Dispuso En-Nesyri de hasta tres manos a mano con el portero, pero falló. Los andaluces apretaron y resistieron ante el favorito (1-1). Cayeron en la tanda de penaltis.
Volvió el Sevilla este miércoles al estadio Georgios Karaiskakis de El Pireo, Grecia. Allí, en 1995, vivió una de sus primeras noches de gloria continentales: Davor Suker le dio, con un gol de falta, la clasificación a los octavos de final de la Copa UEFA. Mucho ha llovido desde entonces y bien lo saben los sevillistas. El club ha crecido tanto que sólo en este siglo ha conquistado ocho títulos europeos, cinco en la última década. Por eso su pedigrí en la Supercopa de Europa jugada ante el Manchester City es muy diferente al de aquel camarín en el que 'Monchi' era portero suplente. Y lo ha demostrado con una derrota que sólo ha entregado en la tanda de penaltis. Después de firmar un rendimiento repleto de dignidad.
"Si hay un momento en el que se les puede hacer daño es en estos inicios de la temporada, en los que ninguno está aún al cien por cien", aseguró José Luis Mendilíbar en la previa. El técnico vasco las ha visto de todos los colores y sabe bien lo que dice. Y por qué lo dice. No obstante, su cargo como timonel del Sánchez Pizjuán le vio salvar al equipo del descenso antes de reconquistar la Europa League. Se esperaba de su escuadrón que replegara y buscara la contra. No en vano, tenían delante al dueño y señor de la posesión y del juego de ataque. Pues bien, salieron al verde desplegando presiones abrasivas, con valentía, que sorprendieron a los ingleses. Y esa maniobra más propia del fútbol británico se cobró una víctima y media.
El jugador que hincó la rodilla fue Manuel Akanji... por culpa de su entrenador. Pep Guardiola se ha ganado la fama -con todo merecimiento- de dar demasiadas vueltas a los partidos y a sus equipos. Es un fanático del cambio, de la evolución a partir de los matices. Por eso se le ocurrió el pasado curso colocar a unos de sus centrales, John Stones, como mediocentro. Al lado de Rodri. En este evento ocupó ese rol Akanji y al central suizo se le vieron las costuras a las primeras de cambio. Dubitativo con la pelota, las emboscadas españolas le torturaron hasta que, mediada la segunda mitad, su técnico le ordenó volver a la zaga. No tuvo su mejor día Guardiola en lo que a táctica se refiere. Su esquema se rompió con frecuencia y no le valió otra derrota en una final -tras la de la Community Shield, contra el Arsenal, que le arrebató la idea del 'sextete'- por poco.

Los galones del Sevilla
Apostó por dar la titularidad a Josko Gvardiol, el central por el que ha pagado este verano 90 millones de euros. Pero le colocó como lateral zurdo, un puesto en el que se reducen sus virtudes en el cierre y la creación. Además le costó mucho a Pep, como es normal, suplir a los lesionados Kevin De Bruyne y Bernardo Silva. Ellos son los que, con su clase, movilidad e inteligencia, desequilibran las zagas rivales. Y si fallaban estas armas disponía de Ilkay Gündogan o de Riyad Mahrez. Ambos han abandonado Mánchester y han dejado un agujero notable en el engranaje. No le queda otra al entrenador catalán que idear probaturas y eso es lo que hizo, con Kovacic en la medular, Phil Foden en la mediapunta y el canterano Cole Palmer en la derecha. Se las tuvo tiesas el líder de la Inglaterra campeona del Europeo Sub-21 con un hueso resabiado como Acuña. El argentino le ganó la partida hasta el descanso.
Avisó rápido el Sevilla del escenario en el que se desarrollaría el partido, pues en el minuto 2 robaron arriba y Lamela chutó cruzado. No podía fallar en la vigilancia y activación tras pérdida el City. Y, claro, la retaguardia sevillana necesitaba rendir en plenitud para frenar el fluir ofensivo británico. De hecho Bounou se desperezó con celeridad al repeler un zurdazo de Palmer y sacar, rebosante de reflejos, un testarazo picado de Aké -minuto 8-. También se estiró bien para desviar un derechazo desde el pico del área de Grealish -minuto 17-. Aun así, no se registró vendaval inglés alguno. El tremendo favoritismo del City no se reflejó en el campo a lo largo de la primera parte, más allá de una posesión isleña del 72%. Es más, en el minuto 25 Youssef En-Nesyri batió a Ederson. Acuña se filtró en transición y emitió un centro quirúrgico que el atacante marroquí tradujo en el 0-1, con un salto imperial y un cabezazo de manual hacia la cepa del palo. Un golazo imparable.
