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RUBIALES, TARJETA ROJA, PERO NO DIMITE

viernes 25 de agosto de 2023, 11:40h
Actualizado el: 25 de agosto de 2023, 12:38h
No seré yo el que haga leña del árbol caído. Nunca lo he hecho. El maestro Luis Calvo, el inolvidado...

No seré yo el que haga leña del árbol caído. Nunca lo he hecho. El maestro Luis Calvo, el inolvidado Luis Calvo me alertó, siendo yo todavía adolescente: “Es de mal estilo zurrar al caído. Un periodista serio nunca debe perder el equilibrio”.

Me parece claro que Luis Rubiales tendrá, junto a los defectos, virtudes resaltables. Me dicen que es trabajador y buen gestor. Tal vez sea así. A muchos les parece un hombre vulgar. Se le subió el cargo a la cabeza. El clásico mediocre al que le viene grande un puesto relevante. Ha derrochado en él, ordinariez y mala educación, insultos incesantes y otros muchos dislates. Un periodista tan serio como Esteban Urreiztieta, tras una larga investigación denunció los negocietes perpetrados por el presidente de la RFEF y el jugador Gerardo Piqué. Porque no le cantaba la palinodia, destituyó a Julen Lopetegui, entrenador solvente y eficaz que colisionó con el orgullo desmedido de Luis Rubiales. La sandez de eliminar a un gran seleccionador dos días antes de que comenzara el Mundial de Rusia, la pagó el fútbol español. José María Olmo desveló en El Confidencial, la trama interna de las maniobras de Rubiales y Piqué. Algo olía a podrido en la relación de los dos hombres. Y no es que el presidente estuviera mal pagado. Ganaba 600.000 euros al año, casa y suculentos porcentajes de los ingresos de la Federación.

Intolerable, en fin, a todo punto el gesto machista de besar en la boca a una jugadora de la selección nacional. Inadmisibles los procaces ademanes en la tribuna delante de personalidades de máximo relieve y, sobre todo, junto a una adolescente menor de edad, la Infanta Sofía. A Luis Rubiales le han sacado tarjeta roja pero ha decidido no dimitir.

Los sectores sociales más varios, los partidos políticos más diferentes, los medios de comunicación de todos los colores, han acorralado a Luis Rubiales. La sociedad española, a pesar del azote de la relatividad, sigue viva y es capaz de reaccionar de forma certera cuando se producen escándalos como el que ha liquidado a un pobre hombre que nunca debió escalar la presidencia del fútbol. El deporte rey en España se ha convertido hace ya muchos años en un fenómeno social, estudiado desde la altura intelectual por Fernando Lázaro Carreter, director inolvidable de la Real Academia Española.