El club francés es presa de su propio ultimátum.
En el fútbol moderno un delantero debe ser capaz de salir de emboscadas con naturalidad. La élite exige habilidad para jugar en espacios reducidos y desequilibrar aunque se esté rodeado de defensores. Estas son algunas de las características que encumbran a Kylian Mbappé como uno de los delanteros en torno a los que merece la pena construir un proyecto. El atacante francés disfruta de un regate en corto y en largo sin par, coronado por la puntería de los mejores rematadores. Por eso está tan cotizado.
Pues bien, con 24 años, cada vez más hecho como persona, ha conseguido trasladar esa característica futbolística hacia fuera de los estadios. Y tratar de presionarle o de manejarle se está complicando sobremanera con el paso de los meses. Lo sabe bien la Federación Francesa de Fútbol, que debe transigir ante las exigencias de su estrella en materia de patrocinios porque sabe que depende de su talento para volver a levantar los trofeos del Mundial o la Eurocopa. Tres goles le hizo a Argentina en la final de Catar 2022. Casi nada.
El ultimátum se vuelve contra el PSG
Hace poco proclamó Kylian que en el presente le importa un bledo lo que Emmanuel Macron opine sobre su continuidad en el PSG. En el mercado de fichajes de 2022 sí le influyó la presión que ejerció el presidente de Francia, pero ha aprendido y, sobre todo, le ha ocurrido lo mismo que a Lionel Messi: en París se sabe de alquiler, en un club al que le falta estructura, historia, mentalidad y pedigrí como para conquistar la Liga de Campeones. "Jugar en París no ayuda", le ha dicho a la revista 'France Football' cuando le han preguntado por sus opciones de ser galardonado con el Balón de Oro.
Su personalidad se está desarrollando hacia unos principios sólidos que le tienen concentrado en luchas como la antirracista. Por ello parecería que el ultimátum que le ha puesto sobre la mesa Catar no ha surtido el efecto esperado por Doha. Dos semanas le han dado para que renueve su contrato o, en caso contrario, se busque un club que esté dispuesto a pagar 200 millones de euros este mismo verano. Y él se ha marchado a Camerún, en una visita sentimental al país en el que nació su padre.
Nasser Al-Khelaifi y compañía están aireando informaciones para forzar que la afición le de la espalda y construir una narrativa en la que Mbappé es el malo. Lo último que ha salido a la luz es que el emir estaría dispuesto a pagar de su bolsillo los 80 millones de euros que figuran en el contrato del delantero en concepto de prima de fidelidad. Si el uno de septiembre sigue en París, como miembro de la plantilla que está a las órdenes de Luis Enrique, los petrodólares deberán abonarle esa cantidad. Por eso, según dice 'PSG Communtiy', los cataríes quieren ahorrarse esa cantidad y ahorrársela al club que compre a su estrella en estos meses.
El recurso de urgencia
Este martes se ha sabido que el PSG, a la desesperada, ha contratado a un mediador para que convenza al jugador de la idoneidad de renovar. Ha recurrido a Ziad Hammoud, una figura cercana al entorno del delantero. Tal y como informa 'RMC Sport', medio cercano a la directiva catari, el club ha 'fichado' a esta suerte de solución de urgencia para no perder a Kylian gratis en 2024. Esa es la idea del futbolista y, también, del Real Madrid.
Hammoud gestiona los negocios de Mbappé relacionados con su imagen y ha sido directivo de la cadena 'BeIN Media Group', fundada por Nasser Al-Khelaïfi. "No podemos dejar marchar gratis al mejor jugador del mundo", confirmó el dirigente catarí durante la presentación de Luis Enrique y está haciendo todo lo posible para evitar ese desenlace. El goleador está citado el 17 de julio para incorporarse a los entrenamientos del PSG y tiene claro que se va a presentar. Y va a cumplir el año de contrato que le queda.