El presidente del Gobierno y secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, ha hecho un nuevo anuncio para contentar a los partidos secesionistas y nacionalistas de los que depende su posible investidura. En caso de ser reelegido, al frente del Gobierno, aprovechará la presidencia de España en la Unión Europea para promocionar las lenguas cooficiales, ha dicho.
En su primer discurso ante los diputados y senadores elegidos el pasado 23 de julio, Sánchez ha alabado la “diversidad” lingüística en España y se ha comprometido a llevarla tanto al Congreso de los Diputados como a las instituciones europeas.
Todo ello, mientras prosiguen unas tortuosas negociaciones con el partido de Carles Puigdemont, Junts, del que depende la legislatura. El propio líder fugado de la Justicia española ha despreciado las “promesas” de los “partidos españoles” que “ni nos calientan ni enfrían” y ha asegurado que lo que quieren son “hecho comprobables” para dar su voto a los socialistas.
Pese al desprecio de Puigdemont, pieza clave, Sánchez se ha dado por ganador de unas elecciones que dejaron un puzle muy difícil de resolver tanto para el bloque de izquierda, nacionalistas y separatistas, como para el de la derecha.
“El proyecto derogatorio fracasó”, ha dicho Sánchez, que considera que el Partido Popular fue “víctima de su propia propaganda”.
Por ello, ha acusado al PP de presionar al Jefe del Estado, con sus "cábalas mágicas" para obtener una mayoría de investidura.
Por eso, ha anunciado que va a pedir la confianza del Parlamento para conformar un Gobierno progresista.