Los toros de Murteira Grave aportaron lo que echamos tanto de menos: un toro bravo. No se caían, se emplearon en las varas a excepción del segundo, complicando mucho los tercios de banderillas: Cándido Ruiz fue corneado al poner el primer par y ya no salió al ruedo. Los diestros dispuestos a demostrar su valía y saber. Lamentable la actuación de la presidenta que no concedió el segundo trofeo a Colombo. Espero que se guarde el segundo pañuelo como recuerdo de su arbitrariedad.
Aunque sin trofeos, David de Miranda tuvo una tarde importante: decidido, sin hacer morisquetas a ninguno de su lote, toreo encontrando los pases buenos a los morlacos con genio. Remató el galleo de Mafioso (1º 8/18) con una media a pies juntos. El toro iba bajando la testuz y Miranda comenzó con pocos tanteos, seguro de sí mismo cuajando tandas desde el primer pase. Al alargar tanto la faena, un mal de nuestros tiempos, el toro se rebela contra tanta disciplina que le impuso el diestro. Las manoletinas al toro apurado y una estocada atravesada. Un aviso. Aplausos en el arrastre y una ovación para el matador. Esperanza (4º 8/18) era un tipo de imponente trapío, mas con muchos entresijos por descubrir. Al pelear en la vara, decidió quitarse el palo sin necesidad del capote. David de Miranda lo embarca por estatuarios y pases cambiados de gran riesgo. Sujeto el toro, la faena aseada por ambos manos y rematada a un toro que tendía a entrampillar al diestro. Para remediar un bajonazo, Miranda optó por un metisaca y una estocada algo trasera. Aplauso al arrastre.
Jesús Enrique Colombo no cabía en La Bombonera por sus ganas de triunfar: dos tercios de banderillas, dos faenas …y dos estocadas a volapié (no al paso de banderillas). Aunque Cumplidor (2º 9/18) le rasgó el capote nada más salir, le perdonó su mansedumbre en varas y a fuerza hizo que el morlaco también luciese tanto con el quite como las banderillas. Todo tiene su precio: el bicho, andaba con toda su fuerza, le proporcionó un golpe cuando el torero le puso un par en los terrenos comprometidos. Los primeros toques de la flámula sometieron al oponente y un vistoso molinete le dejó parado. La segunda tanda demuestra las dificultades que el diestro había de vencer: Colombo se ajusta al temperamento del bicho que ya no alcanza a arrugarle la muleta. La estocada del volapié auténtico, aunque un poco delantera. Una oreja. Vinagre (5º 2/19) tenía malas uvas al salir: huía de todo lo que se le ponía por delante. El toro pone en peligro a un banderillero, pero Colombo le mete en el cesto. Otro quite bello por sorprendente y por la maestría: zapopinas abrochadas por una serpentina. El público se entregó a Colombo lanzando sombreros al ruedo. El torero aprovechó uno para ponerselo al burel al clavar el tercer par. Un brindis a una peña de jóvenes. Pocas veces se ven faenas de dominio con una contrapartida estética y sin temeridades de por medio. El comienzo por abajo, rodilla en tierra, fue clave: el toro con ritmo, los muletazos sin una arruga y el diestro como el eje de la obra. Al natural el astado iba más parado, le incitó con uno invertido seguido por uno de pecho y un desplante en el mismísimo hocico. Un estoconazo. Vinagre se muere como un toro bravo. Una petición de dos orejas atendida a medias.
Ángel Téllez no logró adaptar su estilo a las embestidas de sus contrarios y, además, la suerte suprema sigue siendo su punto débil. Ardiente (3º 8/18) recibió aplausos al salir de los chiqueros. Marcial Rodríguez aguantó el empuje del astado que estuvo a punto de desestribarle. Téllez hace un quite por chicuelinas. Con la muleta en la mano, desacierta con los primeros pases y el toro se amohína. No fue posible una obra conjunta: los protagonistas no congeniaron ni se entendieron. El diestro, con su firmeza, consigue una serie de naturales y remata con manoletinas. Alcántara (6º 12/18), entipado “murteira”, se comportó con el jinete, pero impuso su voluntad a la gente de a pie. Ángel Téllez hace una faena en dos tiempos: las tandas de la segunda mitad fueron mejores por la ligazón y profundidad. Cuando el toro iba embebido en la muleta, se produjo un desarme, una serie a pies juntos y una estocada baja.