El mes de julio termina con registros récord y valores sin precedentes de calentamiento del agua.
La Organización Metereológica Mundial pronostica, en su último boletín correspondiente a agosto, septiembre y octubre, que las temperaturas del superficie del mar serán superiores a la media en las regiones oceánicas, lo que contribuye a que se registren temperaturas superiores a lo normal en las zonas continentales.
"Sin excepción alguna, se esperan anomalías positivas de la temperatura en todas las zonas continentales de los hemisferios norte y sur", señala la OMM.
En España, agosto volverá a dejar temperaturas cálidas, por encima de lo normal, y con pocas lluvias. En varias zonas del país, las noches serán tropicales y, durante el día, habrá que hacer frente a masas de aire cálido como las registradas en julio.
Las aguas de mares y océanos que rodean a España han registrado en los últimos días valores muy altos; en concreto, la temperatura en zonas costeras ha alcanzado los 24,6 grados centígrados, un dato sin precedentes -para estas fechas- desde 1940.
Dicha temperatura, según datos de la Agencia de Meteorología (Aemet), supone 2,2 grados por encima de lo normal para esta época del año, aunque,-inciden desde Aemet- " todavía hay recorrido para que el mar se siga calentando más", debido a que el valor máximo se suele registrar a mediados de agosto.
Este calentamiento también afecta al conjunto del océano global, que en junio experimentó las temperaturas de la superficie más altas que cualquier junio anterior, según datos del sistema de vigilancia europeo Copernicus, quien califica de "extremas" las olas de calor marinas registradas las últimas semanas alrededor de Irlanda, el Reino Unido y el Mar Báltico.
Pero el problema del calentamiento de las aguas marinas podría alargarse en el tiempo: Copernicus también advierte de que las temperaturas para el trimestre agosto-septiembre-octubre sean más cálidas de lo normal en la práctica totalidad de las tierras emergidas del planeta y en buena parte de los océanos.
Para Juan Jesús González, investigador en dinámica atmosférica y meteorólogo de la Aemet, unas aguas más cálidas en el Atlántico Norte propician una evaporación más fácil y rápida, lo que contribuye a que las tormentas oceánicas se conviertan en sistemas de "mayor tamaño e intensidad", con lluvias más intensas, más inundaciones y rachas fuertes de vientos, entre otros impactos, sobre la península.
Son varios los factores que pueden explicar este extraño fenómeno de calentamiento marino en las aguas atlánticas: por un lado, los derivados del cambio climático, entre los que resalta una circulación atmosférica anómala para la época, el debilitamiento del anticiclón de las Azores y emisiones de gases de efecto invernadero (...), y, por otro, el fenómeno de El Niño.
El Niño, declarado ya oficialmente por la OMM, puede estar en parte detrás del calentamiento del Atlántico -detalla el experto- quien explica que se trata de un fenómeno natural por el que la superficie oceánica del Pacífico central y oriental alcanza temperaturas superiores a lo normal cerca del ecuador, con efectos más allá de la zona de ocurrencia.
Incendios forestales
Sequías acuciantes de larga duración, una mala gestión del suelo y el incremento de temperaturas, entre otros factores, catalizan los incendios forestales en España, donde en los últimos siete meses se han contabilizado 15 grandes incendios.
También, en este cálido verano, una oleada de incendios forestales asola la cuenca del Mediterráneo, con llamas aún fuera de control en zonas de Italia, Grecia y Túnez dejando decenas de víctimas, miles de hectáreas calcinadas y la evacuación de numerosas localidades.
Para Víctor Resco de Dios, profesor de Incendios y Cambio Global en la Universidad de Lleida con los fuegos actuales entramos en una nueva realidad: "Son incendios casi imposibles de apagar y que pueden arder durante más de una semana" resultado de masas forestales continuas, sin gestión o abandonadas, y sin apenas disrupción por campos agrícolas.
En 2022 en España, una de las zonas de Europa más proclive al riesgo de sufrirlos, el fuego arrasó 268.000 hectáreas de monte, más de tres veces la superficie media quemada en los diez últimos años, cifra que da una idea de la creciente virulencia, frecuencia y severidad de los incendios, según datos del Ministerio de Transición Ecológica.
El experto ha hecho hincapié en la necesidad de un cambio de la política forestal, quizá ya no para este año, pero sí de cara al futuro, para adaptarla a la realidad que nos imponen el cambio climático y los incendios, y tratar de conseguir que el problema de los megaincendios en 2024 sea menos grave. Más que lo que ocurra este verano en sí, "lo importante es la tendencia en la que estamos imbuidos", y que ha propiciado que en los últimos 6-7 años, y aunque es poco tiempo, un ascenso considerable de la superficie quemada, porque ahora los incendios queman con mayor intensidad.
"El hecho de que esta campaña, por ejemplo, se queme poco, no sería una buena noticia, lo que no se ha quemado este año acabará al año que viene", ha lamentado el profesor. Resco ha abogado por una política forestal multifuncional, centrada en los incendios y en las personas, sin olvidar cómo generar y mantener paisajes seguros, resistentes al cambio climático y a los incendios, que almacenan carbono, protegen de la erosión y albergan biodiversidad, en un contexto de emergencia climática. de los montes, para mitigar la intensidad de la llamas, porque la clave está en la gestión del bosque circundante.