EL TERRORISMO NO ES UN JUEGO
lunes 04 de febrero de 2008, 23:27h
Ayer al mediodía fue detenido, a petición del juez Garzón, el portavoz de la ilegalizada Batasuna Pernardo Barrena. La acción policial se produjo después de que el pasado sábado el dirigente abertzale aludiera en un acto a las negociaciones de Loyola, que tuvieron lugar entre el PSE, PNV y miembros de Batasuna durante la última tregua de ETA. Es curioso observar cómo todos aquellos que durante los meses que duró el "proceso de paz" eran interlocutores válidos para los socialistas, ahora están siendo encarcelados. Zapatero incluso llegó a calificar de "hombre de paz" a Arnaldo Otegi, que desde el pasado mes de junio cumple una condena de 15 meses por enaltecimiento del terrorismo.
Es preocupante comprobar cómo un asunto tan grave para un país como el terrorismo, se ha convertido en un tema más del que se hace uso, en una u otra dirección, según corran los vientos políticos. Este uso electoral trae consigo dos graves consecuencias. Por un lado, el debilitamiento de la Justicia, cuya sagrada independencia es mancillada con acciones como éstas. ¿Lo que hace unos meses era legal deja ahora de serlo por el mero hecho de que estamos en campaña? Un Gobierno serio y consecuente debería tener más cuidado porque una separación de poderes clara es la única garantía de un sistema auténticamente democrático.
Asimismo, tampoco ayuda la existencia de jueces estrellas, más preocupados por la repercusión mediática de sus sentencias que por mantener el rigor y seriedad que se espera de un magistrado. Por otro lado, el uso partidista del terrorismo, la falta de una auténtica política de Estado frente a él, que a aúne a los dos grandes partidos del país, sólo trae consigue el fortalecimiento de los violentos. Para ETA la falta de unidad democrática en la lucha contra ella, no es otra cosa que campo abonado para conseguir sus propósitos. Ya lo dijo el presidente Zapatero este fin de semana: "no hay que jugar con el terrorismo". Pues bien, demuestre con hechos que cree en su palabra. Quien juega con fuego, acaba quemándose y, en el caso de Zapatero, con él todo un país.
COLOMBIA NO ESTÁ SOLA
Ha tenido lugar en la Plaza Mayor de Madrid una manifestación con motivaciones tristemente familiares. En palabras de la embajadora de Colombia en España, Noemí Sanín, "contra toda forma de terrorismo en Colombia, cualquiera que sea su origen, y para exigir la liberación inmediata e incondicional de todos los secuestrados". La invitación iba dirigida "a los colombianos que viven en nuestro país y a la ciudadanía española en general". Esta misma concentración tuvo su reflejo en otras tantas similares de diversas ciudades, tanto españolas como europeas.
Cuando aún resuena el valiente testimonio de Clara Rojas (liberada recientemente por las FARC tras 6 años de cautiverio) en el Congreso de Víctimas del Terrorismo, celebrado recientemente en Madrid, este tipo de iniciativas son una buena noticia. Lamentablemente, aquí también padecemos la gangrena terrorista, aunque en otra escala. Pero sí conocemos el tremendo dolor que causa, y lo absurdo de su sinrazón. Puestos a encontrar similitudes, podemos hallar más de una entre los comunicados de las FARC y cualquier "Zutabe", boletín del terror de la banda ETA. Por eso hoy más que nunca la sociedad española ha dado la mano a la colombiana, para decirle que no están solos. Y es justo eso lo que se ha podido ver: colombianos y españoles de bien, juntos por una buena causa.
Es una lucha entre caballeros y rufianes, desigual a todas luces. Por un lado, el gobierno colombiano, con el Estado de Derecho y la democracia como armas. Por otro, la "narcoguerrilla" terrorista. Narcotráfico, guerrilla y terrorismo; tres palabras que precisan de pocos comentarios. Personas (da igual que sean militares, diputados o simples ciudadanos) encadenadas, entre alambradas, a la intemperie. Gente privada de sus seres queridos durante años. ¿Pero qué locura es ésta? Colombia merece desarrollar todo su potencial, que es inmenso, sin la tutela de semejantes delincuentes. No pude haber ambages, por mucho que se empeñe Hugo Chávez en lavarle la cara a las FARC y no considerarlas como lo que son: una lacra que ha de extirparse ya mismo. Colombia vale más que todo eso.
EL PARO EN ENERO
Las nefastas cifras del paro en enero han originado un auténtico aluvión de reacciones, prácticamente todas en la misma línea. El propio Caldera, al inicio de su comparecencia, reconocía que el dato es malo, aunque recurría a esa práctica tan habitual por esos pagos, cual es ponerse la venda antes de la herida. Pronosticaba el catastrofismo que iba a desencadenarse por parte de la oposición, cuando aún no había declaración alguna. El secretario de Organización del PSOE, José Blanco, en una entrevista radiofónica, admitía lo negativo del dato. Eso sí, pasando acto seguido al contraataque. Viene a ser aquello de "sí, estamos mal, pero es que antes estuvimos peor".
Sin ánimo de aburrir con porcentajes, el hecho es que el desempleo en España alcanza cotas difícilmente asumibles. La bonanza de antiguos datos aludiendo al crecimiento económico de nuestro país en los últimos tiempos (datos, por lo demás, irrefutables), contrasta con este nuevo mazazo. Pecan, sí, de catastrofismo, los que pregonan poco menos que una debacle económica. Pero no es menos cierto que nos hallamos ante una crisis de dimensiones aún por ver, y que lo suyo sería escuchar alguna que otra palabra responsable. Para colmo, todo esto ha venido en plena época electoral. Esto significa que el parado de a pie asistirá al mercadeo de su posible puesto de trabajo, pero difícilmente oirá de labios de nadie una solución directa a su problema. ¿Y después del 9 de marzo, qué? Veremos.