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TOROS

Crónica taurina. 11 de junio. - In memoriam: Roca Rey no sabe torear

Crónica taurina. 11 de junio. - In memoriam: Roca Rey no sabe torear
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(Foto: Efe)
lunes 12 de junio de 2023, 08:02h
La corrida de Toros In Memoriam de José Cubero 'Yiyo' puso el cartel de ‘No hay billetes’. El Juli, Talavante y Roca Rey se las vieron con tres de Victoriano del Río (2º, 5º, 6º) y tres de Toros de Cortés (1º, 3º, 4º). Los astados fueron mal lidiados sin excepción a pesar de no plantear serias dificultades.
El Juli no está para torear. Con la actitud de gran figura, desganado igual que la cuadrilla, no se encargó de la lidia de su lote. Barbuquejo (1º) y Devoto (4º) embestían bien, tenían templanza y nobleza extraordinaria. Estas cualidades no fueron aprovechadas. El Juli se atrevió a siluetear algunas series ceñidas a Devoto. Hubo tela para más. La primera estocada buscando un alivio, atravesada. Aplausos al arrastre. La segunda una media y cuatro descabellos y un aviso.
Alejandro Talavante pasó por la plaza sin dejar nada destacado, aparte de su apostura. Esperón (2º) repetidor, embestía con fijeza y nobleza a la vez. Lo más destacado de la faena fueron los flexionados y un molinete, lo demás mucha compostura y poca emoción. Da la sensación que el torero está haciendo los ejercicios de salón. Talavante pinchó y a la segunda puso una estocada atravesada. Los abaniqueos acelerados de los peones provocaron una bronca. Apuntillado por atrás. Soleares (5º) salía suelto al no tener a nadie que le recogiese la embestida. Se tomó las varas del que guardaba la puerta, y barbeó las tablas a gusto. La faena sin relieve, del montón, con algún pase rescatable. La estocada entera, saliéndose de la suerte. El manso se acula y se dobla.
Roca Rey regresaba a Las Ventas después de una gira triunfal en las plazas de Toledo, Granada y Aranjuez. Sufrió cogidas, pero cumplió su compromiso con la Plaza 1. No olvidemos que en Madrid todas las tardes recibió sendas silbas, lo que algunos llamaron un “bulling”. Con Celoso (3º) comenzó en los medios con los estatuarios de “pasa torito”. Al natural, el toro iba bien, pero el diestro se tropezaba con él dándole panzadas, no se sabe porqué. Será para darle un toque más trágico. El público estaba encandilado. Luego un paseo eterno salpicado por unos pases. Claro, cosechó una protesta merecida, pero, ay, apareció la policía nacional en el tendido 7. ¿Hubo acaso una bronca por ahí? ¿Una amenaza al orden público? Todo acabó con “Plaza 1 dimisión “ y la fiesta en paz. Roca puso una estocada tendida, caída y atravesada que no hizo daño y se estancó con el descabello. Dos avisos y un trofeo. ¡Qué poca vergüenza!
El diestro ni siquiera se dignó de poner en suerte a su segundo. Sergio Molina abrió el pellejo de Jocundo (6º) como si fuera un San Bartolomé. El toro no acusó el castigo: siguió embistiendo. La faena, lamento decirlo, ensayada: los estatuarios, da un paseo, monta la muleta, se lía a muletazos con un toro destemplado, corre, desafía echando el flequillo para atrás, pero no torea. No domina y se recrea en hacer los aspavientos. Jocundo tuvo genio, cabeceaba de vez en cuando, el vicio que empeoraba con la ausencia del dominio en una de estas pilló a Roca Rey de la manga y le meneó con peligro. La plaza se emocionó. Roca Rey también y, al no saber qué hacer con el toro, se enfadó con el público: desafiaba a los que protestaban sus patochadas. Pinchó, un aviso, y un pinchazo hondo que daña al toro. Una petición, por suerte, no atendida por el palco.
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