El presidente del Consejo Europeo,
Charles Michel, se mostró este martes "conmocionado" por el
ataque a la presa Nueva Kajovka en Ucrania y subrayó que la destrucción de infraestructuras civiles es "claramente un crimen de guerra".
"La destrucción de infraestructuras civiles constituye claramente un crimen de guerra, y exigiremos responsabilidades a Rusia y a sus aliados", afirmó Michel en su cuenta oficial en Twitter, en el que manifiesta la conmoción de los 27 por este "ataque sin precedentes".
También el alto representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores, Josep Borrell, y el comisario de Gestión de Crisis, Janez Lenarcic, dijeron que "los ataques contra infraestructuras civiles pueden constituir crímenes de guerra" y mostraron su "determinación" a que los perpetradores rindan cuentas.
El ataque "representa una nueva dimensión de las atrocidades de Rusia", aseguraron también Borrell y Lenarcic, que tildaron lo ocurrido de "acto desesperado de Rusia", con el que Moscú "continúa con su temerario chantaje nuclear, poniendo en riesgo la seguridad" de la central nuclear de Zaporiyia.
El ex primer ministro belga anunció además que planteará la cuestión en la cumbre europea del 29 y 30 de junio y propondrá más ayuda a las zonas inundadas.
También Borrell y Lenarcic dijeron que la UE está preparada para atender cualquier necesidad inmediata que necesiten las localidades afectadas, incluidos alimentos y agua potable.
Ucrania acusó a Rusia de volar la presa de Kajovka, en el río Dniéper, lo que ha causado una emergencia en la región de Jerson (sur), para frenar la contraofensiva lanzada por Kiev, aunque las autoridades rusas lo atribuyeron a un ataque nocturno ucraniano.
La presa, una de las mayores y más importantes del país, está situada cerca de Nueva Kajovka, ciudad ocupada donde hay un gobierno instalado por Moscú.