El actual campeón continúa a dos puntos del líder gracias a su tercera victoria consecutiva, la segunda como visitante. Lewandowski, de nuevo decisivo.
Con sufrimiento, el Barcelona sigue la estela del Real Madrid tras ganar a Osasuna en Pamplona por 1-2 para continuar a dos puntos del líder de LaLiga.
Lejos de su mejor versión, el equipo de Xavi Hernández encadenó su tercer triunfo consecutivo, el segundo a domicilio, con una trabajada victoria con la que suma 10 puntos y en la que Robert Lewandowski anotó el decisivo tanto por segundo encuentro seguido.
Koundé adelanta al Barcelona en la última jugada del primer tiempo
El Barça, tras ser protagonista en el último día del mercado de fichajes y con nueva camiseta, dio su primer aviso en el primer minuto de juego. De Jong inició la jugada con un pase a la espalda de Juan Cruz que prolongó Gündogan al corazón del área, Lewandowski no pudo rematar y fue el propio neerlandés que recogió el balón muerto dentro del área chica y su disparó lo rechazó el palo izquierdo de Aitor Fernández.
Con Xavi Hernández de nuevo en el banquillo –cumplió dos encuentros de sanción por su expulsión ante el Getafe-, el elenco azulgrana se hizo con el control del partido. Osasuna defendía en su terreno de juego impidiendo pases claros en la zona de tres cuartos y su rival volcaba sus ataques por el perfil izquierdo con las incursiones de Balde, la única novedad respecto al once inicial que empezó ante el Villarreal.
El actual campeón se apuntó otra llegada peligrosa minutos después. Esta vez, desde la otra banda en un acercamiento con dos disparos, de Yamal en su tercera titularidad consecutiva y Gündogan, que no exigieron al portero local. A un ritmo medio, el conjunto navarro, con un 4-4-2 en labores defensivas, tenía bien cubierto la zona de la frontal del área y amenazaba con sus transiciones rápidas y centros laterales. Arnaiz volvía a poner a prueba a un Sergi Roberto discutido tras su discreto envite en La Cerámica.
La presión alta de Osasuna estuvo cerca de poner en aprietos al cuadro catalán por jugar con fuego en su salida de balón. En un once con numerosos cambios en cuanto al que inició en Bélgica, con jugadores importantes como Chimy Ávila, David García o Torró esperando su oportunidad en el banquillo, el equipo rojillo exhibía una concentración defensiva que frenaba el juego azulgrana.
La escuadra de Arrasate estaba siendo profunda, especialmente por el costado izquierdo. Arnáiz encaraba a Roberto y protagonizó el primer disparo a puerta con un tiro rechazado por Ter Stegen. El Barça replicó con un golpeo central de Lewandowski tras una acción iniciada por Gavi, el jugador blaugrana más joven en llegar a los 100 partidos con el primer equipo.
El vigente subcampeón de Copa lograba desconectar el juego colectivo de su rival y volvió a exigir al arquero alemán tras una jugada coral en la que Aimar Oroz remató en el área pequeña y se encontró con Ter Stegen. Osasuna daba más sensación de peligro cuando superaba el círculo central inclinando sus llegadas por el flanco derecho mientas que el Barcelona seguía con dificultades en su circulación de balón al no encontrar con la continuidad deseada a Lewandowski, con amarilla desde el 32’ en un escenario donde fue expulsado la temporada pasada.
El combinado navarro continuaba sólido en defensa y disputaba la posesión a su adversario. Jugadores como Koundé o De Jong pedían más dinamismo en los desmarques de sus compañeros y fue el central francés, al no ver un pase claro, quien probó fortuna desde la frontal del área con un golpeo centrado repelido por Fernández.
El defensor galo no falló en su siguiente ocasión. Gündogan sumó su segunda asistencia como azulgrana desde el saque de esquina cuyo centro lo prolongó Koundé al fondo de la portería rojilla en la última jugada del primer tiempo. El cuadro local reclamó falta a Pablo Ibáñez en el salto del francés que Ortiz Arias no consideró así.
Lewandowski, decisivo por segundo encuentro seguido
El conjunto de Xavi llevó la iniciativa en el inicio del segundo periodo. Merodeó el área contraria dándolo ritmo a su circulación del cuero. Su sometimiento era más notorio al recuperar rápido el balón y empujar a su oponente a defender en su campo.
El técnico azulgrana renovó su lado derecho con una doble permuta en el 58’: debutaba Cancelo que sustituyó a Sergi Roberto y Yamal dejó su puesto a Ferran Torres. Arrasate replicó con un triple cambio dando entrada a Ávila, Budimir y Barja por Arnáiz, Raúl y Rubén García.
El elenco rojillo ganó más presencia ofensiva superado la primera hora del partido. Sus centros laterales eran despejados por el Barcelona, que encadenó varios minutos en su campo defendiendo su mínima ventaja al perder el control del duelo.
El club catalán procuró bajar la intensidad local a través de posesiones largas. Una idea que le duró pocos minutos a volver a sufrir con los acercamientos locales desde el sector derecho. Ávila recibió en el pico del área y su chut forzado no causó apuros al guardameta germano. El delantero argentino repitió la misma fórmula segundos después y esta vez le valió para empatar el choque merced a un zurdazo imposible para Ter Stegen.
Xavi metió a Joao Félix por Oriol Romeu en busca del 1-2. Arrasate también realizó un cambio al introducir a Nacho Vidal por Areso. El portugués partía desde la banda izquierda en la permuta al 4-3-3. Con ese sistema táctico, el Barça ganó en amplitud y peligro ofensivo. No tardó en causar una ocasión clara al ser vertical en una aproximación que acabó en penalti de Catena a Lewandowski. Tras revisarlo en la pantalla, Ortiz Arias castigó con tarjeta roja al defensa español. El polaco asumió la responsabilidad e hizo el 1-2 engañando al meta español desde los once metros.
El conjunto barcelonés optó por el fútbol control en la recta final para defender el resultado. Movía el balón por todo el campo sin arriesgar y retando a su rival a subir líneas para encontrar espacios. Xavi agotó los cambios y perdió tiempo con sus dos últimos cambios: debutaba Íñigo Martínez y entró Raphinha por Christensen y Lewandowski.
En el añadido de 10 minutos, el Barça supo gestionar su renta con una férrea defensa y tocando el cuero en el terreno de juego local. Durmió el envite y consiguió desconectar a Osasuna, que encadena su tercera derrota consecutiva como local de la temporada, la segunda en LaLiga.