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TRIBUNA

A los españoles no nos gusta mandar

Jesús Carasa Moreno
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carasajesusgmailcom/11/11/17
https://www.jcarasa.com/
sábado 01 de julio de 2023, 21:04h

Quizá parece chocante esta a firmación pero mi repaso, en vuelo rasante, por la historia de España, me hace llegar a esta conclusión. Conste que me refiero al mando supremo, al vértice de la pirámide, pues a niveles inferiores, la lucha por los mandos secundarios es la de todas partes.

Y no nos engañe el espectáculo de la situación actual y las enconadas luchas, pues, a mi juicio, se pelea por esos mandos subalternos, que son ya todos, pues admitimos, cómodamente, que el vértice de la pirámide está en Europa, cuyos dictámenes, se aceptan sin rechistar.

Pero volviendo a la historia y sin ánimo de llegar muy atrás, partimos de la España dominada por dos potencias extranjeras, de las cuales es provincia, Roma y Cartago, que luchan, entre si, por poseerla entera. Y vemos a los españoles implicados en esta lucha, con tal devoción, que ponen heroicamente sus vidas, no al servicio de una posible independencia, sino al servicio del invasor que les haya tocado: Acordaos de Sagunto y Numancia.

Roma vence a Cartago empleando el suelo de España como campo de batalla y la convierte, enteramente, en una de sus provincias. Quizá la mas dócil y entregada.

En la decadencia de Roma, España es invadida por uno de los pueblos arios. Una partida, no muy numerosa, de ellos, los godos, la domina y la gobierna. Y como buenos arios no se mezclan con los aborígenes sino que perduran como una casta dominante. Y si no, que nos lo digan a los que padecimos la tortura de memorizar “la lista de los reyes godos” que como sus nombres exóticos ponían de manifiesto fueron, siempre, godos y no nuestros.

La Reconquista fue un periodo (ocho siglos) de luchas entre hermanos y vecinos, cristianos y musulmanes. Una continua union y desunión de reinos, considerados como heredades y sin demasiada ambición unificadora. Hasta Los Reyes Católicos que, esos si, fueron monarcas atraídos por el mando en la península entera y en el ancho mundo.

Pero esa llama se apagó con ellos y volvimos a declinar el mando, esta vez por herencia, en una dinastía extranjera, Los Habsburgos.

Y después de ella, dos familias extranjeras, Los Austrias y Los Borbones, se disputan, nuevamente, el mando, guerreando en nuestro suelo y adueñándose de él, los Borbones vencedores.

Invadida España por Napoleón, el pueblo tiene que echarse a la calle para rescatar el mando de la nación que, vergonzosamente, sus monarcas, habían puesto a sus pies. Y los repone en el poder.

Despues de los Borbones entramos en un periodo de confusión y desgobierno en el que el mando de la nación queda, otra vez, vacío y sin pretendientes. Y se llega a una situación tan vergonzosa que, para ocuparlo, tenemos que llamar a otro extranjero para que nos gobierne. A un señorín de Saboya, un tal Amadeo, sin mérito conocido y que participa con nosotros en el rechazo al mando que abandonó, por voluntad propia, en dos años.

Y despues mas confusión y desgobierno, mas quitar y poner Borbones (Restauraciones), mas desdén por el mando hasta que, tras una guerra civil, el General Franco se hace con él y lo conserva celosamente hasta el último suspiro, quizá consciente de que España es grande cuando el poder es fuerte.

Y lo transmite, “Restaurando” a otro Borbón que, poniendose en la dirección del viento, nos trae la democracia.

Y amigos, aquí estamos ahora y no es mala cosa, gobernados por ese mando del que nosotros tambien somos partícipes, La Union Europea.

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