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Ensayo

Alain Finkielkraut: La posliteratura

domingo 02 de julio de 2023, 23:02h
Alain Finkielkraut: La posliteratura

Traducción de Elena-Michelle Cano e Íñigo Sánchez Paños. Alianza. Madrid, 2023. 200 páginas. 19,95 €. Libro electrónico: 13,99 €. El pensador francés repasa lo políticamente correcto, la cultura de la cancelación y nos advierte de hacia dónde vamos si permitimos que siga en rampante ascenso. Por Ángela Pérez

Lo políticamente correcto, la cultura de la cancelación nos ha traído a unos nuevos inquisidores tan feroces, o más, que los de antaño. Todo aquel que se oponga a sus consignas será vade retro, se le condenará inexorablemente a las tinieblas y se le tachará cuando menos de retrogrado y reaccionario. La cultura de la cancelación se ha hecho especialmente fuerte en el mundo anglosajón, Estados Unidos y Reino Unido, pero se está expandiendo a pasos agigantados por Europa y no resulta nada fácil oponerse a ella, por lo que cada vez cobra más fuerza y alcanza nuevos territorios.

Afortunadamente, aún quedan figuras que no se amilanan y están dispuestas a dar la batalla. Una de ellas es el pensador y miembro de la Academia Francesa Alain Finkielkraut (París, 1949). Autor de numerosos ensayos que diseccionan a la perfección la sociedad postmoderna y arroja luz sobre sus contradicciones, como La derrota del pensamiento, El nuevo desorden amoroso (en colaboración con Pascal Bruckner), Nosotros, los modernos, y La identidad desdichada, entre otros títulos. Fino analista de la sociedad, no lo es menos en sus acercamientos a obras de la gran literatura, como en Un corazón inteligente y Si el amor durara. Y decimos “gran literatura” porque muchas de sus muestras son las que están en el punto de mira de esos nuevos inquisidores, y se quiere abolir toda jerarquía artística: “Arruina en la escuela la autoridad del maestro (la propia palabra «maestro», además, ha desaparecido). Para dejar de favorecer a los favorecidos y luchar eficazmente contra el orden establecido, deroga la distinción entre cultura e incultura, proclamando por la fe de los sociólogos, sus expertos habituales, que todo es cultural. (La cursiva es de Finkielkraut) [...] Artes plásticas, literatura, teatro, danza, ópera, cine, filosofía, religión: todo eso ha pasado a ser ya defensa de la buena causa. Las obras humanas solo se evalúan a la luz de la humanidad, es decir, de la igual dignidad de las personas. Ninguna pista puede descuidarse, ninguna pena evitarse, cuando se trata de abrir las mentes y los corazones. Nuevo orden moral que, al estimar que Philip Roth y Milan Kundera son demasiado sexistas para merecer el premio Nobel, y retirar Lolita de Nabokov de todos los programas universitarios, alardea de no seguir concediendo prebendas y de sancionar los daños causados como fantasmas de los últimos representantes del sistema patriarcal”, bien apunta Finkielkraut.

En La posliteratura, nada escapa a la incisiva mirada del autor galo: el neofeminismo y ecologismos radicales, el #MeToo, el Black Lives Matter... Y, por ejemplo, desenmascara el mito de la igualdad, que, en realidad, ha supuesto no solo un desplome del nivel de exigencia, sino también la traición del ideal de igualdad de oportunidades. Igualar por debajo en la educación pública no hace ninguna mella a las clases pudientes: “Los padres que pueden permitírselo se salvan el mapa escolar o envían a sus hijos a la enseñanza privada”. Y denuncia hechos tan absurdos, y no es el único, como el rechazo del alumnado en una universidad inglesa a un homenaje a Beethoven por ser blanco, masculino y rancio. Vamos, un deleznable espécimen del heropatriarcado.

Alain Finkielkraut ve un símbolo de todo cuanto acontece en lo que llama el “suicidio” de Notre Dame: “La catedral, agotada por el exceso de turismo, deprimida por los miles de millones de selfis de los que es telón de fondo y rodeada de fealdad, quiso poner fin a sus días”. Y advierte: “Si no somos capaces de mostrarnos dignos de la desgracia que nos ha ocurrido, volverá a intentarlo”.

¿Debemos permanecer mudos, atemorizados ante la apisonadora de la cancelación? Señala quien no teme a la polémica: “Mediante la acción de lo políticamente correcto sobre las obras de ficción pasadas, presentes y por venir, Occidente se dice adiós. Adiós, no hasta la vista. Porque es de temer que esa Gran Rectificación no sea un deliterio pasajero, pronto desacreditado por sus excesos, como tantas otras modas intelectuales, sino el acompañamiento ideológico de un proceso inexorable: la deseuropeización del Nuevo Mundo y del Viejo Continente”.

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