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Zapatero convocará su propia reunión

Concluye la Cumbre Iberoamericana sin acuerdo para paliar la crisis

viernes 31 de octubre de 2008, 19:57h
La crisis se ha convertido en el eje central de la XVIII Cumbre Iberoamericana, clausurada hoy con la firma de la "Declaración de San Salvador", que recoge la voluntad política de involucrar plenamente a la juventud en la dinámica del desarrollo.

Los jefes de Estado y de Gobierno de 22 países iberoamericanos han debatido durante tres jornadas sobre el lema central de la cumbre "Juventud y Desarrollo", aunque las propuestas para encarar la crisis financiera global han sido los verdaderos hilos conductores de los discursos y las numerosas reuniones bilaterales. "Iberoamérica quiere participar con una sola voz en la transformación de algunas cosas que han fallado", dijo el presidente de El Salvador, Elías Antonio Saca, resumiendo el sentir general.

Saca ha reconocido en el acto de clausura que, aunque la juventud y el desarrollo han sido el eje central, no se alejan "de la realidad económica y la coyuntura internacional". "La estabilidad financiera es un factor esencial para apoyar las acciones" ha subrayado.

Los dirigentes iberoamericanos han hecho un llamamiento generalizado a la vuelta del papel del Estado en contra de la teoría neoliberal, a la que culpan de la actual coyuntura de crisis. El pensamiento neoliberal, basado en la desregulación y en la negación de lo público y del Estado, "se ha derrumbado por sí mismo", afirmó hoy en rueda de prensa el presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero.

"No aceptamos las tesis de los conservadores, de que precisamos reducir los gastos del Estado por la crisis", señaló el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, en el plenario de la cumbre. En Brasil, dijo, "vamos a seguir invirtiendo, porque los que en los años 80 y 90 decían que el Estado no podía ser fuerte y gastaba demasiado", son "los que ahora buscan el auxilio del Estado".

Las propuestas para enfrentar la situación actual fueron variadas, desde proponer una cumbre mundial en la ONU que de paso a un nuevo gran pacto internacional o fortalecer la integración que permitiría tener una voz única como carta de representación ante el mundo.

Una de las propuestas más radicales fue la del presidente ecuatoriano, Rafael Correa, quien abogó por crear una nueva arquitectura financiera regional, con un sistema monetario común. Ello supone, dijo, que exista un Banco del Sur para el desarrollo multinacional, financiado por los mismos países latinoamericanos.

Los asistentes a la Cumbre de San Salvador también han reclamado mayor protagonismo de los países emergentes en las reformas de los organismos políticos y financieros internacionales. "La voz de los países más pobres debe ser oída, porque son víctimas y no culpables de una crisis ante la que los países ricos no han sabido reaccionar", dijo Lula da Silva, cuyo país ejerce la presidencia rotatoria del G-20.

El presidente del Gobierno español se ha comprometido, por su parte, a convocar en enero de 2010 en Madrid, bajo la presidencia española de la UE, una cumbre extraordinaria de jefes de Estado y de Gobierno centroamericanos y europeos para firmar el Acuerdo de Asociación entre ambas regiones. Ante el compromiso de Zapatero, el Rey dijo a los jefes de Estado centroamericanos: "os espero en Madrid en enero de 2010; España estará siempre a vuestro lado".

Apoyos a la presencia de España en Washington

Otro de los temas que ha destacado en la Cumbre ha sido la presencia de España en la Cumbre del G-20, que se celebrará en Washington el 15 de noviembre y a la que, en principio, nuestro país no acudirá porque no ha sido invitado. Brasil, Argentina, México, Chile y El Salvador han mostrado su respaldo a Rodríguez Zapatero.

El presidente del Gobierno insistió en que dicho encuentro fue acordado por la Unión Europea y por Estados Unidos, por lo que son los dos convocantes quienes deben decidir quién participará en la cita. Zapatero argumentaba así su pretensión de asistir a la cumbre de Washington, a pesar de que Francia, que ostenta la presidencia de turno de la UE, dijo hoy que "son los estadounidenses los anfitriones" y que, como tales, "les corresponde a ellos" invitar o no a España.

Para Zapatero, lo "lógico" es que quien ha tenido la iniciativa, que recordó que fue la Unión Europea de acuerdo más tarde con Estados Unidos, defina los países que van a acudir a la cita. "España tiene razones y argumentos para formar parte de esa cumbre que es trascendental; de esa cumbre y del trabajo, que llevará tiempo, para reformar el sistema financiero internacional", reiteró.

Respecto a los apoyos recibidos de numerosos países iberoamericanos, apuntó que se daba por supuesto, ya que en el ámbito iberoamericano es donde se pone de manifiesto con más énfasis "el reconocimiento" a España, tanto por su relevancia económica, como porque es "un país que tiene cosas importante que aportar cuando se va a definir un nuevo modelo".
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