El equipo de Guardiola vence al Brighton de Ansu Fati por 2-1 y el de Luis Enrique 3-0.
Sin la contundencia que le presentó un encuentro aparentemente sentenciado en veinte minutos, regulando esfuerzos por momentos en semana de
Champions League tras parón y despertado de golpe con el aviso de Ansu Fati, el
Manchester City salió de su bache con un triunfo frente al Brighton que no despeja sus dudas recientes.
Regresó Rodri al mando del City tras una ausencia por sanción que plasmó su importancia vital para el equipo de Pep Guardiola. La eliminación de la Copa de la Liga se sumó a dos derrotas consecutivas en la Premier. Un bache del que estaba obligado a salir ante el Brighton, si no quería adentrarse en una crisis.
Lo logró gracias a una primera mitad de superioridad. Con un crecimiento sin freno de Doku, encarador nato, brillante en el uno contra uno e inventor de acciones de peligro. Ha relegado a Grealish al banquillo, adueñándose de una banda izquierda desde donde se desequilibró el duelo.
El belga se jugó la primera, recortando hacia dentro y buscando la escuadra. Y regaló la segunda. Se marchó en velocidad de Gross, partiendo pegado a la cal, apurando hasta línea de fondo y poniendo la asistencia con pase atrás a la zurda de Julián Álvarez. El remate en semifallo fue imparable. El sustituto de Kevin De Bruyne sigue de dulce.
Viento a favor del City en siete minutos con un duro castigo a la valentía inicial del Brighton, que encontró en el japonés Mitoma su gran referente ofensivo. Hizo diabluras en área rival y su disparo lo sacó por bajo Ortega Moreno, titular por la rotación de Guardiola en la portería con descanso a Ederson.
Y más aún a favor por la primera lesión de las dos que sufrió De Zerbi en el partido. La muscular de Welbeck que provocó las dudas en su equipo. Tardó segundos en aprovecharla Erling Halaand para silenciar con un gran gol a los osados que criticaron su ausencia de pegada en las últimas citas.
Castigó el error de Baleba en el inicio de jugada, superado por el partido, con presión del City con robo en zona alta, balón a Haaland con espacio y latigazo de zurda desde la frontal ajustado al poste.
No se había llegado al ecuador del primer acto y el City se sintió tan superior que cometió el error de levantar el pie. A lo suyo seguía Doku, que repitió acción. Recorte hacia dentro y derechazo buscando la escuadra, con el mismo resultado que al inicio de partido.
Parecía inofensivo el Brighton hasta que los retoques de su técnico dieron resultado. Tardó más de lo debido en meterse en el partido para los merecimientos que lideró Mitoma. Un mal inicio de jugada con pérdida del portero la perdonó Gross a los 52 minutos, lento para definir con todo a favor, encimado por Rodri en una acción defensiva clave para que su disparo final no encontrase puerta.
Cuando despertó del letargo el City le faltó acierto para frenar el impulso de su rival. Foden se topaba con el portero en su disparo cruzado y Steele dejaba la parada del partido a Haaland. Pudo correr el noruego tras el pase picado de Foden, con tiempo para recortar y chutar con potencia de zurda. El vuelo y la mano firme evitaron el tercero.
Fue un impulso como la entrada en escena de Ansu Fati. Conectó con Mitoma a la primera, cuando el japonés perdonó una salida precipitada de Ortega Moreno que la salvó al borde del área con reflejos abajo al disparo, cuando el delantero pudo picar el esférico o incluso regatear hacia su lado bueno para marcar a puerta vacía. Segundos después estrellaba un testarazo tras córner en el lateral de la red.
El partido se había roto y al Brighton le quedaba mucho por decir. Tras perdonar Julián Álvarez el contragolpe llevado por Mitoma encontró un mal despeje de Akanji y el oportunismo de Ansu Fati. De derecha marcaba su segundo tanto en la Premier para meter pimienta a un final de partido marcado por la lesión grave de March y un City encerrado en su área achicando balones.
El PSG golea al Estrasburgo
Mientras aguarda un partido crucial contra el Milan en la Liga de Campeones, al París Saint-Germain solventó en media hora su tercer triunfo consecutivo en la 'Ligue 1', desatado por Kylian Mbappé, goleador de penalti en el 1-0 y desbordante en el 2-0 de Carlos Soler, y cerrado por Fabián Ruiz para aumentar la presión sobre el liderato del Mónaco.
A falta del desarrollo del resto de la novena jornada, el actual campeón ocupa por ahora la primera posición provisional, pendiente de los marcadores del Niza y del Mónaco, tras un ejercicio práctico. Sin exigirse en exceso, sólo al inicio, hasta que resolvió el duelo, doblegó al Estrasburgo con el único sobresalto del aparente 1-1 anulado por el VAR por fuera de juego.
Bien invalidado en el minuto 12 por la posición ilegal de Mothiba, fue una anécdota final, menos para las protestas de Patrick Vieira, el entrenador del Estrasburgo, del recorrido irrebatible hacia el triunfo del bloque de Luis Enrique, que aún no funciona del todo, pero que es tan superior a todos sus rivales en la competición francesa que es suficiente casi siempre con algún momento de inspiración.
En su valentía, con el descubrimiento que se expone su defensa por su plan tan ofensivo, con una cantidad de variantes, recursos y soluciones concluyentes, el PSG está aún en proceso. No deslumbra como colectivo, no es una maquinaria perfecta ni aún se acerca a ello, pero dispone de tantas individualidades que marca la diferencia en cualquier momento, en cualquier detalle, en cuanto, sobre todo Mbappe, ve el mínimo desajuste en el rival.
Casi siempre surge él. También este sábado. El pase sobre el que promovió la jugada del penalti en el minuto 8 fue suyo. También la transformación posterior. Su visión habilitó la irrupción de Zaire Emery por la banda. El resto lo hizo el control fatal de Mwanga dentro del área. Ni se enteró de la presencia al acecho de Gonçalo Ramos, al que derribó en cuanto le arrebató el balón. El 1-0 en el primer tiro. Y con celeridad.
Un impulso para el PSG, que de repente temió por su diferencia en el marcador con el 1-1 anulado por fuera de juego al Estrasburgo, pero que ya no permitió más, de nuevo porque Mbappé se inventó una ocasión de la nada: aguantó el balón en el área, encaró a su marcador, lo desmontó con una bicicleta trepidante y centró al área para el 2-0 entre el remate de Carlos Soler y el despeje de Nymasi. Un partido que sólo duró 30 minutos.
El 3-0 fue de Fabián Ruiz, ya en el 78, dentro del trámite que ya era el juego. Su regate con la izquierda, su remate con el exterior de la zurda, abrillantaron una victoria cómoda para el París Saint Germain.
No es una verificación aún para el equipo parisino, por su evidente superioridad sobre el Estrasburgo. Otra cosa es la Liga de Campeones, en la que recibe este miércoles al Milan en el Parque de los Príncipes. Un examen de verdad. Sin margen de error. Una derrota volvería a poner todo en duda.