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TOROS

Feria de San Isidro en Las Ventas: el tendido 7 no es el problema

Feria de San Isidro en Las Ventas: el tendido 7 no es el problema
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(Foto: Efe)
martes 13 de junio de 2023, 08:40h

La bronca a Roca Rey el día 11 de junio ha tenido cierta repercusión en la opinión pública. No diré que fuera mucha, pero algunas declaraciones que salen en defensa del torero son falsas. O peor, son abominables. Por ejemplo, no son de recibo unos artículos breves culpando a unos jóvenes analfabetos que van al tendido 7 y revientan las faenas de la figura del toreo actual, Roca Rey. Eso, sí, ha declarado el presidente de la Asociación EL TORO de Madrid. Y eso no tiene un pase, en primer lugar, porque no son jóvenes y menos analfabetos los que protestan en el tendido 7; y, en segundo lugar, Roca Rey no es la figura del toreo actual. Eso es algo que puede comprobar cualquiera que se saque una entrada del tendido 7. Como muchos críticos no pasan del callejón, pues, pueden decir cualquier cosa.

Si hubiera que objetar algo a lo sucedido durante este San Isidro, y en eso no entra el presidente de la Asociación que defiende al “toro de Madrid”, habría que advertirle que muchos toros perfectamente válidos fueron devueltos, durante este San Isidro, por un mero calambre o por una inoportuna caída por un capotazo destroncador o una vara barrenada a gusto del diestro. ¿De esto también tienen la culpa los del 7? ¿Tampoco tiene responsabilidad alguna la presidencia, dormida en los laureles? Pero, sí, toda la culpa de los desastres del mundo taurino, según el citado presidente del “toro de Madrid”, cae sobre el tendido 7 por hacerle “bulling” al figurín que llena las plazas. He aquí el meollo del asunto: Roca Rey es el único que atrae al público de aluvión, entre los sobresalen jóvenes analfabetos que no saben ni dónde tiene el toro las agujas. Y ahora, cuando el mito de Morante se tambalea, El Juli no torea y Talavante está en el modo Zen, ¿quién atraerá los 24 mil espectadores? Roca Rey. No hay más. Por lo cual los empresarios y sus representantes de la prensa han de defender al señor Roca a toda costa: mandando a la policía o calumniando sobre el público díscolo. Es que una una silba en Madrid suena hasta en el México DF y en el Acho de Perú. Las cosas son como son.

Ahora bien, la gran figura del toreo actual, Roca Rey, este genio de la muleta, ¿qué faena destacada ha hecho sin ser meneado, pateado, zarandeado o corneado? ¿Qué trofeo le han concedido por el dominio, por una faena sin aspavientos ni sustos ni arrimones a destiempo? No la conozco. No quiero decir que el tremendismo no sea una vía lícita para mantenerse en el escalafón, pero, hombre, que lo haga con los toros que son servidos al gusto del consumidor… Eso es degradar el concepto del toreo a un amaño monopolista. ¡O quizá me equivoco!

Lo verdaderamente curioso, lo formidable del “toreo” de Roca Rey es su capacidad de destemplar a cualquier babosa que le pongan delante. Lamento decirlo, pero Roca Rey “destorea” más que torea. Se ha aferrado a un concepto de la faena predeterminado, prescindiendo del toro que sale de los chiqueros: los estatuarios/rodillazos para empezar, los circulares invertidos para mantener la tensión y meter más miedo, y arrimones al toro aplomado para acabar. No olvidemos el “desafío del flequillo”. Patético, aparte de ser muy perjudicial para las cervicales. He aquí la síntesis de lo que pasea Roca Rey por las plazas de toros. Por ejemplo, su actuación en Arnedo, el 19 de marzo, fue patética, porque se enfrentaba con toros inválidos sin ningún pudor. La primera faena del 11 de junio fue patética porque tardaba en armar el estoque más que en ligar una tanda de derechazos. En fin, muchos hacen la estadística de las faenas de Morante, pero ¿por qué no hacemos un cálculo frío de las faenas de Roca? No culpen, pues, al público que todavía tiene el criterio para oponerse a los malos toreros y la suficiente valentía de manifestarlo en la plaza. Si eso no le place al señor presidente de la Asociación del Toro de Madrid, entonces adquiera un abono del Teatro Real. Y quien no tenga cuajo para aguantar a los aficionados del 7 o del 10, pues eso, que no toree en Madrid.

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