Las temperaturas extremas facilitan la propagación del fuego. Todavía se recuerda el terrible balance de 2022: el peor año en casi tres décadas.
España vuelve a sufrir las consecuencias del fuego en sus montes y bosques. A pesar de haber vivido un mes de julio de menor impacto relativo de los incendios, la entrada de agosto ha supuesto un cambio en la dinámica que ha devuelto la preocupación a las autoridades y la población. Con todo, según el informe de incendios forestales del Ministerio de Transición Ecológica (Miteco), la superficie forestal quemada en España entre el 1 de enero y el 23 de julio de 2023 es de 62.794,64 hectáreas, menos de la mitad que el año pasado, cuando hasta ese día se habían quemado 134.825,62 hectáreas. Un dato para la esperanza que, sin embargo, está por encima de la media de la década -situada en 45.076 hectáreas-, algo que se debe en parte a la gravedad de los incendios que el país sufrió durante los cinco primeros meses de 2023.
Los expertos señalan que las abundantes lluvias que trajo el final de la primavera han supuesto un alivio para los bosques españoles y han facilitado "que la cantidad de combustible fino -material vegetal caído y seco de los bosques- sea mucho menor", aunque, de igual modo, avisan del efecto que puede tener en este mes las temperaturas extremas que anuncian la ola de calor más potente del año para esta semana próxima. Ante la subida de temperaturas que se volverá a experimentar a partir de final de semana y la situación de abandono rural de los bosques españoles, los expertos auguran complicaciones relativas al fuego.
Según la interpretación de los analistas meteorológicos, uno de los problemas de la mayor virulencia de las llamas que podría desatarse en lo que queda de agosto en los bosques españoles residen en que los incendios también pueden generar sus propias condiciones meteorológicas. En concreto, los fuegos de sexta generación producen pirocúmulos y sus propias corrientes de viento, hecho que puede facilitar la virulencia de las llamas y su expansión. Contra estas condiciones están combatiendo los bomberos en el incendio de Portbou (Gerona). Allí el fuego ha calcinado más de 500 hectáreas y desde esta madrugada se ha conseguido estabilizar y controlar las llamas.
La influencia del calor extremo en el aumento de incendios
En la interpretación de Martín Perea, doctor por las universidades de Córdoba y Sevilla y director del máster en Energías renovables de la Universidad Europea, las actuales condiciones de calor extremo provocan que los incendios "se autoalimenten y suelan ser multiplicativos": por ejemplo, las tormentas eléctricas no sólo contribuyen al fuego sino que ayudan a reproducirlo en zonas más alejadas de la afectada en un primer momento. El problema, además, "se está autoagravando" debido al dióxido de carbono que se desprende en los incendios y que "provoca que se acentúe el efecto invernadero".
España se ha 'librado' de los terribles incendios que han asolado una parte de la región mediterránea europea en las últimas semanas. En esos territorios las olas de calor han jugado un papel decisivo en la alimentación de las llamas. Italia y Grecia son los dos países del sur de Europa más afectados por las llamas, sobre todo en los días finales de julio. Así, la isla italiana de Sicilia ha registrado más de 300 incendios arropados por temperaturas por encima de los 45 grados que han calcinado cerca de un millar de hectáreas y dejan daños materiales millonarios en la zona de Messina y de Palermo.
La Organización Meteorológica Mundial ha asegurado que el mes de julio ha sido el más caluroso, a nivel global, "desde que se tienen registros" con una temperatura media que, afirma, ha alcanzado los 16,95 grados centígrados superando así los 16,63 alcanzados en 2019. A este problema creciente también se ha referido la Agencia Europa Espacial (ESA), que monitoriza los incendios y su evolución a través del satélite Sentilel 3-A. En su informe, a través del Sistema Europeo de Información sobre Incendios Forestales (EFFIS, por sus siglas en inglés), resalta que "los científicos han alertado que los incendios forestales cada vez son más frecuentes y más extensos". "El incremento de las temperaturas globales y la mayor frecuencia de fenómenos meteorológicos extremos han provocado un aumento del número de incendios forestales que calcinan rápidamente extensas zonas de vegetación y terrenos boscosos", afirma.
La ola de calor más potente del año
Desde el EFFIS se explica que España sigue siendo el país europeo más afectado por los incendios en lo que va de año (más de 73.500 hectáreas quemadas), a pesar de las complicaciones mencionadas en Italia y Grecia. El motivo es que la temporada de incendios se adelantó y en marzo se declararon los incendios más graves de lo que llevamos de 2023. En ese mes se registraron 13 incendios grandes en Asturias, Cáceres, Tenerife, Castellón y Lugo. Y el temor a que los bosques españoles se contagien de la amenaza que ha afectado a otras naciones mediterráneas es real.
En agosto, a pesar de la bajada de temperaturas vivida, ya se han registrado fuegos reseñables en el Parque Nacional de la La Caldera de Taburiente, La Línea de la Concepción y, actualmente, en Portbou (Gerona) y en Bonares (Huelva). Según el mapa de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), el riesgo de incendio es muy alto o extremo en casi toda España, salvo en la zona costera de Galicia, norte de Aragón y centro de Cataluña. Y se espera la ola de calor más extrema del año en los próximos días. La Aemet asegura que el episodio comenzará este lunes y finalizará el viernes 11 de agosto. "Las temperaturas comienzan este domingo a subir. La próxima semana se podrán superar los 40 °C en zonas del norte peninsular y los 42 a 44 °C en el centro y sur", avisa la agencia en sus redes sociales. Habrá noches de más de 25 grados en la mitad sur del país.