La austeridad en Galicia, sobre ruedas
sábado 25 de octubre de 2008, 15:07h
La Xunta de Galicia ha entregado en el Parlamento unos presupuestos “anticrisis”, según definición de su Presidente, Pérez Touriño, que presumió de que su bigobierno había elaborado unas cuentas en un marco de “austeridad”, tal como mandan los tiempos que corren. Y, para celebrarlo, se ha comprado un coche nuevo que nos ha costado a todos los gallegos 480.000 euros, unos 80 millones de las añoradas pesetas, que debe correr más que los tiempos pero que no parece una adquisición muy adecuada a ellos.
Habrá quien dirá que lo del vehículo no pasa de anécdota, pero es que, tal como está el patio, hay detalles que chirrían hasta herir. Lo peor, sin embargo, es que la compra en cuestión no es más que una muestra del afán por el lujo, la pompa y el boato que tienen Touriño y todo su bipartito, formado por dos partidos que prometieron hasta la saciedad que, con ellos y su cambio, los gastos superfluos se iban a acabar. Ya se sabe que el fuerte de la progresía es fingir que están al lado de los pobres para poder vivir como ricos.
Los presupuestos gallegos para 2009 parecen más pensados para que la crisis no afecte a los actuales inquilinos de la Xunta que para paliar la que sufren los ciudadanos a los que gobiernan. Y su supuesta austeridad se traduce en aumentar un 7 por ciento los gastos de personal y un 5 los de funcionamiento de la propia administración autonómica, mientras la inversión, según datos del consejero de Economía, sube un 3,8.
Sólo los asesores que forman los gabinetes de los miembros del bipartito nos van a costar el año que viene 12 millones de euros, que vienen siendo 5 millones más de lo que se destinó a ese mismo apartado en 2005, el último presupuesto elaborado por un gobierno de Fraga, al que quienes lo sustituyeron no paraban de acusar de derrochar en personal de confianza. Ahora, ellos han contratado a más y les pagan mejor. Y la propaganda, otra cosa que estos de ahora iban a desterrar para siempre, nos va a salir por casi 31 milloncejos.
Así, no sorprende que la Xunta haya tenido que recurrir al déficit y sumar cerca de 600 millones de euros a la deuda que ya arrastraba y que, según datos del Banco de España, era ya de 300 millones más que cuando los bipartitos llegaron al poder.
De esta forma piensa Touriño salir de la crisis. Y probablemente él lo consiga, pero lo que es el resto de los mortales, lo tenemos crudo. El que, a pesar de la que está cayendo, estuviera aún haciendo números para cambiar el coche, que deje de hacerlos, que no le van a salir. Ya lo ha cambiado el presidente y todo no puede ser. Ahora la prioridad, entre otras, es pagar el peculiar gesto de apoyo de Touriño al sector de la automoción, que también las está pasando canutas. Y demostrar que, aquí, la austeridad va sobre ruedas.