La centenaria plaza de Cercedilla acogió la final del Circuito de Madrid. Los novilleros-finalistas, Marcos del Rincón, Pepe Luis Cirugeda y Alejandro Chicharro, hicieron todo para mostrar su valía y su saber. Se enfrentaron a los pupilos de Ángel Luis Peña y Hermanos González, todos bien puestos de tipo y de armas. Las cuadrillas se esmeraron en hacer sus labores. Sin morisquetas, trampas, ni otros oropeles a los que nos tienen acostumbrados. Ha sido uno de los festejos que se recuerdan siempre por que se hacen las cosas de verdad, con ganas; la tauromaquia y el público salen ganando. Las faenas fueron medidas, justo lo que requerían los novillos. ¿Será que funciona la amonestación de quitar puntos por recibir avisos? ¡Cuántas tardes de toros se salvarían si hubiera alguna multa por porfiar innecesariamente!
Marcos del Rincón, de figura alta, flexible, saludó a Atrevido (1º Hnos. González 1/20) con excelentes lances y, luego, un quite destacado por caliserinas. Tenía mucho mérito sujetar al utrero corretón que tomó la vara y salió del caballo también por su propia voluntad. Juan Carlos Rey y Juan Vicente Herrera recibieron sonora ovación por los pares: reunidos, clavados según los cánones. La faena comenzó con la incógnita: ¿será Marcos capaz de sujetar al bicorne? El novillero le embarcó con estatuarios verticales, pasando al toro por la espalda, dando lugar a largas tandas, bien abrochadas con pases de pecho, sin perder pases. Lástima que su contrario salía alejado, distraído, desganado. No daba tarascadas, un toro pronto al cite, pero soso. El cierre de la obra por estatuarios, aguantando estoicamente el arrimón del bicho por el pitón izquierdo. Entró a matar tan en corto y por derecho que quedó prendido por el pitón bajo vientre. Pepe Luis Cirugeda se encarga de rematarlo. Un aviso. A pesar de la lesión, Del Rincón salió a vérselas con Caramelo (4º Á.L. Peña 10/19). Un novillo largo y cuesta arriba, tomó el capote bajando la cabeza, tendencia que mantuvo al ser picado con acierto. El futuro diestro desplegó una variedad de lances que bastarían para lucir tres tardes a cualquier figura. Iba bajando la mano desde los pases celeste imperio, ayudados por alto, hasta encontrar la altura necesaria para llevar al toro a los medios y aprovechar su embestida. La faena justa, ni corta ni larga, de pases con la zurda, ligados con el de pecho barriendo lomos. Al volver a la derecha, tuvo que aguantar un parón. El cierre por naturales cada vez más limpios y elegantes. Se dejó desarmar en un trincherazo. Se estanca con los aceros.
Zague (2º A.L. Peña 10/19) de Pepe Luis Cirugeda, andaba rebrincado, echando los pies pa´lante. Recibió un fuerte castigo en varas. El quite ovacionado del diestro, igual que la labor de los rehileteros. Cirugeda brindó la faena a Isaac Fonseca y esperó al torete de rodillas, este tardó en acudir observándolo con atención. Al disminuir las distancias, el novillo arranca como un rayo, acomete, pero queda parado en uno de los pases. El diestro cambia de mano, al natural atempera y descifra la complicada geometría de la embestida: el bicho sigue la muleta enroscándose en pases circulares. Las manoletinas de rodillas y la espada a la segunda hasta los gavilanes, algo suelta, pero de efecto rápido. Una oreja. Vinagrero (5º Hnos. González 12/19) recibió aplausos al pisar el ruedo. Un colorado, de cabeza oscura, lo que se conoce por capuchino, muy entipado. Los galleos de Cirugeda ovacionados, incluido el quite. Tuvo la delicadeza de brindar la faena a sus compañeros de la terna. Comenzó con los hinojos hincados en el albero, pronto se levanta: el novillo apunta maneras, tiende a parar, observa al diestro preguntándose si rematar el embroque o… Al natural iba enrollando la muleta a las astas, pero el novillero hizo una faena técnicamente rematada. La espada: entera y de destacada ubicación. Una oreja.
Alejandro Chicharro quiso recibir a Fujitiverito (3º Hnos. González 1/20) a porta gaoyla. Mas el astado prefirió recorrer la plaza. De lo que no pudo escapar el bicho es de lances como un afarolado de rodillas, seguido por verónicas y un quite por gaoneras sin rectificar ni un centímetro del terreno, tampoco se movió a la hora de ejecutar los estatuarios en el centro de la plaza. Parece que la fuerza de la gravedad que sujeta a Chicharro es mucho mayor que a otros mortales. Alejandro Chicharro iba templando para evitar enganches y arrugas de la pañosa, engarzando pases superiores por ambos pitones. Aunque el bicho quiso arrimarse a las tablas, el diestro lo enganchó con un natural maravilloso, sujetando su embestida y manteniéndolo en los medios, girando sobre los talones y adornándose con un afarolado, molinete y desprecia la miradita del torete, observando el tendido. A la segunda hundió la espada entre los rubios. Fulminante. Un trofeo. Su segundo, Almejito (6º A.L. Peña 10/19) fue veroniqueado bellamente. Raúl Ruiz Bonilla “Cachorro” y Jesús Robledo Tito banderillearon a la perfección. Otro brindis a Fonseca y la faena técnica, de dominio, al novillo algo resabiado. El novillo, tardeó al cite, pero Chicharro alarga los pases hasta redondearlos. El bicho no acepta cortas distancias, el novillero encuentra una colocación adecuada y remata la tarde con buenas tandas, con algún que otro peligroso achuchón. Otro impresionante estoconazo.