informe de pricewaterhousecoopers
Las farmacéuticas aumentarán la eficacia de su inversión en I+D
lunes 27 de octubre de 2008, 17:06h
Para el año 2020 los procesos de I+D de las compañías farmacéuticas se podrán reducir en dos terceras partes, las tasas de éxito podrán aumentar enormemente, y los costes de ensayos clínicos podrían reducirse sustancialmente, de acuerdo con el informe publicado por PricewaterhouseCoopers, titulado Pharma 2020: Virtual I+D, which path will you take? Las nuevas tecnologías permitirán una mayor comprensión de la biología de la enfermedad y la predicción por parte de los investigadores de los efectos de los nuevos medicamentos antes de ser utilizados en los seres humanos a través del desarrollo del denominado "hombre virtual". Ello unido a los cambios en curso tanto en el marco regulatorio como en el entorno socio-político, permitirá al sector farmacéutico resolver uno de los problemas fundamentales que necesita ser afrontado en la próxima década.
Como ya se indicaba en el informe anterior de PricewaterhouseCoopers -Pharma 2020:The Vision-, el sector farmacéutico se encuentra en un punto crucial en su evolución, en particular en relación con los procesos de I + D. Las patentes de muchos de los medicamentos lanzados en la década de los noventa expirarán en los próximos años, dejando al sector muy expuesto al impacto que ello supondrá en sus ventas y sólo cuatro de las diez principales compañías farmacéuticas tienen suficientes productos en sus pipelines para cubrir la caída de ingresos inminente.
Para Josep Solé, socio responsable del sector farmacéutico de PricewaterhouseCoopers, "la caída de la productividad en la obtención de nuevos fármacos no puede ser resuelta sólo mediante mejoras incrementales en los procesos de I+D. El déficit comercial resultante en el sector farmacéutico tiene enormes implicaciones para la industria, los gobiernos y la sociedad en su conjunto. Para permanecer a la vanguardia de la investigación médica, ayudar a los pacientes a tener vidas más saludables y conseguir los esperados retornos para los accionistas, el sector necesita conseguir procesos que permitan poner en el mercado nuevas moléculas de una forma mucho más rápida y predictiva de sus efectos antes de su utilización por los seres humanos. Como sociedad tenemos que reconocer que no podemos permitirnos el lujo de ahogar y no dar el adecuado retorno a las inversiones realizadas por la industria farmacéutica en I+D; una preocupación que debe estar en primer lugar en la agenda socio-política. Tenemos que afrontar la cuestión de que si el sector farmacéutico ya no es financieramente capaz de ello, hay que preguntarse quién producirá los medicamentos del futuro."
Hombre virtual
Según el informe, el denominado "hombre virtual" podría desarrollarse a partir de la configuración adecuada para estos procesos de I+D de las tecnologías existentes, integrándolas a través de nuevas formas. Modelos virtuales del corazón, de otros órganos, sistemas celulares y de arquitectura muscular y del esqueleto ya están siendo desarrollados por investigadores de todo el mundo. Estas tecnologías pueden ser utilizadas para simular los efectos fisiológicos de la interacción de fármacos específicos y así poder determinar cuáles influyen en el curso de una enfermedad. Algunas empresas que utilizan la tecnología para simular procesos virtuales han reducido los ensayos clínicos en un 40% y en dos tercios el número de pacientes requeridos.
Las moléculas diseñadas virtualmente tendrán que ser probadas en seres humanos reales. Sin embargo, a la vez que se está desarrollando una imagen completa de la biología humana y cada vez se están obteniendo biomarcadores más fiables para la identificación y seguimiento de las enfermedades, las empresas farmacéuticas serán capaces de optimizar el diseño de sus ensayos y minimizar el número de pacientes en los cuales los nuevos medicamentos tienen que probarse. De este modo, se desarrollarán tratamientos que serán mejor valorados por los pacientes, por las administraciones sanitarias financiadoras de los sistemas de salud y por las propias compañías.