Sufrió demasiado el campeón de Europa ante las contras andaluzas. Ya en el minuto 31 Lamela casi amplió la brecha, pero su disparo no hizo diana a pesar del sensacional pase de Óliver Torres. El mediocampista entró en lugar de Suso y brilló. Fue el comandante en la distribución sevillista, hasta que le llegó la gasolina. Y se marchó el sistema de Mendilíbar a vestuarios con una comodidad inesperada. Exhibieron su mejor versión defensiva, con orden, ayudas en los costados de los centrocampistas a los laterales y dos nombres propios: Loïc Badé y Jesús Navas. El primero explicó por qué el club ha pagado 12 millones de euros por él secando a Haaland, palabras mayores; y la actuación del capitán, a sus 37 años, es de esas que emocionan. Echó el candado atrás -frente a Grealish y ayudando para cerrar al goleador noruego, casi nada- y generó arriba.

El drama de En-Nesyri
No le gustó nada su equipo a Guardiola y varió algunas de las posiciones de sus pupilos en la reanudación. Gvardiol fluctuó hacia el interior y Foden se pegó a Grealish. Esas modificaciones sumaron mucho para el colectivo, pero se le debió olvidar la situación de Akanji, que todavía naufragaría peligrosamente como pivote un rato más. En ese lapso pudo culminar un Sevilla que afrontó el segundo acto con más intensidad. Los fuegos artificales prendieron en el minuto 50, cuando Akanji la perdió en la frontal del área rival, Ocampos ganó un balón dividido a Kyle Walker y En-Nesyri se quedó en mano a mano con Ederson. En ese encuadre pudo tocar gloria la delegación andaluza. Falló con un mal chut el marroquí en esa y también tres minutos después, cuando otro fallo de Akanji con la pelota puso en vuelo a Ocampos.
En este segmento también lo probaron Joan Jordán -de falta, minuto 54- y el hiperactivo Ocampos -con un centro-chut que salió por poco, minuto 58-. Disfrutaban los de Nervión ya que casi cada pérdida del City desembocaba en peligro contra la portería de Ederson. En cambio, no concedería más goles el meta brasileño. Bounou no pudo decir lo mismo, pues en el minuto 63, cuando peor lo estaban pasando los ingleses, Rodri dibujó un centro perfecto y Palmer, en el segundo palo, cabeceó a gol por alto. Eso sí, no acusó el golpe el bloque andaluz, ni mucho menos. En esta noche sólo le faltó puntería. Todo lo demás lo completó como lo hace la élite del fútbol internacional. En el minuto 65 En-Nesyri desperdició otro cara a cara con el arquero, esta vez tras un error de cálculo de Walker que precipitó la enésima asistencia dorada de Ocampos. El marroquí pasó del paraíso al infierno en El Pireo.
A partir de ahí mutó el Sevilla a su perfil más conservador. Se encerró, seguro de su capacidad defensiva. Y llegó a la orilla, con despejes 'in extremis' de Badé, Gudlej y Joan Jordán (nadie se acordó de las lesiones de los zagueros titulares, Marcao y Nianzou-. Todos ellos se multiplicaron para aplacar la lluvia de centros laterales que les cayó en el desenlace, en el pronosticado asedio 'Citizen' que dirigió, magistralmente, Rodri. El cerebro español autografió otra clase magistral en el eje. Ya pocos dudan de su primacía en el planeta. Grealish, Palmer y Aké conectaron remates que exigieron a Bounou, pero el portero se mantuvo firme y sólido. La más difícil le llegó en el minuto 91, cuando sacó bajo palos un cabezazo del zaguero neerlandés. Se aseguró el marroquí de conducir la resolución a la tanda de penaltis y ahí no lució ningún portero. Once aciertos acumularon los lanzadores hasta que Gudelj estrelló en el larguero su intento. Para que el City estrene su palmarés en esta competición y a los sevillistas se les vuelva a atragantar. Son ya seis finales de Supercopa europea perdidas de forma consecutiva -la única victoria fue en 2006, ante el Barcelona-. Y a cada cual más dramática.
Apoyo título
1- Manchester City: Ederson; Gvardiol, Nathan Aké, Akanji, Kyle Walker; Rodri, Kovacic, Foden, Palmer (Julián Álvarez, min. 85), Grealish; y Haaland.
1- Sevilla: Bounou; Acuña, Gudelj, Badé, Jesús Navas (Montiel, min. 83); Rakitic, Joan Jordán, Óliver Torres (Juanlu, min. 74); Lamela (Suso, min. 92), Ocampos y En-Nesyri (Rafa Mir, min. 92).
Goles: 0-1, min. 25: En-Nesyri; 1-1, min. 63: Palmer.
Penaltis: 2-1: Haaland marca; 2-2: Ocampos marca; 3-2: Julián Álvarez marca; 3-3: Rafa Mir marca; 4-3: Kovacic marca; 4-4: Rakitic marca; 5-4: Grealish marca; 5-5: Montiel marca; 6-5: Kyle Walker marca; 6-5: Gudelj falla.
Árbitro: François Letexier (Francia). Amonestó a Badé, Lamela y a Juanlu.
Incidencias: partido correspondiente a la final de la Supercopa de Europa, disputado en el estadio Georgios Karaiskakis (El Pireo, Grecia).