El organismo ha anunciado la aprobación de una norma revolucionaria en cuanto a la propiedad de los clubes y la limpieza de la competición.
Este viernes se ha dado un paso en la organización del fútbol europeo que puede marcar el inicio de una etapa sobre la que se temen sus consecuencias. La UEFA ha anunciado que va a permitir la multipropiedad de clubes en sus competiciones. El organismo presidido por Aleksandr Ceferin, que se niega a recibir propuestas externas que mejoren la competitividad y el atractivo de sus torneos y del propio deporte, ha abierto la puerta para que los fondos de inversión internacionales puedan poseer varios equipos que, llegado el caso, podría ser rivales en la pelea por trofeos continentales. Esta es la polémica medida que multitud de analistas han denunciado como una clara muestra de conflicto de intereses y de manipulación de las competiciones.
La Cámara Primera del Control Financiero de Clubes de la UEFA (CFCB) abrió un procedimiento contra varios clubes que se habían clasificado para competiciones continentales y pertenecen a un mismo dueño. Ha estudiado el caso atendiendo a si se estaría dando un conflicto con la norma de multipropiedad de clubes que figura en el artículo 5 del reglamento de competiciones de clubes de la UEFA. Y la conclusión ha sido negativa. No hay problema, aunque dicha legislación estipula que se impide, expresamente, que dos o más clubes gestionados por una misma empresa o propietarios puedan disputar a la vez competiciones europeas.
Dos equipos del mismo dueño compitiendo por un título europeo
Es por eso que ha levantado tanta polvareda que el organismo presidido por Ceferin haya accedido a admitir en la Conference League al Aston Villa inglés y el Vitoria Guimaraes portugués -ambos son propiedad del 'holding' empresarial V Sports, liderados por el egipcio Nassef Sawiris-, al Brighton inglés y el Royal Union Saint-Gilloise belga -se han clasificado para la Europa League y comparten a Tony Bloom como dueño- y al AC Milan italiano y al Toulouse francés -que se han clasificado para la Liga de Campeones y la Europa League, respectivamente, y son propiedad del fondo de inversión estadounidense RedBird Capital Partners-.
En el texto difundido por la UEFA se explica que la CFCB cambió de opinión al comprobar "cambios significativos por parte de los clubes y sus inversores relacionados". Esos "cambios significativos" a los que se refiere el informe no son otra cosa que la estrategia común aplicada por los magnates que poseen varios clubes de fútbol europeos. El 'modus operandi' pasa por reducir el porcentaje de propiedad en uno de los clubes y en modificar la directiva que figura en la cúpula de uno de los dos clubes que se poseen y que podrían competir por el mismo trofeo continental.
Esa argucia es la que ha aceptado la UEFA como la argumentación de su apertura de puertas a la multipropiedad, una práctica que permite, por ejemplo, que un club capte talento juvenil de élite por el planeta, lo desarrolle y luego se lo venda a precio de saldo al club 'hermano' para que compita por los grandes títulos del Viejo Continente. Tal y como han venido haciendo el Leipzig y el Salzburgo. Ambos son propiedad del grupo Red Bull y en 2017 se clasificaron para la Liga de Campeones. Ahí se le encendió la luz a la UEFA para tomar medidas -aunque hicieron la vista gorda con el caso del gigante austríaco de las bebidas energéticas- y establecer las normas que todavía rigen frente a la multipropiedad. Unas normas que desde este viernes han quedado del todo desacreditadas.
El precedente de Red Bull
"A partir de ahora ningún club, ya sea directa o indirectamente, posee o comercia con valores o acciones de cualquier otro club que participe en una competición de clubes de la UEFA; ningún club es miembro de ningún otro club que participe en una competición de clubes de la UEFA; nadie tiene poder alguno ni participa simultáneamente, directa o indirectamente, en ningún cargo en la gestión, administración y/o rendimiento deportivo de más de un club que participa en una competición de clubes de la UEFA; y nadie tiene control o influencia decisiva sobre más de un club en una competición de clubes de la UEFA", proclama el informe de la CFCB.
El texto arguye que en los clubes mencionados con anterioridad se ha dado lo siguiente: "Una reducción significativa de la participación accionaria de los inversores en uno de los clubes, o transferencia del control efectivo y la toma de decisiones de uno de los clubes a una parte independiente; restricciones significativas en la capacidad de proporcionar financiación a más de un club; sin representación en la junta directiva y sin capacidad para nombrar directamente nuevos directores en la junta directiva de más de un club; ninguna capacidad para ejercer control sobre más de un club a nivel de la junta directiva o sus asambleas generales a través de derechos de veto o acuerdos contractuales celebrados con otros accionistas". Y la UEFA añade que, como prueba adicional de su independencia, todos los clubes interesados aceptaron que "los clubes no se transferirán jugadores entre sí, ya sea de forma permanente o en préstamo, directa o indirectamente, hasta septiembre de 2024; no celebrarán ningún tipo de cooperación, acuerdos técnicos o comerciales conjuntos; y no utilizarán ningún ojeador conjunto o base de datos de jugadores".
Así las cosas, el nuevo escenario puede desembocar ya mismo en que el PSG y el Manchester United compitan por la Liga de Campeones bajo la bandera del Estado de Catar. El emir Tamim bin Hamad Al Thani ya se ha cansado de París y ha lanzado una oferta milmillonaria para comprar el club de Old Trafford a la familia Glazer. Hasta ahora sólo había un problema que frenaba la operación catarí: la UEFA no iba a permitir a los 'Red Devils' jugar la Liga de Campeones si tenían el mismo dueño que el Paris Saint-Germáin. Pero eso ha cambiado, también para la petrolera británica INEOS, que posee al Niza francés y también está pujando por la titularidad del United.