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CIUDAD REAL

Daimiel: los Victorinos imponen la seriedad

Daimiel: los Victorinos imponen la seriedad
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(Foto: Efe)
domingo 03 de septiembre de 2023, 09:42h

El coso de Daimiel hoy se presume de torista y entendido. Llenos los tendidos de sombra. La presencia de las reses de Victorino Martín es una garantía de la seriedad y de la exigencia. Por algo estos toros se lidian por tercer año consecutivo en esta plaza. La terna fue ovacionada. Los toros fueron de varias edades, pero bien puestos de tipo y con genio: lucharon con los varilargueros y ninguno abrió la boca ni con el estoque entre las péndolas.

Boliviano (1º 12/18) salió dejando al público boquiabierto porque era bizco de 180º. Es decir el derecho apuntaba arriba y otro abajo. Apretó a Rafaelillo con la capa, obligándole a tomar el olivo, pero después del susto se llevaron bien: la fijeza y la nobleza del ejemplar fueron extraordinarios. El astado dio a la faena profundidad, ligazón y su parte de peligro. El espada aguanto los parones y las miradas, saliendo airoso de los aprietos. El toro agarró una estocada perpendicular. Ovacionado por morir de pie como los bravos. Una oreja. Rafaelillo se puso a la defensiva frente a Garañüelo (4º 1/19), que andaba astillando los burladeros. El bicho andaba auscultando el ambiente, se dejó poner buenos pares, pero no era nada fácil: reservón, buscaba al diestro sin más. Rafaelillo enhebraba las tandas de derechazos, esquivando los peligros y agarrando los pitones. Metió el estoque entero que resultó algo bajo. Una oreja.

Curro Díaz lanceó a Correcalles (2º 12/18), un cornicorto con temperamento, con cierta timidez. Curro, siempre con compostura, hace la faena en los medios, ligando con la mano baja, y ciñéndose por ambos pitones. Dio unos pases de compás cerrado y resolvió un desarme con garbo. La estocada tumbó al toro sin puntilla. Dos orejas. Bolsisto (5º 12/18), astifino y despierto, protagonizó un saludo capotero jaleado por los tendidos a pesar del diluvio. Complicó la labor de los banderilleros, pero se ablandó frente a la franela: perdía las manos, lo que no impidió a Curro Díaz rematar la obra silueteando los naturales. La ejecución de la suerte suprema le dio la oportunidad de pasear otras dos orejas.

Si Sergio Serrano tuviera la misma destreza con los aceros, bien podría haber disfrutado de la Puerta Grande. El público fue benévolo, pero sus actuaciones no tuvieron el remate con la espada. Cobradiezmos (3º 3/19) evocaba el recuerdo del toro indultado en Sevilla, pero poco más. Escarbaba mucho en todos los tercios, embistiendo con profundidad las primeras series. Lo más memorable fueron los pases de pecho y una serie al natural. A partir de aquí el toro se lo pensaba y desarmaba. Sonó un aviso. Místico (6º 12/17) fue aplaudido por el trapío y Sergio Serrano fue jaleado por los lances. Los rehiletes se complicaron y la faena necesitó la máxima atención del diestro: el toro buscaba y recortaba las distancias, creciéndose con cada pase. Una obra de importancia, quedó sin rubrica.

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