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CRÓNICA TAURINA

San Isidro, el balance de la Feria: llenos, gran asistencia, desilusión

San Isidro, el balance de la Feria: llenos, gran asistencia, desilusión
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(Foto: EFE/Borja Sánchez-trillo)
jueves 08 de junio de 2023, 11:15h

La semana pasada llegó a su fin la Feria de San Isidro. Una feria de grandes alegrías para los empresarios: consiguieron una media de 91% de asistencia. Magnífico. Añadiendo a esto las colas para la discoteca que dificultaban la salida del público la mayoría de las tardes; el resultado financiero debe de ser fabuloso. Ahora bien, ¿qué es lo que han visto en términos artísticos los miles y miles de espectadores?

El arte de la tauromaquia, tan efímero y complejo, tiene dos protagonistas fundamentales: el toro y el torero. El toro de las ganaderías de renombre (Garcigrande, Victoriano del Río, Alcurrucén, Juan Pedro Domecq, etc.) dieron poco juego, poca fuerza y mucha mansedumbre. Da la impresión que buscar la cuadratura del toro cómodo para los toreros no da buenos resultados, sino al contrario: muchas tardes de hastío y sin contrapartida estética posible. Los mejores ejemplares procedían de José Escolar, como el toro triunfador de la Feria, Cartelero, y los seis magníficos de Santiago Domecq, premiado como la mejor ganadería del ciclo. Los seis extraordinarios Victorinos, aunque no tan cómodos para los diestros, aportaron la emoción al mano a mano de Paco Ureña y Emilio de Justo.

Varios protagonistas de los carteles, confeccionados en los despachos por el mes de enero, desilusionaron. Sebastián Castella recibió el galardón a la mejor faena y fue proclamado triunfador de la feria. Muy oportuna elección para mantener una aureola de importancia en el año de su regreso, pero los cuatro naturales que se premiaron con dos orejas, ¿fueron para tanto? A Morante de la Puebla no le salió un lote esperado y los que le tocaron, ay, se los cargó él mismo en el tercio de varas. Actitud de figura fue la suya, pero de cuestionable estilo. Esperemos que recapacite, igual que Roca Rey que se ha cedido el terreno por la presión del tendido, descubriendo que una figura tiene dos enemigos en la plaza: el toro y el público. José María Manzanares, desganado; Diego Urdiales, capaz siempre de quedar bien ante la afición pero nada de nada, y El Juli, esperado y querido, no han hecho nada de relieve ni en términos de lidia ni estéticos. Si repasamos la feria, hay que reconocer que muchas tardes resultaron largas y sosas por los toros mansos y flojos y los diestros mañosos, que aliviaron sus faenas de manera aseada. Sí, lo sé, la taquilla funciona. Mas la tauromaquia no.

Los gratos recuerdos dejaron Fernando Robleño, Román, Emilio de Justo, Uceda Leal, Francisco José Espada y Paco Ureña, triunfador de la corrida de la Prensa, dejaron un recuerdo imborrable. Demostraron su gran voluntad y conocimiento al enfrentarse a las reses picardeadas, muchas con sordo peligro. Nos quedamos con ganas de ver a José Garrido, que prefirió salir herido antes que ceder ante un morlaco de Adolfo Martín. Domingo López-Chavez se despidió de Las Ventas con los exigentes “escolares”, imponiéndose a su asalvajada bravura. Román, irreconocible, se enfrentó con los de Luis Algarra y los “Adolfos” luciendo su faceta de lidiador decidido y valiente. ¡Qué decir de Fernando Robleño despojado de trofeos por el palco! No fue el único, claro, pero en su caso es más flagrante la falta; el palco se ha convertido ya en un mal crónico.. Diego Ventura y Leonardo Hernández lograron demostrar que el arte del rejoneo va más allá de un mero número del caballito.

Hay que mencionar el tercio de varas. Sigue supeditado, en general, al criterio del matador. Lo que implica varas recargadas y barrenadas sin tomar en cuenta las condiciones del astado. Los varilargueros que afinaron y cosecharon sendos aplausos fueron: Germán González, Sandoval, Agustín Romero y Juan Bernal. La gran cuadrilla resultó compuesta por Curro Javier, Javier Ambel y Vicente Herrera. El primero fue nombrado el mejor torero de plata tanto en brega como con las banderillas en las manos. En estos dos ejercicios fue muy fino y acertado José Chacón. Fernando Sánchez fue aplaudido por el estilo que añade a cualquier par de rehiletes. Sin embargo, vimos muchos ejemplos de lidias poco acertadas, desbarajustadas por los toros resabiados a los cuales nadie supo sujetar.

En resolución, una Feria de llenos y gran asistencia, tocada por cierta desilusión del aficionado con los carteles repetitivos y cómodos.

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