El futbolista brasileño va a estar casi 1.000 días de baja en su carrera deportiva. Su forma física, punto de fricción constante en París.
Thomas Tuchel compareció ante los medios el 21 de noviembre de 2019. Por aquella época era entrenador del PSG y su equipo iba a enfrentar al Lille al día siguiente. En aquella rueda de prensa le preguntaron qué opinaba de la escapada que Neymar hizo a Barcelona para asistir a la Copa Davis organizada por Gerard Piqué. Saltándose la normativa del club por enésima vez. "¿Qué puedo hacer? No soy su padre, no soy la policía, soy su entrenador (...) Está claro que como entrenador, no me gusta en absoluto este viaje", explicó. Eso sí, añadió que "no es el momento de perder la cabeza". Tenía razón, pues aquella temporada los parisinos ganaron cuatro títulos nacionales (Ligue 1, Supercopa francesa, Copa de la Liga y Copa de Francia) y llegaron a la final de la Liga de Campeones.
'Ney' completó su mejor curso como futbolista del PSG. Se aplicó como nunca antes (ni después) en labores defensivas y en pos del colectivo, y el resultado no fue otro que la casi total gloria de la entidad respaldada por Catar. El problema para Nasser Al-Khelaifi y compañía es que este episodio acabó subrayándose casi como una anécdota dentro de los seis años que el talentoso brasileño estuvo en París. En febrero de 2023, justo después de caer frente al Bayern en octavos de final de la máxima competición continental, Kylian Mbappé ofreció luz para completar el retrato de lo que fue la estancia de Neymar en Francia: "Mi vida es jugar este tipo de partidos y lo importante para la vuelta es tener salud. Hay que comer y dormir bien".
"Casi no se entrena"
Esa misma semana se había visto al delantero brasileño cenando en un McDonalds, acompañado por su pandilla de amigos -esa de la que 'The Sun' aseguró que recibía un sueldo para 'desestresar' a su afamado colega-. Diez días antes, 'Ney' había vuelto a las crónicas francesas al saltar a la luz las denuncias contra él que habían presentado sus vecinos por las continuas fiestas, hasta altas horas de la madrugada, que organizaba. A estas alturas quedaba muy lejos la ilusión generada en 2017, cuando decidió abandonar Barcelona. Su imagen cayó de manera estrepitosa por su falta de compromiso y profesionalidad. Una tendencia que iba desde descuidar su forma física -dramáticamente, hasta el punto de estar fuera de ritmo y de chispa- a llegar "al límite de estar borracho" a los entrenamientos, como relataban en 'RMC Sport'.
"Casi no se entrena, llega en un estado lamentable" o "envejece, gana kilos sin parar, no tiene la forma adecuada de vida" son algunas de las informaciones que se han repetido en los últimos años en París. Todo ello, relativo al futbolista con el contrato más alto del equipo, tal y como publicó 'L'Équipe' (el brasileño cobraba casi 50 millones de euros anuales, Lionel Messi percibía 40 millones y Mbappé, 26). Demasiada carga para sostener su reputación en un entorno que dejó de soportar sus privilegios. Unos privilegios que le costaron el puesto de director deportivo a Leonardo, su mayor valedor (y a un buen puñado de valiosos entrenadores). El directivo carioca permitió el estilo de vida nocturno, festivo y descuidado de un futbolista de calidad extraordinaria al que ya le vieron venir en Can Barça. Sus viajes a Brasil, sus escapadas, sus partidas de póker, los cumpleaños de su hermana, los permisos para ampliar sus vacaciones y su escasa implicación con los entrenamientos han terminado por sentenciarle para el fútbol de élite.
Este verano, con sólo 31 años, decidió poner casi el fin a su carrera deportiva al aceptar competir en un descenso abrupto de exigencia. Se marchó a Arabia Saudí y esta semana ha sufrido una rotura del ligamento cruzado anterior y de menisco en la rodilla izquierda, cuando jugaba con la camiseta de Brasil. Esta dolencia le va a tener fuera de los terrenos de juego, si todo va bien, siete meses. Es la enésima lesión que ha aquejado al futbolista coronado, con motivos futbolísticos de pleno derecho, como el heredero de la cima que han ocupado Messi y Cristiano Ronaldo durante décadas. Aunque el tiempo ha definido mejor la dimensión de Neymar, alejándole de ese par de mitos y acercándole a la genialidad coyuntural de Ronaldinho.
Casi 30 lesiones
En total, Neymar va a estar casi 1.000 días de baja. Una barbaridad que si se circunscribe a su etapa en el PSG llega hasta los 746 días en el dique seco. En París jugó 173 partidos en seis años, menos de los 186 encuentros que disputó en los cuatro años que pasó como culé. Se ha perdido casi 200 partidos. Este balance terrible entrega la razón a los directivos azulgranas que decidieron desligarse de la dinámica de este mediapunta excelso pero de discreto compromiso. Da la impresión que hace mucho tiempo que el fútbol dejó de ser la prioridad para 'Ney', si bien las lesiones han representado una verdadera tortura para su motivación. En lo alto de este rosario doloroso está, sin duda, el golpe que le propinó Juan Camilo Zúñiga en la espalda y que le sacó del Mundial de Brasil 2014. Con una lesión en la columna vertebral.
Las lesiones musculares le han perseguido con insistencia especial y la dureza con la que han empleado sus rivales ha rematado el cuadro. Ha sufrido golpes en la cabeza, la espalda, las costillas, el estómago, la cadera... La lista es larga. Pero sus mayores problemas se han concentrado en sus tobillos, en concreto el derecho. Su estilo regateador y eléctrico no le ha ayudado y se ha lesionado ocho veces por dolencias en esa articulación. Un total de 484 días ha estado fuera por lesiones de tobillo, la última en febrero de este año. El PSG decidió operarle los ligamentos para tratar de evitar una nueva recaída y ahora va a tener que pasar otra vez por el quirófano, por la grave lesión de rodilla padecida en Uruguay. "Sé que soy fuerte pero en esta ocasión voy a necesitar aún más de los míos. No es fácil pasar por una lesión y una cirugía, pero imaginen lo que es pasar por todo eso de nuevo cuatro meses después de haberme recuperado", ha escrito en sus redes sociales.
La ingle y los muslos también le han dado dificultades. "Es un momento muy triste, el peor", ha declarado la estrella del Al-Hilal saudí. Lo cierto es que no ha disfrutado de suerte en su trayectoria, más aún en esta última década. Cabe entonces preguntar si su falta de intensidad en los entrenamientos ha podido desembocar en casi 30 lesiones distintas desde que llegó a Europa en 2013. El fortalecimiento trabajoso de las articulaciones, los músculos y los ligamentos resulta fundamental en la prevención de lesiones de un deportista profesional y no está del todo claro que Neymar se lo haya tomado con seriedad. Como tampoco deja de ser curioso que en el mes del carnaval brasileño sólo ha estado disponible físicamente para jugar en su club en 2015, 2017 y 2022. En el resto de temporadas, entre febrero y marzo no ha estado disponible por estar aquejado de alguna dolencia. La cruda realidad que ha mermado a un seguro Balón de Oro.