www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

TOROS

La crónica taurina de El Imparcial | Íscar: regreso de los toros

La crónica taurina de El Imparcial | Íscar: regreso de los toros
Ampliar
(Foto: Inés Montano)
domingo 06 de agosto de 2023, 10:47h

La terna compuesta por Diego Ventura, Sebastián Castella y Miguel Ángel Perera trenzó el paseíllo en Íscar, una villa fronteriza entre Segovia y Valladolid. Fue el primer festejo después de tres años sin corridas. Los toros para el rejoneador procedían de los Hermanos Serrano y para los de a pie de Buenavista, todos nacidos en el año 2019. La plaza, una destacada obra de ingeniería, albergaba por lo menos cinco mil personas. Sin contar la banda de música que se acercaba a noventa personas. Dado que Íscar tiene 6.302 habitantes, la entrada a este primer festejo del ciclo ha sido considerable. El criterio del público y los trofeos cedidos por la presidencia merecen una mención aparte por su rigor y seriedad. La mayoría de los tercios de banderillas se quedaron reducidos a dos pares.

Los astados que tocaron en suerte a Diego Ventura no regalaron ni una embestida. Las dos faenas fueron un fruto de la doma y del conocimiento del rejoneador. Fiscal (1°) andaba buscando un atajo desde el primer momento. El mero hecho de encelarlo y poner dos buenos rejones de castigo fue un gran mérito. En el tercio de banderillas el toro se hizo el distraído, haciendo trampas para pillar a la montura a traición. Diego Ventura lo apostó todo aceptando el terreno de las tablas, donde el toro apretó. Montando a Lío, ventura desafiaba, porfiaba, mas todo en vano por que el morlaco anhelaba aliviarse y desaparecer del escenario. El rejón de muerte provocó un fuerte derrame. Sin trofeos. Montes (4°) tenía comportamiento de un toro noble. La intervención del capote en el primer tercio fue fundamental: sacó al astado de su estado de modorra, permitiendo dos rejones de castigo y una faena de lucimiento con las banderillas a dos manos y unas cortas puestas muy reunidas. Y la guinda del pastel: las rosas reunidas y clavadas sin perder ni un ápice del tiempo. Dos orejas y la Puerta Grade.

Sebastián Castella anduvo con estilo y decisión. Desplegó un toreo impecable de cara a las exigencias formales, pero algo desajustado a las cualidades de sus oponentes. Gorgorito (2°) fue saludado por verónicas, abrochadas con una media y seguidas por un quite por chicuelinas. Al toro le desagradaron los rehiletes: se dolió mucho. Castella realizó una faena completa a ambas manos y sobreponiéndose al mal estilo del burel que iba cabeceando. Las últimas tandas fueron las más cuajadas y con adornos, pero todas de mano derecha, al natural fue un peligro. El cierre trillado por manoletinas y una estocada desprendida. Una oreja. Asustado (5°) fue sustituido enseguida por su falta de fuerza: todos los tendidos lo pidieron de manera unánime. Salió el sobrero, tampoco sobrado de ímpetu, pero aguantó una fuerte vara y se empleó en el caballo. José Chacón se desmonteró por los pares puestos. Castella con la franela en la mano, no se ajustó a las cualidades del contrario, sino impuso el ritmo y las alturas. Así el conjunto resultó espectacular, pero el toro muy castigado desarrolló el sentido, incrementando mucho el riesgo para el diestro. Un fuerte macheteo y una estocada de aceptable colocación, pero de ejecución muy mejorable: el diestro se colocó fuera de cacho. El descabello defectuoso.

Miguel Ángel Perera salió por la Puerta Grande. No cortó los trofeos con su primero, Hervidor (3°), un toro de bellas hechuras, que hacía todo lo posible para pillar al diestro desprevenido. Rápido, se volvía sin dejar un instante para colocarse. Las tandas finales fueron cuajadas de pases limpios y de buen trazo. A Orejudo (6°) no le agrado el aspecto de la plaza: iba buscando la salida desesperadamente. Se llevó la vara de la tarde: fuerte, recargada y rectificada que costó al picador una buena silba. Curro Javier apostó fuerte: puso un par de rehiletes exponiéndose al máximo. Una ovación. Miguel Ángel Perera mantuvo al toro en el centro de la plaza, aunque éste se esforzaba en irse como fuera. Perera, finalmente, le dejó refugiarse en las tablas, donde le hizo varias tandas cerradas por luquesinas. Una estocada entera y dos trofeos.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (3)    No(0)

+
0 comentarios