro La Negritud, en el que denunciaba apoyado en el rigor histórico las atrocidades del Occidente blanco con las mujeres y los hombres de raza negra, han mejorado mucho las cosas. Pero todavía es largo el camino a recorrer para que se garantice la igualdad y se repare el horror de una historia que estremece.
Por supuesto que España no es un país racista. Por el contrario. La gran gloria de la colonización española fue el mestizaje, a diferencia de Inglaterra. Que en espectáculos de tanta tensión emocional como el fútbol se produzcan gritos y situaciones críticas es por completo rechazable. Pero no se puede generalizar. Ni Valencia ni los aficionados al fútbol son racistas. Mi dilatada experiencia profesional me ha enseñado que hay más racismo en Estados Unidos, e incluso en Brasil, que en la mayoría de las naciones europeas.
Con serenidad, Florentino Pérez se ha enfrentado a la agresión en Mestalla de un sector del público valenciano contra el jugador de raza negra, Vinícius Jr. Ante semejante agresión, no era fácil mantener el equilibrio. Y el presidente del Real Madrid no sólo lo ha mantenido, sino que se ha apuntado un doble éxito que conviene resaltar.
En primer lugar, y al margen de las medidas y sanciones deportivas, ha puesto el asunto en manos de la Justicia para que sean los jueces los que sentencien la gravedad y el alcance de lo ocurrido. Conviene no olvidar que Florentino Pérez acumula un gran prestigio de hombre liberal. Defendió siempre, desde la ley, los derechos humanos.
En segundo lugar, el presidente del Real Madrid, durante el partido del Real Madrid contra el Rayo, sentó a su lado en el palco de honor al jugador agredido. Pocas veces he escuchado yo una ovación tan unánime y sostenida como la que recibió el gran delantero madrileño del entero Estadio Bernabéu puesto el público en pie. Fue emocionante. Se derrumbaron todas las insidias de racismo social contra España.
Doble acierto, por consiguiente, de Florentino Pérez, el presidente que ha presidido la más destacada etapa deportiva del equipo en toda su historia y que ha construido -se está terminando ya- el mejor Estadio futbolístico del mundo. Se comprende el apoyo que la inmensa mayoría de los socios del Real Madrid otorgan a su presidente.